Este sábado 30 de agosto, a las 12:00 hs, se reinaugurará la histórica escultura de la Loba Capitolina con Rómulo y Remo en la Plaza Italia. Se trata de una iniciativa de las colectividades e instituciones italianas federadas en FAILAP. Se trata de una obra rescatada del Antiguo Teatro Argentino que se incendió en 1977.

Tras la inauguración de las reformas urbanísticas realizadas en la Plaza Italia, llevadas adelante por el gobierno municipal y provincial, la Federación de Asociaciones Italianas de La Plata habían manifestado su deseo de colocar un nuevo monumento. Pasados casi 60 días, llegó el ansiado momento con una gran sorpresa. Conocida como La Loba Capitolina, esta figura del acervo municipal estuvo extraviada durante 40 años y guardada otros 10 años. Pero este finde volverá a ser una escultura pública.

Salvada del Fuego y del Olvido.

La historia de la “Loba Capitolina con Rómulo y Remo” comenzó el 18 de noviembre de 1936 como parte del 54° Aniversario de la Fundación de la ciudad de La Plata. Aquél día se inauguró el llamado “Jardín de la Paz” en el perímetro del Viejo Teatro Argentino. El mismo consistía en una colección de flores (plantas y árboles) y esculturas de cada país que aceptara la invitación.

Entre los 51 gobiernos que aceptaron la invitación, uno fue el Reino de Italia (dictadura fascista), actualmente República de Italia. Por aquél entonces se comenzaban a escuchar los tambores de una nueva guerra mundial, lo cual motivó al ingeniero agrónomo Alfredo Oitavén a crear el Jardín de la Paz.

Conocida como “La Loba”, ”Lupa Capitolina” o "Luperca"; se trata de una figura de íntegramente de bronce sobre una columna de granito rojo. También incluía dos esculturas infantiles (Rómulo y Remo) siendo amamantados. Este conjunto es una réplica de una Loba realizada en bronce en el Siglo V antes de Cristo y que se conserva en el Museo Capitolino de Roma.

Más tarde, en los años 60 se agregó una  placa con la leyenda “la colectividad italiana en el sesquicentenario de mayo”.

Cuándo en octubre de 1977 se incendió el Antiguo Teatro Argentino, el Jardín de la Paz cayó en desgracia junto al gran palacio de las artes. La riqueza forestal se extinguió con el nuevo proyecto, mientras que la colección escultural se dividió y se repartió en diferentes depósitos municipales. Cuándo entre 1982 comenzaron los trabajos para reinstalar el Jardín de La Paz junto al Museo de Ciencias Naturales, La Loba no fue encontrada.

Recién en el año 2015, un equipo de restauradores encabezados por Laura Córdoba pudo encontrar la figura de La Loba. La escultura de bronce se encontraba en perfectas condiciones al igual que el bloque de granito. Acto seguido la figura estuvo por un tiempo en el Palacio Municipal y en la Federación de Asociaciones Italianas (FAILP). Ahora encontrará su hogar en la Plaza Italia.

La Loba en la Mitología Romana.

Según cuenta el mito del antiguo imperio romano, todo comenzó con la caída de la ciudad de Troya. Fue entonces cuándo el Príncipe y Héroe Eneas logró salvarse de la derrota troyana. Con ayuda de la Diosa Afrodita llegó a la península itálica, exactamente a la zona de Lacio. Lejos de encontrar la paz, su linaje quedó marcado por la rivalidad entre sus hijos Numitor y Amulio. El ganador fue Amulio, quien ordenó la ejecución de todos sus sobrinos para que no puedan reclamar el trono, mientras que su sobrina Rea Silvia fue perdonada a condición de que tome los votos como Sacerdotisa de la Diosa Vesta (Hestia).

Conocidas como vestales, estas religiosas poseían un gran prestigio y poder dentro de la sociedad latina; pero el costo era mantener una vida de castidad durante 30 años. Ellas eran las representantes de la Diosa más pura del Olimpo, Custodiaban el Fuego Sagrado y eran un símbolo de la prosperidad/desgracia del Estado; por ende cualquier desliz en su conducta era cruelmente castigada. En la ciudad de La Plata existen dos imágenes de Vestales, una en la Plaza Moreno y otra en el Palacio Municipal.

Cierto noche el Dios Marte (Ares para lo griegos) se apareció en los sueños de Rea Silvia y abusó de ella, dejándola embarazada de gemelos. Enterado de lo sucedido, el Rey Amulio ordenó que Silvia sea enterrada viva y que se ahogara a sus hijos recién nacidos.

El súbdito encargado de asesinar a los infantes se apiadó de los niños, por lo cual los colocó en el río Tiber dentro de una cesta. El Díos del Río los desplazó suavemente hasta una orilla del Monte Palatino y luego rescató a Rea Silvia, con quién se habría casado. Por su parte la Diosa Vesta, quien también abría colaborado en la liberación de su sacerdotisa más fiel, intervino para que la Loba Luperca, quien había extraviado a sus cachorros cuidara de los infantes. También habría ayudado un pájaro carpinterio. Curiosamente ambos animales también estaban asociados al Dios Marte.

