En la ciudad de La Plata hay incontables árboles, plantas y flores; pero no todas son orgánicas. Entre las luces, los colores y las sombras de la botánica urbana se esconde un amplio tesoro compuesto por iluminarías, estructuras, murales y ornamentos que emulan toda la belleza de la vida.

Volver a la Naturaleza

Conocida mundialmente como “Art Nouveau”, se trata de una corriente artística que surgió en Europa de la mano de la Belle Époque (1895-1914). Por aquél entonces los principales gobiernos disfrutaban de un acelerado crecimiento y de una momentánea paz. En las altas esferas crecía la industrialización y los preparativos para lo que sería la Gran Guerra, mientras que los estratos medios, ajenos a lo que sucedía, se concentraron en la producción de las artes y las ideas.

En Bélgica, Gran Bretaña y Francia fue donde surgió una corriente que notó el retroceso de la naturaleza en las grandes ciudades. Los árboles y las flores eran desplazados continuamente por las necesidades del aparato industrial. Mientras que el arte se había paralizado dentro del pensamiento academicismo-histórico para replicar los métodos “De los Maestros” y las narrativas belicistas épicas de los pasado imperiales. Fue entonces cuándo el Art Nouveau nació para responder a ambos dilemas. Por un lado se valorizó la presencia de la naturaleza en los espacios urbanos, y por otro también se promovió un discurso artístico alusivo a la belleza de la vida, la naturaleza y el futuro.

En términos prácticos el art nouveau posee dos características centrales. En primer lugar, mediante sus formas se busca trazar curvas asimétricas que llenan de dinámica visual de una escultura, un mural o estructura. Es decir que rompe con la imposición lineal para generar una sensación de movimiento. En una segunda instancia, en gran parte de las ocasiones, dichas curvas emulan y culminan en figuras alegórica a la naturaleza como flores, hojas, hongos, ramas y racimos.

El Arte Ideal para la ciudad Ideal

En Europa el Art Nouveau tuvo una gran aceptación durante sus primeros años, pero pronto fue puesto en crisis las ideas nacionalistas que dominaron al sector gubernamental. No por nada durante la Belle Époque (o Paz Armada) se acuñó el término “Europa baila sobre un barril de pólvora”.

En oposición, en Argentina la realidad sociopolítica era otra. Aquí no existía la rivalidad imperialista-colonialista, por ende la carrera armamentista y la tensiones fronterizas eran menores. En consecuencia el interés social y político se concentró en embellecer las ciudades y no tanto en la fabricación de armas. Incluso, en la ciudad de La Plata se revivían los aires fundacionales higienistas y  conservacionistas gracias a las intendencias de los Ingenieros Pedro Benoit y Luis Monteverde, entre otros.

Si bien el paso del tiempo ha retirado muchos elementos de aquellos años, en la Plaza San Martín aun se encuentran los mayores tesoros. Sin lugar a dudas la gran exponente es “La Glorieta” o “Pabellón de la Música”. Fabricada en Francia por la “Fonderie D'Art du Val D'Osne”, llegó a nuestra ciudad en 1912. A simple vista se puede apreciar un estilo Art Nouveau al 100% de su esplendor. Sus columnas curvadas, la bóveda, los relieves en techo, las flores y los instrumentos musicales que se fusionan con las ramas de metal son todos elementos puramente identitarios.



Muchas veces ocultas a plena vista, gran parte de los faroles antiguos de la ciudad de La Plata también son el rastro que dejó la primera ola Art Nouveau. Los detalles parecen ser mucho más sutiles, pero si se mira con atención se puede apreciar que estas luminarias imitan a los árboles. La geometría de la estructura es curvilínea mientras que las estrías (líneas verticales) nacen desde hojas ubicadas en las bases y luego se abren para abrazar el foco de luz o para ramificarse hacía un conjunto de lámparas colgantes. Incluso en algunos casos pueden apreciarse pequeñas flores o tréboles.

La mayoría de estas luminarias se retiraron con el paso de los años, pero aun pueden encontrarse fácilmente en la Plaza San Martín, el Paseo El Bosque y la Plaza Malvinas Argentinas. También se pueden apreciar en las ramblas céntricas de las avenidas 1, 7, 44 y en el Diagonal 80. Incluso en el Parque Saavedra se utilizan las antiguas rejas del Palacio Municipal que también corresponden a esta corriente artística. Incluso, hasta los años 40, el trazado urbano interno de la Plaza Moreno y la proyección para el Parque Saavedra, respondían a senderos sinuosos propios del Art Nouveau.

