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Korn, un Sabio Médico Social

Damián | 20:49 | 0 comentarios

La vida de una mente brillante y honesta. Un hombre que desarrolló la ciudad, el país y la intelectualidad solo por vocación y pasión.

La Plata cumplía sus primeros 10 años cuándo llegó a sus calles un joven médico oriundo de San Vincente. Se había graduado en 1882 con la tesis “Locura y Crimen” e ingresado al cuerpo de policía, pero pronto se transformaría en un líder en la salud, la filosofía, la política y de la docencia. Alejandro Korn, uno de lo Cinco Sabios.

Con tan solo 21 años, el 15 de junio de 1881 había ingresado a la Logia Masónica Germania N°19 gracias a influencia de su padre. Carlos Adolfo había sido un destacado miembro que logró escapar de Prusia tras ser sentenciado a muerte por negarse a reprimir a los obreros textiles.

Ya en La Plata, Alejandro se inscribió en la renombrada Logia N° 80 dónde participó junto con su amigo Pedro Bonoit, una de las mentes maestras detrás de la fundación. La ciudad se construía a pasos acelerados sobre la base del conocimiento, el desafío, las oportunidades y el progreso. Juntos emprendieron un proyecto novedoso para Latinoamérica. 

En 1884 se había inaugurado el Hospital Provincial de Melchor Romero. Experimentado en psiquiatría, medicina rural y seguridad, Alejandro Korn tomó la dirección en 1897 de la Colonia-Hospital. La visión, la estructura y funcionamiento hoy han cambiado en muchos sentidos, pero la gigantesca huella que dejó es inmutable. En línea opuesta a las ideas del momento Alejandro consolidó  una institución histórica para el país. La colonia agrícola pasó de 80 a 180 hectáreas, de las cuales aun conserva 160. Crecieron los cultivos, creció la población local, se construyeron nuevas y más hogares para los pacientes, y se levantó una reserva de especies arbóreas.

Incansable y apasionado, comenzó a practicar esgrima en el histórico club Gimnasia y Esgrima de La Plata. El amor por el deporte y su equipo tuvieron prósperos frutos. Cuándo la nación sucumbía en la crisis económica y social de 1891 encontró una oportunidad, fue electo Presidente del club. En plena época de vacas flacas, obtuvo la habilitación de un predio en 1 y 47 para construir el primer campo de deporte.

PH: Archivo General
de la Nación
El deporte y la salud no lo encerraron ni fueron suficientes. El país debatía y luchaba por dar grandes saltos políticos. Participó de la fundación de la Unión Cívica Radical (1891) y se sumó a la revolución de 1893. Por su liderazgo, compromiso y lucha por el “Voto Secreto” fue nombrado brevemente cómo “Intendente” por la Junta Revolucionaria. Si bien el mandato fue corto, el tiempo y la sociedad le devolvieron la representación ciudadana en 1893, esta vez electo cómo diputado provincial. Las diferencias ideológicas, pero principalmente los actos de corrupción en la Banco Hipotecario lo llevaron a renunciar como señal de repudio y rechazo al gobernador.
En 1917 volvió al escenario político, esta vez como Concejal por la UCR, pero nuevamente las diferencias internas prácticas e ideológicas lo llevaron a desafiliarse e ingresar al Partido Socialista, dónde explotó su faceta intelectual. En 1918 escribió “Socialismo ético” e “Incipit Vita Nova”, los primeros de una extensa obra intelectual que lo transformó en uno de los padres de la filosofía nacional y del progresismo. Creía en un socialismo que supere las ideas de Karl Marx, uno que libere del automaticismo y las dependencias, uno que invoque la solidaridad y el sentimiento ético.

Pero lejos de quedarse encerrado en los postulados intelectuales y los fanatismos partidarios, su rol en la educación marcó un antes y un después para el país. Desde 1903 recorría los pasillos de la Universidad Provincial (UNLP), como consejero y vicerrector. Fue profesor de la cátedra de Historia de la Filosofía, y fue uno de los impulsores para creación de la Escuela de Obstetricia. 

No por nada cuándo los vientos de la Reforma Universitaria de 1918 sucumbían las estructuras conservadoras y utilitarias de las Casas de Altos Estudios, su imagen solo se elevó como ejemplo para los estudiantes. Fiel a sus creencias defendió el voto del claustro estudiantil, denunció la corrupción, las castas familiares en los cuerpos directivos y el perfil utilitarista en desmedro del enfoque científico. Durante este proceso fue electo por los estudiantes como primer decano reformista de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Además también fue asesor e interventor en las universidades del país que iniciaban la transformación reformista. En 1919, durante la “Huelga Grande”, tomó las riendas del prestigioso Museo de Ciencias Naturales de La Plata, junto a otros profesores, tras la negociación entre el Poder Ejecutivo Nacional y la Federación Universitaria de La Plata; mientras el rector Dr Rivarola se autoexilió de sus funciones.

El golpe de 1930 lo llevó a un retiro forzoso de la docencia. Fue el inicio de un periodo de censura y persecución a las ideas progresistas y liberales. En 1934 se convocó una elección constituyente en la provincia de Buenos Aires, pero tras ser electo, Alejandro Korn, su hijo Guillermo y el Partido Socialista se retiraron ante el abrumador fraude perpetrado por el oficialismo. Con 75 años, esta sería su última gran actividad política.

El 9 de octubre de 1936, en su casa de avenida 60 entre 9 y 10, falleció el gran intelectual. Tenía 77 años, pero su herencia intelectual trascendió y vive a través las generaciones.


El 19 de noviembre de 1942 el Doctor Alfredo Palacios, Presidente electo de la Universidad Nacional de La Plata, donó el monumento “Los 5 Sabios de La Plata”: Alejandro Korn, Vucetich, Spegazzini, Almafuerte y Ameghino.

El año de su muerte el Partido Socialista fundó la Universidad Popular Alejandro Korn. La Municipalidad nombró la avenida 19 cómo “Alejandro Korn”, la provincia hizo lo mismo con el Hospital de Melchor Romero.

Por su parte la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones decidieron ir más lejos en sus homenajes a uno de sus más destacados Maestros. El 29 de mayo de 2009, con la presencia de la Grandes Autoridades de la Masonería Argentina, se creó la Respetable Logia “Alejandro Korn” N° 488 del Oriente de La Plata.


Alejandro Korn fue una mente brillante, un incansable visionario que buscaba materializar el progreso para el bien de la comunidad. Llegó a una ciudad aun en construcción y llena de promesas, y en poco tiempo se fusionó en su desarrollo aportando nuevas ideas. No solo fue alguien que supo estar en el lugar y tiempo indicado; su vocación lo llevó a querer multiplicar las oportunidades y compartirlas para que el progreso sea entre y para todos; sin distinciones de ideas o clases, sin revanchas ni rencores.



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