Al crecer, Romulo y Remo se enteraron de lo sucedido y tomaron venganza. Destronaron a Amulio y le devolvieron el trono al anciano Numitor. Posteriormente ambos emigraron a las tierras dónde crecieron para definir a fundación de la ciudad de Roma, capital del futuro Imperio Romano.


Aquí, un poco alejados del Centro de la ciudad, casi en el difuso limite entre los talleres de Gambier y las quintas de La Cumbre vivió un muy destacado vecino. Un genuino italoplatense que dejó sus huellas en cada paso que dio.

Don Orestes Santopago nació en Bussi, en la región italiana de Abruzos, en el año 1874. Tras completar sus estudios técnicos se mudó a la Argentina en 1896, y luego se instaló definitivamente en La Plata para dedicarse a la construcción. Su destacado talento, la calidez humana y el compromiso social lo convirtieron en un muy querido e influyente miembro de la comunidad.

Inicialmente vivió en la centro de la ciudad, en la casona de 7 y 42, pero entre 1918 y 1923 comenzó a comprar las quintas 74, 107, 108 y 201; actualmente Barrios Centenario y Gambier de San Carlos. Aquí es dónde construyó su amosa y majestuosa Quinta,  en 135 y 44. Con el paso de los años este predio se transformó en uno de los lugares más cotizados por su belleza, ubicación, características y tesoros artísticos. Además cuenta la anécdota que su apresurada mudanza se debió a que su hija tenía una grave afección respiratoria.
Esta estancia no era solo su vivienda, también era la representación de todos sus intereses y valores. Como inmigrante, conocía muy bien el drama que padecían sus pares. Por este motivo la quinta era regularmente visitada por los estudiantes de la Escuela Italiana, quienes tenían la posibilidad de aprender las prácticas rurales y tomar una chocolateada. Además, parte de la frutihortícola era repartida entre las familias que huían de la guerra y que se fueron ubicando en estos mismos barrios.

También fue un destacado colaborador para la fundación de la Escuela Italiana, el Hospital Italiano, la Asociación de Socorros y Beneficencia y del Instituto de Cultura Italiana. Esto lo hizo meritorio de recibir la “Stella al Manto del Lavoro” y el “Comendador de la Corona de Italia”. Además fue nombrado Presidente Honorario de la Sociedad de Empresarios y Constructores de Obras de La Plata.
Durante su vida se involucró tanto en las obras públicas como en las privadas. Además en el año 1924 se asocio con el ingeniero Eugenio Di Renzo (sobrino) para conformar la “Sociedad Constructora Santospago y Di Renzo”, la cual supo ser una de las más pujantes del momento con 7000 empleados.

Mediante sus empresas fue el encargado de las remodelaciones en la Estación de Ferrocarriles (actualmente Pasaje Dardo Rocha) y en la Casa de Gobierno. También estuvo involucrado en la construcción de la Escuela de Electrotécnica para la Universidad de La Plata, los Pabellones del Hospital Melchor Romero, las tribunas del Hipódromo, la Escuela de Artes y Oficios San Miguel, los depósitos en el Regimiento 7 de Infantería y del Cuartel de Comunicaciones (City Bell). Mientras que a nivel provincial recibió contrato para construir escuelas, puentes, caminos y muelles.

Tras una larga trayectoria como inmigrante, empresario, vecino y constructor; Don Orestes falleció en 1963. Sus restos fueron trasladados al Cementerio de La Plata en una muy llamativa cripta. Respondiendo a un estilo Art Decó, la estructura resalta por estar realizada con granito rojo y vitraux. En particular los cuatro vitrales poseen la particular forma de cruz griega o cuadra. Además en los muros también se pueden apreciar varias placas de bronce que recuerdan su vida y legado.

Por su parte, en 1969 el gobierno provincial compró la Quinta de 44 y 135 para donarla a la Escuela de Penitenciaria, quien se encarga de preservación del lugar.


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Los colores Verde, Blanco, Rojo y Celeste cubrieron la ciudad de La Plata. Aquel 11 de noviembre de 1918 los platenses, muchos de ellos italianos o descendientes, celebraban el Final de la Primer Guerra Mundial.

“No hay recuerdo en la capital de la Provincia de Buenos Aires de un acto más grandioso que el realizado hoy por el triunfo de las armas italianas. Concurrencia excepcional, entusiasmo delirante.” describió el cronista del diario La Nación al cubrir la inmensa manifestación.
Argentina había sido un país neutral durante todo el conflicto (1914-1918), pero en la ciudad de La Plata la inmigración italiana ya tenía un gran peso. Junto a los españoles, representaban la mayor parte de la población. Además fueron los constructores de los edificios y esculturas más emblemáticas de la urbe. 

La cita oficial era para las 11:45, cuándo el ministro italiano Cobianchi llegaría a la estación de trenes. Para su recibida el diagonal 80 fue decorado con de banderas, guirnaldas y pancartas. Al llegar fue recibido por el secretario de gobierno, el Dr Ocampo. Juntos caminaron hasta la Casa de Gobierno, dónde se encontraban el gobernador Dr José Camilo Crotto y otros altos funcionarios. También estuvieron invitados los Presidente de las colectividades francesas, belga y británica, entre otras.