Fachadas Únicas

Las gestiones municipales no fueron las únicas que promovieron el estilo Art Nouveau en nuestra ciudad. Al caminar por las calles platenses aun pueden encontrarse casas, comercios y palacetes privados que adoptaron el estilo ornamental Art Nouveau para embellecer las arquitecturas.

Muchas veces ocultos entre las copas de los árboles, en varios balcones pueden apreciarse curvas asimétricas que parecen ostras o capullos de flores. También es normal ver que las barandillas metálicas poseen complejas curvas que se fusionan con hojas y flores de metal. Incluso a veces se puede encontrar verdaderas joyas del ingenio al incorporar pequeñas columnas corintias rodeadas de arbustos artificiales.

Existen muchos otros elementos muy frecuentes de aquellos primeros años del siglo XX. Las fitarias aparentan ser ramas triangulares de plantas que sujetan los balcones desde abajo. Los roleos en los techos aparecen como si fueran un borde vegetal que delimita el techo/niveles de la edificación. Los “Ojos de Buey” suelen rodear las puertas y ventanas como si fueran un marco oval o compuesto con pequeños brotes. Incluso también se pueden apreciar conchas marinas, coronas vegetales y pequeños escudos que remarcan la presencia de la naturaleza.

Muchas de estas características mencionadas se pueden apreciar fácilmente en los Palacios Achinelly, Gilbert, López Merino, Campódonico y De las Flores. También se pueden apreciar en la Estación de Trenes, el Colegio Nacional de la UNLP y en el edificio de la Asociación Sarmiento. Incluso es muy común ver estos detalles en casas, edificios, comercios e instituciones ubicados a lo largo de las calles 5, 6, 12, 50, 51, 53 y 54.

New Art Nouveau

Muchas veces se habla del “Art Nouveau” como una parte del pasado y un tesoro patrimonial en extinción. Pero al menos en la ciudad de La Plata se vive una segunda ola que revive los mismos valores de pensar y recuperar la belleza de la naturaleza dentro de las ciudades.

A nivel escultural, en la mismísima Plaza San Martín se encuentra el Monumento a las Madres y Abuelas Plaza de Mayo. Inaugurada en 2021, se trata de un enorme pañuelo blanco tridimensional realizado en metal. Pero si se mira en detalle, se puede apreciar que los bordes de estos pañuelos son ramas y hojas qu interactúan con el entorno.

Otras esculturas modernas que buscan fusionar una idea con la naturaleza y el entorno es Fuente de Agua al Inmigrante Italiano, realizada por Eduardo Rodríguez del Pino. Trabajada en aluminio, la figura fusiona Tres Cintas Moebius para formar el Capullo de una Flor.

En forma paralela, en los últimos años creció el muralismo como una nueva forma de decorar las fachadas. En vez de usar yeso u otros elementos de construcción, se emplea la pintura. Dentro de este gran universo temático, en muchos hogares privados e instituciones se optaron por retomar la idea de curvas asimétricas/dinámicas con dibujos alusivos a la naturaleza. Si bien esta nueva versión del Art Nouveau pierde el efecto tridimensional escultural, tiene la ventaja de poder reproducir colores, sombras, profundidades alternativas y diversifica las especies aludidas. De este modo, al caminar por la ciudad nos encontramos con rosas, campanitas, colibríes, felinos, mariposas, árboles, gusanos florales, mascotas domésticas y abejas. Incluso hasta se han dibujado paisajes enteros como si fueran la entrada a un mundo totalmente diferente.

“Todo sale del gran libro de la naturaleza;
las obras de los hombres son ya un libro impreso”
Arquitecto Antonio Gaudi.




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Este Sábado 4 de Mayo se estrenará una fabulosa visita guiada por la Basílica San Ponciano. Uno de los templos religioso más bello, antiguo y repleto de curiosidades de nuestra ciudad. Este circuito está a cargo los guías Graciela y Oscar, fundadores de la propuesta "GO!" y miembros del Colectivo "Actividades Culturales en La Plata".

Esta actividad consiste en un recorrido guiado por la historia, el arte y la arquitectura de la preciosa Basílica, la  cual tiene el honor de ser una de las primeras grandes construcciones de la ciudad de La Plata. Su piedra fundacional fue colocada el 12 de junio de 1883, cuándo la urbe aun no cumplía ni siquiera su primer año. Además su desarrollo está muy ligado a la vida ex gobernador Dardo Rocha.

Por su brillante color blanco marfil y la complejidad arquitectónica, siempre atrae la atención de los transeúntes. Diseñada por el ingeniero Pedro Benoit, es una perfecta combinación de los estilos góticos y barroco.

