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El mítico Monumento a San Martín

Visita La Plata | 23:17 | 0 comentarios

Inaugurada en 1914, la estatua de San Martín corona y acompaña a la ciudad desde la plaza referente del microcentro platense. Durante años se alimentó el mito de que por error se instaló la figura del prócer chileno Bernardo O'higgins. Pero existe otra historia, real, y no por ello menos meritoria.

En sus inicios la plaza de 7 y 51 fue conocida como “Plaza Legislatura” y luego como “Plaza Primera Junta”. Ante las críticas que recibía el predio por la falta de estética, en 1914 fue rediseñada y rebautizada como “San Martín” mediante la ley 3469. En un acto encabezado por el Presidente de la Nación Victorino de la Plaza, se descubrió el monumento al Padre de la Patria. Si bien trató de una réplica exacta a la emplazada en Francia, al poco tiempo se puso en duda si realmente era una figura de Don José de San Martín, pues su rostro no parecía asemejarse.


Para entender la verdad detrás del mito hay que remontarse al año 1907 cuando el joven argentino Tomas B. Viera se encontraba en la ciudad de Boulogne-Sur-Mer (Francia) en búsqueda de la casa dónde el Libertador había exhalado su último aliento. Grande fue su decepción al descubrir que en el lugar no existía ni siquiera una placa para recordarlo. Durante cincuenta años su imagen había sido abandonada, y cuando no despreciada, luego de que se autoexilio por negarse a formar parte de la guerra civil que atravesó el país. Esta injusticia motivó a Tomas Viera y al Doctor Enrique Crotto para impulsar un homenaje al General que hasta ese momento era casi desconocido en Francia.


En 1908 el senador nacional Joaquín V. González presentó el proyecto para levantar varios monumentos por el centenario de la Revolución de Mayo, incluyendo uno de San Martín en Francia y la adquisición su última morada. Ajustados por la falta de tiempo para realizar un trabajo de tal envergadura, el Gobierno terminó por recurrir al prestigioso escultor Henri Emile Allouard. En una primera instancia el artista se negó al confundir a José de San Martín con un santo católico, pero tras informarse sobre quién se trataba en verdad el histórico héroe respondió al día siguiente:

“Sí. Bien merece que se haga por él un sacrificio, este capitán que fue el sacrificio hecho hombre”.
(El centenario del monumento al General San Martin en Boulogne-Sur-Mer / Diego Soria)

Por aquél entonces el artista fabricó y usó un molde que año más tarde fue usado para fabricar la réplica que se eleva en la ciudad de La Plata. Como base del diseño empleó los testimonios de la época y el histórico daguerreotipo (método fotográfico antiguo) durante su vejez. Al igual que ocurrió con muchos personajes de principios del siglo XIX, muchas veces la imagen que tenemos no son 100% reales porque parte de múltiples series de reconstrucciones y estimaciones.

Con pequeñas diferencias por paso del tiempo, tanto en La Plata como en Bolugone-Sur-Mer encontramos un pedestal rodeado de un jardín sobre el cuál se alza la estatua ecuestre del Libertador levantando la bandera. A su pie, una segunda estatua femenina representa a “La República Reconocida” que le ofrece una corona de laurel. Del lado opuesto surgen los trofeos de bandera, un cañón, clarín, tambor y fusiles. Lamentablemente la réplica platense ya no posee en los laterales del pedestal los dos bajorrelieves originales: “El cruce de los Andes” y “San Martín rechaza el poder”.

El acto inaugural sobre la costa francesa de Boulogne-Sur-Mer fue todo un éxito. El gobierno nacional envió una flota de la armada encabezada por la Fragata Escuela Presidente Sarmiento, escoltada por las cañoneras “Paraná” y “Rosario”. Además a bordo del buque transporte “La Pampa” llegó un Escuadrón de 150 Granaderos a Caballos al mando del capitán Tesandro Santa Ana. La ceremonia duró todo el día y las crónicas de la época estiman que al evento asistieron cerca de 10.000 personas.

Durante la Segunda Guerra Mundial en la ciudad francesa funcionó una importante base de submarinos nazis, a pocos metros del monumento a San Martín que fue protegido con bolsas de arena. Si bien la zona sufrió 487 bombardeos aéreos aliados y ataques navales costeros, la figura del libertador solo sufrió daños menores por esquirlas que luego se consideraron como “heridas de guerra”. Su figura fue de las pocas construcciones que quedaron en pie en la devastada Boulogne-Sur-Mer; por lo cual también suele ser referenciada como una estatua milagrosa.



Llegado el año 2000 las ciudades de La Plata y Boulogne-Sur-Mer se declararon como “hermanas” por toda la historia y cultura que comparten.

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