El fundador de la ciudad, el Dr Juan José Dardo Rocha envió un telegrama al Cónsul de Italia de La Plata para felicitarlo. Remarcó el gratificante triunfo de Italia y los Aliados como una reafirmación “del imperio del Derecho, la Justicia y la Democracia”.

En forma paralela el Comité de Juventud de La Plata, las colectividades y otras organizaciones concentraron miles de personas en Plaza Rocha. Hacía las 15 horas, encabezados por una inmensa bandera de 20 metros, caminaron por la Avenida Independencia, actual Av 7, (el nombre “Ing Luis Monteverde” lo adquiere en 1925). Pasaron por Casa de Gobierno y coparon completamente Plaza San Martín; dónde también había columnas provenientes de Berisso, Ensenada y Capital Federal. Desde el balcón del Palacio de Gobierno, los referentes de la Federación de Asociaciones Italianas saludaron arrojando flores a la inmensa movilización.

“La Manifestación fue grandiosa, tal vez la más concurrida que se haya registrado”, continua el cronista. Además destacó la alegría, el respeto y lo pacífica que fue la celebración; en comparación a los incidentes ocurridos en Capital Federal unos días antes.
Envueltos mayormente bajo las banderas Argentinas e Italianas, continuaron la marcha hasta la Plaza Italia. Todo bajo una lluvia de flores y la música de las diferentes bandas que entonaron el Himno Nacional Argentino, la Marcha Real Italiana, La Marsellesa y la Tipperary (It’s a long way to Tipperary / canción irlandesa). También ondearon banderas de las diferentes regiones y cuarteles de la península itálica.
La concentración terminó con un colmado mitin en el histórico espacio verde de 7 y 44. La columna completa había tardado una hora en poder completar el trayecto de 6 cuadras y reacomodarse nuevamente.

La Gran Guerra marcó un antes y un después en la historia universal. Marcó la caída de las monarquías absolutistas europeas y el inicio de una nueva de manejar las relaciones internacionales; pues el costo había sido muy alto. Entre 9 y 10 millones de soldados perdieron la vida, 20 millones de fueron heridos y 7 millones de civiles fallecidos. Más de 700 mil eran italianos.



En nuestra ciudad muchos tenían parientes o conocidos que estaban en la península itálica. Incluso en los años siguientes La Plata continuaría recibiendo inmigrantes de la devastada Europa. El histórico “Coro Alpino de La Plata” tiene origen los batallones italianos que lucharon en los Alpes (Primera y Segunda Guerra Mundial). Al llegar a la Argentina como testigos de los horrores de la guerra, promueven canciones de paz e integración entre las naciones del mundo.


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Un nuevo monumento se levanta y embellece la ciudad de Plata. Una plaza con una réplica a escala de los históricos Nuraghes.

Este viernes de 6 julio, en el Parque Alberti, se inauguró la “Piazza Isola Di Sardegna”, un proyecto impulsado por el Círculo Sardo y la Federación de Asociaciones Italianas de La Plata. También se contó con la colaboración del gobierno municipal y del Consultado de Italia.

La inmigración italiana es parte integral de la ciudad. En gran medida fueron los primeros obreros y habitantes que modelaron nuestras las calles y emblemáticos edificios. Muchos de los platenses tenemos alguna descendencia de la península italica.
La Federación de Asociaciones Italianas reúne cerca de 30 asociaciones de la región. En 1988 se fundó el Círculo Sardo de La Plata “Antonio Segni”, quienes desde entonces han realizado incontables aportes culturales en la región; ahora materializados en la esquina de 37 y 25. La Presidente del Círculo Dra María Victoria Llantada Signorini agradeció la amplia cooperación recibida para consolidar un espacio representativo de la Sardegna abierto para toda la comunidad.

    

Los Nuraghes son estructuras megalíticas características de la isla italiana construidas en el año 1000 AC. Actualmente se conservan unos 8000 Narughes, aunque se cree que pudieron existir más de 30 mil. Aun es desconocido el uso original que tuvieron estas torres que alcanzaban los 20 metros, pero se cree que fueron refugios ante las recurrentes invasiones de otros pueblos.


El Presidente de FAILAP Daniel Gasparetti destacó el arduo trabajo que implicó la construcción de este espacio. Además expresó la necesidad de consolidar el rol de las asociaciones en la ocupación y cuidado de los espacios públicos, en consonancia con el nombramiento de la ciudad como “Capital Provincial del Inmigrante Italiano”.

   

También se hicieron presentes el Secretario de Espacios Públicos de la Municipalidad Marcelo Leguizamón y el Cónsul General de Italia Iacopo Foti. Ambos anunciaron que junto con FAILAP trabajan un proyecto para la puesta en valor Plaza Italia.
Haciendo frente al frío, el viento y la lluvia; también se hicieron presentes otras asociaciones italianas como la calabresa, toscana, siciliana, liguresa y tarsitana. También concurrieron representante de la Comisión Permanente de la Tradición.


    

   


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