En su interior se conservan muchos invaluables tesoros. Por ejemplo el órgano tubular, fabricado en Alemania, es uno de los más grandes del país. También entre sus galerías se puede visitar una muy especial capilla dedicada a la Virgen Nuestra Señora de Luján.

Sábado 4 de mayo a las 15:00 horas.
Escalinata del Templo, ubicado en Diagonal 80 y calle 48.
Bono contribución de $1500. 
Cupo por orden de llegada.

Oscar y Graciela son un matrimonio que trabajan como guías turísticos-educativos desde hace muchos años. Juntos crearon la propuesta GO! para recorrer diferentes circuitos vinculados a la Fundación de la ciudad de La Plata. Además son miembros del colectivo "Actividades Culturales en La Plata" dónde se difunden gratuitamente los eventos que ocurren semanalmente en nuestra ciudad.

Esta visita guiada por la Basílica San Ponciano es parte de un programa especial de Actividades Culturales dónde se busca visibilizar y revalorizar el Patrimonio Cultural Platense. El mismo funciona en sintonía con las Visitas Guiadas a la Basílica Sagrado Corazón de Jesús, de Claudia Giglio. Próximamente se espera sumar nuevas propuestas. Dentro de ACLP también colaboran Evelín Rau, del Museo del Automóvil, Favio Scopel, del Colectivo Fotográfico Caminando La Plata; Ezequiel Aldazabal del espacio Al Rescate del Patrimonio, el Fótografo y rescatista de archivos Carlos Rango, y Damián Sosa (propietario de visitalaplata).




La salud bucal es una de las primeras ciencias médicas, y desde entonces cada vez ha ganado más prestigio e importancia dentro de las sociedades. De este modo en la Facultad de Odontología de la UNLP surgió la iniciativa de poseer un Museo Histórico sobre la institución y el cuidado dental.

Fundado en el año 2001, el Museo Dr. Orestes Walter Siutti tiene como misión ser un repositorio del Patrimonio Histórico de la Facultad a partir de elementos que reflejan la evolución de la Odontología a través del tiempo. De este modo se busca promover el interés por la carrera, promocionar de la higiene bucal y expandir la cultura humanista-extensionista de la institución.

Ubicada en el edificio principal, junto a la biblioteca, aquí se puede apreciar el desarrollo tecnológico y técnico de los instrumentos y las prótesis dentarias. Desde antiguas las sillas de madera hasta las modernas camillas reclinables. También se pueden apreciar la evolución de las jeringas metálicas, los robustos tornos, la incorporación de las computadoras, instrumentos ópticos,  elementos para tallar implantes, una colección de prótesis importadas, muchas fotografías e incontables documentos.

La mayoría de todos los elementos en exhibición fueron donaciones de los docentes y egresados de la Academia. Una prueba del amor y el compromiso que suelen tener los egresados de la UNLP con su alma mater.

Fiel a la identidad humanista y reformista; el Museo también organiza conferencias públicas, congresos, mesas redondas entre pares, publicaciones científicas, exposiciones temporales y actividades culturales.

Además cada año participa del mega evento “Museos a la Luz de la Luna” y de la “Semana de la Salud Bucal”. También se pueden coordinar visitas guiadas escolares.

Siutti, un sinónimo de Salud Bucal

El Museo fue oficialmente inaugurado el 26 de septiembre de 2001, pero su creación comenzó a trabajarse en 1986. Su nombre es un homenaje al Dr. Orestes Walter Siutti, quien fue docente hasta 1964 y Decano en 1972. Además fue la persona que tuvo la idea de crear el museo cuándo todavía era Profesor Titular de la Cátedra de Técnica de Operatoria Dental.

El Profesor Dr. Siutti falleció el 21 de marzo de 2016 dejando un gran legado para toda la Odontología Argentina. A lo largo de su vida escribió 63 artículos especializados y cuatro Manuales de Técnica de Operatoria Dental. También nos legó otros 70 trabajos sobre la Historia de la Salud, realizó 55 traducciones académicas, brindó 110 conferencias y apadrino 23 trabajos de otros colegas.

La llegada del Doctor O.W. Siutto a la UNLP es una de las típicas y nobles historias de cómo una persona tiene un compromiso y amor por su profesión, más allá de los egos y las materialidades. Todo comenzó en 1961 cuándo se planificó la fundación de la Facultad de Odontología como parte del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Fue entonces cuándo su ex alumno, el Dr. Carlos Alberto Ramos, lo invitó a presentarse a concurso para cubrir las futuras cátedras. En aquellos años los recursos eran muy escasos, pero había mucha vocación. Literalmente hablando la institución no poseía un lugar físico propio, por lo cual las clases se brindaban en las salas de los hospitales y en domicilios particulares rentados.

Por si no fuera poco, el Dr Orestes Walter Siutti fue Miembro Honorario del “Museo y Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Odontología de Buenos Aires”, Presidente de la Comisión de Historia y Museo de Odontología de la Asociación Odontológica Argentina, Miembro Honorario de la Academia Americana de Historia de la Odontología de Chicago (EEUU) y Miembro de la Comisión de Historia de la Odontología de la Federación Dental Internacional.

Sin lugar a dudas el doctor Orestes ha sido uno de los odontólogos más importantes de la Argentina, pero no fue único ni el primero con su apellido. Su padre Oreste José también resultó ser un eslavon central para la salud bucal del país.

El Dr Oreste José Siutti nació el 21 de febrero de 1881 en la República de Uruguay. Luego de terminar sus estudios secundarios, se mudó a Buenos Aires para estudiar odontología en la UBA.  Posteriormente fue parte del cuerpo directivo de la Asociación Odontológica Argentina y de la Federación Odontológica Argentina. También era un gran exponente en Congresos Académicos Nacionales e Internacionales. Por si no fuera poco, fue trabajador ad honorem en el Servicio Odontológico de la Cruz Roja Argentina y fue socio fundador de: la Asociación Wagneriana, la Asociación Nacional de Música y de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía.

Dirección: Calle 50 e/ 1 y 115 - Facultad de Odontología.
Ciudad / Localidad: La Plata
Estatus Administrativo: Estatal - Universitario
Email: museofolp@yahoo.com.ar
Entrada: Gratuita.


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La República de los Niños, el Parque Castelli y la localidad de Los Hornos tienen algo en común. En los tres lugares hay un homenaje al "Primer Teniente Juan Arrarás”, quién fue uno de los heroicos pilotos argentinos que participó en la Guerra de Malvinas.

Monumento en el Parque Castelli

Juan José Arrarás nació en La Plata el 23 de mayo de 1957. Junto a su padre Eliseo Arrarás Vergara, su madre Clara Isasmendi Solá y sus hermanos Ignacio, Magdalena, Mercedes, Eliseo y Martín; vivió en la zona de 20 y 59. La Primaria la realizó en la Escuela Nº 10 “Ricardo Gutiérrez” (16 y 47), y posteriormente finalizó la secundaria en el Normal N°3 (8 y 58). Sus familiares lo recuerdan como un chico muy aplicado, autodidacta y con dos pasiones: la aviación y la religión. Algo que llamaba la atención porque su entorno familiar no tenía relación con la aviación o las fuerzas armadas.

Con 17 años, en febrero de 1975 viajó hasta Córdoba para alistarse en la Fuerza Aérea Argentina, dónde fue uno de los 120 seleccionado entre 1500 aspirantes. Tres años más tarde, fue uno de los 45 egresados de la Escuela de Aviación Militar. Posteriormente se trasladó Brigada Aérea de Mendoza (1979-1980) para realizar la especialización en aviones a reacción a bordo de un Morane Saulnier MS 760 Paris.

Cuándo en abril de 1982 comenzó la Guerra de Malvinas, Juan José era un joven de 24 años que prestaba servicios como Teniente en el Grupo V° de Cazas con base en la Provincia de San Luis. Esta unidad pilotaba los aviones Douglas A4B Skyhawk adquiridos en 1965. Estos eran aviones cazas a reacción usados que el gobierno de EEUU había refaccionado para poder revenderlos.

Rumbo a Malvinas

Tras frustrarse las negociaciones de paz (11/4), la V° Brigada Aérea comenzó su traslado a la Base de Río Gallegos (Santa Cruz) durante las primeras horas del 13 de abril. El Teniente Juan Arrarás formó parte del 2° Escuadrón que arribó a la Patagonia el 2° de Mayo bajo el mando del vicecomodoro Ernesto Dubourg y otros 14 pilotos.

Tal como quedó narrado en el Informe Rattenbach y en varios libros especializados, la Fuerza Aérea estaba muy entrenada y equipada para los ataques terrestres, pero no para las batallas navales. En consecuencia también se sumó el Capitán de Navio Jorge Troitiño de la Armada para brindar un curso acelerado e indicaciones técnicas que demostrarían el coraje de los pilotos argentinos. Según Troitiño, frente a las modernas Fragatas y Destructores T42 del Reino Unido, “en una oleada de 16 aviones, solo dos tendrían posibilidad de llegar al blanco”. Además para evitar las defensas “las aproximaciones y los ataques debían realizarse a la menor altura posible, a máxima velocidad y en absoluto silencio radioeléctrico”. En pocas palabras, a 10 menos de metros del agua, sin comunicaciones y a 1000Km/h.

La Primera Batalla

Una vez instalado en Rio Gallegos, Juan Arrarás tenía la costumbre de llamar todos los días a su familia para tranquilizar. Si bien no podía mencionar detalles de lo que sucedía, participó de unas 20 misiones.

El 12 de mayo el moderno destructor HMS Glasgow y la Fragata HMS Brilliant realizaban una nueva serie de ataques sobre Puerto Argentino. Botadas en 1979 y 1981, estaban entre los navios más modernos de la Royal Navy. Inmediatamente se convocó al Grupo 5 de Caza para formar las Escuadrillas “Cuña” y “Oro”, cada una con 4 aviones. De este modo Juan Arrarás se subió al A4-B, matricula C-244.

El primer escuadrón, el cual poseía el efecto sorpresa y era encabezado por el Primer Teniente Manuel Oscar Bustos, atacó desde el sur. De los cuatro pilotos, tres fueron derribados. Solo el alférez Vazquez sobrevivió. Sus compañeros, Tne Mario Nivoli y Tne Jorge Ibarlucea fallecieron.

A los pocos minutos llegó la segunda escuadrilla compuesta por el capitán Antonio Zelaya, los Tne Juan José Arrarás y Fausto Gavazzi, y alférez Guillermo Dellepiane. Los primeros tres se lanzaron contra el HMS Glasgow y Dellepiane contra la Brilliant.

El resultado fue una importante avería en el Destructor Glasgow y la decisión del Almirante John Woodward de no realizar más acciones navales diuras. Lamentablemente, durante el vuelo de regreso, el piloto Gavazzi fue derribado por fuego amigo y murió en el acto. De los ocho halcones, solo volvieron cuatro, Juan Arrarás entre ellos.

La Última Misión

El avance del conflicto fue haciendo que cada misión sea más peligrosa que la anterior. La guerra había llegado a punto crítico para ambos bandos y había poco margen para los errores. Los halcones no solo se enfrentaban a las modernas embarcaciones británicas, sino que además debían cuidarse de las patrullas de los aviones Harrier que realizaban patrullas para detectar los vuelos rasantes. Pero aun así los jóvenes pilotos argentinos se embarcaron a una misión que se transformaría en “El Día Más Negro de la Royal Navy”.

Durante la mañana del 8 de junio se detectó una importante flota en la zona de Bahía Agradable encabezada por dos buques de desembarco RFA Sir Tristram (L3505) y RFA Sir Galahad (L3005). Inmediatamente se convocó a V°Brigada, la cual despegó con 8 aviones caza A-4B para combinar un ataque con otros 6 aviones Mirage; todo mientras los submarinos HMS Splendid y Valiand informaban los movimientos. Peor aun, por motivos técnicos, cuatro de estas 14 unidades volvieron a sus bases y los 3 mirage no encontraron su blanco principal por las interferencias del Valiand. Aun así, a las 14 horas, los 5 halcones restantes pudieron hundir los dos buques de desembarco que operaban en la zona.

En forma paralela, sin tener información alguna sobre el destino de sus compañeros, una segunda oleada de seis aviones del Grupo V volaba a Malvinas; entre ellos estaba el Teniente Juan Arrarás. El vuelo comenzó por encima de los 3500 metros para evitar los radares chilenos. Posteriormente fueron reabastecidos de combustible en vuelto por un avión cisterna HC-130, y pasaron a vuelo rasante durante los últimos 150km. Uno de ellos tuvo que volver a base por defectos técnicos.

Con casi 3 horas de diferencia, ellos sabían que ya no tendrían el factor sorpresa. A la cabeza estaba el Primer Teniente Danilo Rubén Bolzán, secundado por el teniente Juan José Arrarás y el alférez Guillermo Alberto Dellepiane. La segunda sección se completaba con el Primer Teniente Oscar Berrier, el Primer Teniente Héctor Hugo Sánchez y el alférez Jorge Alberto Vázquez.

Héctor Sánchez afirmó que “Unos 150 Kms antes de arribar al sur de la isla Gran Malvinas, nos encontrábamos volando rasante, yo lo hacía próximo al avión de Juan Arrarás. Me distraía ver la estela que dejaban en el agua los escapes de gases del motor de su avión, lo que demostraba lo bajo que estábamos volando”. Manteniendo una altura inferior a los 10 metros, cruzaron hacía la costa sur de la Isla Soledad, con baja visibilidad por los chubascos, y sobrevolaron hasta Fritz Roy dónde operaba el desembarco del HMS Fearless, el cuál era mucho más grande que los dos anteriores, y sus lanchas.

Pero mientras se preparaban para ir contra sus blancos, desde el cielo bajaron dos aviones Harrier que lanzaron sus misiles. El primero impactó de lleno en el Alférez Vázquez, quien falleció en el acto. El segundo impactó en la cola del avión del Teniente Juan Arrarás. El joven piloto platense pudo eyectarse a tiempo y abrir su paracaídas, pero fue perdido de vista por su compañero. Los relatos ingleses señalan que el paracaídas de Arrarás se incendió durante la caída, produciéndole la muerte. De los cinco, solo dos volvieron de la misión. Batiéndose en retirada y amplia desventaja, atacaron con éxito la lancha de desembarco de vehículos Foxtrot 4.

Una tercera ola de 4 aviones llegó cuándo las acciones británicas ya habían terminado. A lo largo de 45 días de acción, el Grupo V de Cazas perdió a 9 de sus 34 pilotos. Sus aeronaves no poseían radares, ni radioaltímetros, sistemas de identificación amigos/enemigos, elementos de guía modernos ni ningún elemento de defensa. Incluso no podían hacer muchas maniobras evasivas contra los Harrier porque eso les consumía el combustible necesario para el retorno a casa.

El piloto Luis “Tucu” Cervera, al igual que muchos otros, explicó que al volar en baja altura “Uno pierde la referencia por el oleaje y el movimiento del agua. Entonces, miraba a los costados. Ahí tomaba dimensión de la altura”. ” No nos quedaba otra que volar a ojo hasta que uno mismo se decía: No bajo más porque me mato”.

Muchos Homenajes, aunque con demora.

Tras el firmarse la paz el 14 de junio de 1982, comenzó un proceso de desmalvinización promovido por la mismísima Dictadura Militar. Esto incluyó ignorar a los héroes y veteranos de Malvinas.

Recién el 15 de marzo de 1983, mediante el Decreto 577/83, se le concedió la Medalla “La Nación Argentina al Muerto en Combate” y se lo ascendió postmortem al rango de “1° Teniente”. Por su parte el Congreso de la Nación brindó su tributo a todos los ex combatientes mediante Ley N°23.118/84. En 1993 Juan Arrarás fue incluído en Ley N° 24.299 de “Valor en Combate”, y finalmente en 1998 se lo consagró como “Héroe Nacional” con la Ley N°24.950.

También el Poder Ejecutivo de la provincia de San Luis lo nombró “Hijo dilecto de la provincia por su heroica participación en la gesta de Malvinas del año 1982”. Desde entonces su nombre figura en el Libro de Honor de la Provincia.

El Concejo Deliberante de La Plata declaró a Juan José Arrarás “Ciudadano Ilustre Post Mortem” en el año 2004. Ese año también se bautizó con su nombre a la avenida 167 en el tramo de 60 a 66.

Previamente en el 2002 se había aprobado la colocación de un monolito, pero este no se ejecutó. Recién en el año 2018 se pudo inaugurar un monumento en el Parque Castelli, justo frente al Seminario Mayor San José porque era un lugar le gustaba frecuentar. Durante la inauguración estuvieron presentes sus familiares, amigos y compañeros de la Fuerza Aérea.

Finalmente, mediante la Ordenanza 12208, también se bautizó al predio del Aeropuerto de la República de los Niños como “Piloto Juan José Arrarás – Héroe de Malvinas”. Aquí también se conserva el histórico Boing 737 de Aerolíneas Argentinas que realizó 89 vuelos hacía las Islas Malvinas durante la guerra.

A lo largo y ancho del país, otros municipios también recuerdan al Primer Teniente Juan José Arrarás. Son el caso de las ciudades de Corrientes, San Luis, Río Gallegos, Las Varillas, San Antonio Arredondo y Cosquín; las últimas tres en la provincia de Córdoba.


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Tras iniciar la Guerra de Malvinas, cerca de 20 mil militares argentinos se movilizaron hacía el sur para defender la soberanía territorial del país. Entre ellos se encontraban los soldados del glorioso e histórico Regimiento de Infantería N°7, los protagonistas de los últimos y más crueles combates. 

Durante la madrugada del 2 de abril de 1982 la Dictadura Militar Argentina había ejecutado la Operación Rosario para recuperar el control de las Islas Malvinas. Según narran los informes del General Rattenbach, el ViceAlmirante Lombardo y el Brigadier Lami Dozo (1); el objetivo era tomar posesión de las islas, ceder el control a la ONU y negociar la soberanía con el Reino Unido; pero nada de esto pasó. El gobierno de Margaret Thatcher quería recuperar el control de las islas, incluso  recurriendo a la fuerza si era necesario. Por su parte, el Dictador Leopoldo Galtieri, embriagado en el poder de la popularidad, cambió de idea y decidió mantener las islas empleando la fuerza.

La Movilización

El 7 de abril se conformó el “Teatro de Operaciones Atlántico Sur” (TOAS) bajo el mando del Vicealmirante Juan José Lombardo para planificar una defensa de las islas. Los cuarteles iniciaron el alistamiento, entre ellos el Regimiento de Infantería 7. El colimba Miguel Savaje, de 19 años, recordó que cuándo llegó al gran portón de 19 y 51, un oficial le dijo: “¿A ustedes también los llamaron? Se nota que viene en serio la cosa” (2).
En una semana se organizaron las compañías, se brindó adiestramiento específico y se acumularon recursos; aun sin certezas sobre qué misión deberían cumplir. Incluso durante el fin de semana se permitió el ingreso de los angustiados familiares.

    

El 11 de abril fracasaron las negociaciones que buscaban una salida pacífica, y dos días más tarde, el martes 13 de abril, el Regimiento 7 “Coronel Conde” abrió su portón para marchar hacía el Sur. El equipamiento salió en los camiones uminog, mientras que los soldados salieron en micros de la línea 508. El destino era la base aérea El Palomar, dónde un avión de Aerolíneas Argentinas lo llevaría a Río Gallegos. Y finalmente el 15 de abril bajaron a las Islas Malvinas.

El General de Brigada Oscar Luís Jofre, a cargo de la X° Brigada que englobaba al Regimiento 7, había recibido la orden de despliegue con tan solo 4 días de anticipación. Mientras que el Jefes del Regimiento, Teniente Coronel Oscar Jiménez, solo llevaban tres meses a cargo de su dependencia.

Héroes entre las Penurias

La totalidad del Regimiento 7 realizó su traslado hasta Puerto Argentino entre los días 14 y 17 de abril. Desde el aeropuerto, las tropas marcharon 15 km a pie hasta el “Arroyo Caprichoso”, dónde se había conformado el “Sector Plata” en un área de 11x3Km. El epicentro era Monte Longdon, una loma de 186 metros de altura y unos 1600 metros de largo. Todo el área se subdividió en los sectores La Plata 1, La Plata 2 y La Plata 3. En ellos se presentó lo mejor y lo peor de los liderazgos.

Siendo una guerra que nadie había esperado, la preparación de la defensa tuvo las mismas bases iniciales. Estas condiciones negativas fueron descritas hasta por el General Jofré, quien en su libro “La defensa de Puerto Argentino” detalló que la unidad más castigada logísticamente fue el Regimiento 7, específicamente la Compañía “B” que se encontraba en la ladera oeste de Monte Longdon, tuvo que resistir temperaturas bajo cero y vientos del orden de los 100 kilómetros por hora. La logística se había planificado para una guarnición de 5000 efectivos, pero a las islas habían viajado más de 11 mil.

    

Esta grave carencia de alimentos y abrigos causó las primeras muertes. El 8 de junio los conscriptos Carlos Alberto Hornos, Pedro Vojkovic, Alejandro Vargas y Manuel Zelarayán (Compañía A) fueron sorteados para recolectar insumos a la abandonada Granja Murrell. Sin tener conocimientos suficientes de cómo eran las defensas de su sector, terminaron siendo víctimas de un campo minado. 

Para empeorar las cosas, no todos los oficiales tuvieron altos niveles de liderazgo y nobleza en relación a sus subordinados. El Teniente Coronel Oscar Giménez, Jefe del Regimiento, es recordado por haber compartido las inclemencias y usarlas para cohesionar la unidad de la tropa. Mientras que el Mayor Carlos Carrizo Salvadores, segundo al mando y responsable del Sector 3, fue denunciado por haber torturado a sus soldados. La Corte Suprema de Justicia tiene más de cien denuncias de estaqueamientos y torturas ocurridos durante el conflicto. Uno de los mencionados es el Mayor Carrizo Salvadores. 

La Batalla por el Monte Longdon

Las defensas se organizaron mirando principalmente hacía el norte de Puerto Argentino, pues se creía que allí ocurriría el desembarco británico principal, pero no fue así. El 21 de mayo, las tropas británicas desembarcaron en la zona de San Carlos, al oeste de Monte Longdon. Si bien este suceso cambió drásticamente los planes, esto no impidió que el Regimiento se ganara el apodo de “El 7 Bravo”.

El 8 de junio comenzaron los primeros movimientos para asaltar las colinas que rodeaban Puerto Argentino. Desde entonces fue común convivir con un continuo bombardeo de la artillería, los morteros, los barcos y la aviación. El objetivo era debilitar las posiciones y quebrar la voluntad de combate. Previamente, solo entre el 1º hasta el 20 de mayo, las posiciones habían sufrido 104 alertas roja de ataques de aviones y 25 alertas gris de ataques de barcos. Por su parte el Regimiento solo disponía de un puñado de piezas de artillería de 105mm y un radar. Este último lo prendían solo por breve lapsos para evitar que sea detectado por los ingleses.

    

Durante la noche del 11 de junio, el 3° Batallón de Paracaidistas comenzó el ataque sobre el Monte Longdon. Duplicaban en número a la defensa, todos eran militares profesionales que promediaban los 25 años y tenían mejores armas. El Comandante Oscar Giménez afirmó en una entrevista qué: “A siete días de la batalla final me llegaron solamente 7 visores, y ellos, los ingleses, tenían para todos".
Según narran las versiones británicas, el Batallón debía tomar las posiciones argentinas durante la noche y con el mayor de los sigilos. De este modo lograron recorrer la mitad del camino, hasta que otra mina antipersonal estalló. Según el cabo Peter Cuxson, luego de los combates, identificaron hasta 1500 minas en la ladera, pero solo dos habían explotado porque las restantes se habían congelado. Una situación que también se vivía con los propios fusiles y ametralladoras.

Con las comunicaciones sumamente reducidas y sin refuerzos hasta el día siguiente, a las 21.30 hs el Subteniente Juan Domingo Baldini, Jefe de la 1ra Sección, informó que el enemigo había alcanzado su posición. Luego de un cruel combate y batiéndose en retirada, en una maniobra heroica, Baldini intentó volver para salvar al Cabo Ríos, pero falleció durante su intento.

La Batalla en el Monte Longdon duró más de 10 horas, siendo considerada la más intensa de todo el conflicto. Incluso se llegó a combatir cuerpo a cuerpo. Posteriormente continuó la Batalla por el Cerro Wireless. En tres días, el Regimiento 7 vio fallecer dos oficiales, 2 suboficiales y 32 soldados. Además resultaron heridos un jefe, 6 oficiales, 21 suboficiales y 125 soldados. 

La Bandera NO se Entrega

Siendo el Regimiento 7 el último en acatar la orden de rendición, el jefe del regimiento, teniente coronel Omar Giménez le propuso a los oficiales enterrar la Bandera Nacional para no entregarla al enemigo. Pero dos jóvenes tenientes, Jorge Guidobono y Miguel Cargnel, votaron en contra porque la Bandera no merecía ser enterrada ni entregada. Por eso mismo propusieron desarmar el estandarte de la unidad y camuflarla entre sus pertenencias. De este modo se distribuyeron las partes: el paño, la corbata, cinco distinciones y tres medallas. De la bandera (paño) se encargó Guidobono. 

La mayoría de los soldados fueron transportados al buque HMS Canberra para volver al continente. Pero en el caso de Cargnel (por su condición de paracaidista) y Guidobono (por ser jefe de Comunicaciones) fueron separados y detenidos durante 15 días. Guidobono se había envuelto con la bandera en el torso disimulando que era una prenda más; lo cual le permitió superar los cacheos. Pero cuándo fueron embarcados para volver al continente, los guardias británicos identificaron la bandera oculta y ordenaron entregarla. Ante la resistencia, gritos y amenazas de fusilamiento contra el Teniente Guidobono, apareció un oficial británico superior que permitió el retorno de la Bandera Argentina, en vez de ser tomada como un trofeo(práctica usual en todas las guerras).

Hoy, el estandarte del glorioso Regimiento 7 se conserva en la sala histórica del cuartel, en la localidad Arana. Cada 11 de junio, la bandera veterana de Malvinas desfila ante los soldados del Regimiento.



https://www.visitalaplata.com.ar/2019/12/ayudanos-crecer.html 

Fuentes
(1) “Informe Rattenbach” del Teniente General Benjamín Rattenbach, encargado por la Junta Militar mediante la resolución nro. 15/82.
(2) Libro “Malvinas” del soldado conscripto Miguel Savaje. Editorial El Ateneo. Año 2022.
(3) Tesis de Grado “Liderazgo militar en la Guerra de Malvinas” el Mayor Alejandro Ángel Soldaini. Instituto de Enseñanza Superior del Ejército. Año 2012.
(4) Entrevista al Coronel Omar Jiménez realizada por ellitoral.com en el año 2017.
(5) Crónicas publicadas por el Instituto de de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.