Flores Lilas: La Leyenda Guaraní del Jacarandá y otras historias patrimoniales en La Plata

visita la plata | 21:21 |

Publicado: Mayo 2019 | Última actualización: Septiembre 2026

Con la llegada de la temporada primavera-verano, el Diagonal 73, las plazas y numerosas calles de la ciudad de La Plata se cubren de hermosas alfombras de flores lilas. Sin embargo, detrás de su indudable atractivo ornamental, esta apreciada especie botánica resguarda fascinantes historias urbanas y antiguas leyendas.

La llegada del Jacarandá a la capital bonaerense

Los primeros ejemplares de jacarandá llegaron a La Plata en la década de 1920, durante la gestión del intendente Juan José Alsina. Su primer destino fue el trazado del Diagonal 73, pero su rotundo éxito adaptativo y estético propició su expansión hacia casi todas las plazas y avenidas del casco urbano. Actualmente, se calcula que la ciudad alberga más de 1.000 ejemplares de esta especie.

Siendo un árbol autóctono de clima subtropical, tuvo una adaptación excepcional al entorno urbano platense. Con una altura promedio de 15 metros, sus copas y follaje son altamente resistentes a la contaminación del aire, mientras que el desarrollo de sus raíces rara vez deteriora o levanta las veredas.

Un ícono del patrimonio cultural platense

Su floración primaveral lleva un siglo deslumbrando a los vecinos, al punto de convertirse en un verdadero símbolo de la identidad local:

  • El Árbol del Poeta (Plazoleta de 8 y 43): En este espacio existe un ejemplar plantado por el célebre novelista platense Benito Lynch. Fue el primer árbol de la ciudad en ser declarado oficialmente con Protección Patrimonial.
  • El Homenaje a los Estudiantes (Plazoleta de 8 y 61): El jacarandá que crece junto al monumento a la Noche de los Lápices forma parte integral del conjunto memorial. La especie representa la vida, el crecimiento, la generación y la inmortalidad, mientras que el tono de sus flores simboliza el intelecto, el cielo y el infinito.
  • Heráldica Escolar en Gonnet: En el año 2014, un grupo de estudiantes de la localidad de Gonnet incorporó oficialmente la flor del jacarandá dentro de la simbología del escudo institucional.
  • La Plaza 19 de Noviembre (44 y 25): Esta plaza cuenta como ícono central con un gran ejemplar de jacarandá. Toda su base se encuentra delimitada por adoquines históricos, lo que permite conservar intacta la tupida alfombra lila que se forma tras la caída de sus flores.

Origen y mitología: La Leyenda del Jacarandá

Al ser una especie arbórea de cautivante belleza y fragancia, su vínculo con la historia sudamericana se remonta a tiempos precolombinos. En la tradición guaraní se lo conoce popularmente como hakarandá (3) y también cómoka'i jepopete, dos formas que aún genera debates entre los lingüistas.

Más allá de la denominación, este árbol inspiró una célebre leyenda regional de amor y misericordia enmarcada en los sangrientos tiempos de la conquista:

🌸 La Leyenda de Mbareté y Pilar

Cuando los españoles comenzaron a poblar el territorio de la actual provincia de Corrientes, uno de los conquistadores más distinguidos llegó acompañado por su hija Pilar, una bella joven de dieciséis años, de tez clara, cabello negro y profundos ojos azulados. Se instalaron en las cercanías de la ciudad de las Siete Corrientes, en una reducción donde los sacerdotes jesuitas cumplían su labor evangelizadora y enseñaban el trabajo de la tierra.

Entre los jóvenes de la reducción sobresalía Mbareté, un muchacho alto y fornido que trabajaba los campos con admirable tesón. Una tarde en que Pilar salió a caminar acompañada por su sirvienta, vio a Mbareté y quedó cautivada por su apostura. El joven también la observó: al principio con disimulo y luego con asombro, admirando su porte y la singular tonalidad de sus ojos. Aunque el encuentro fue fugaz y solo intercambiaron una mirada, el recuerdo permaneció imborrable en ambos.

Desde aquel día, Mbareté buscó que se le asignaran tareas cerca de las casas principales para intentar ver a la joven. Pilar, por su parte, no podía apartar de su memoria la imagen del muchacho trabajando bajo el sol. Decidido a comunicarse, Mbareté pidió al sacerdote que le enseñara el idioma castellano y aprendió con rapidez las palabras necesarias para confesarle su afecto.

La oportunidad se presentó un día en que halló a Pilar enseñando el catecismo a los niños. Cuando se quedaron a solas, el joven caminó a su lado y le habló en español para expresarle su amor. Apenada pero sonriente, Pilar no pudo ocultar sus sentimientos y le demostró que era correspondido.

Con el tiempo los encuentros se repitieron, hasta que Mbareté le propuso huir lejos para construir una vida juntos a orillas del río, donde su padre no pudiera separarlos. Pilar aceptó y, en una noche oscura en que la luna Jasy les ofreció su complicidad, escaparon.

Al descubrir la ausencia de su hija, el padre de Pilar reunió a hombres armados y emprendió una intensa búsqueda. Tras varios días, dieron con la choza junto al agua. Sigilosamente vieron llegar a Mbareté en su canoa con la pesca del día y a Pilar saliendo a recibirlo en un cálido abrazo.

Cegado por la furia, el hidalgo español salió de su escondite empuñando su arma. Pilar adivinó la trágica intención de su padre e intentó interponerse para proteger a su amado en el preciso instante en que se efectuó el disparo, cayendo herida de muerte. Paralizado por el dolor y sin atinar a defenderse, Mbareté recibió inmediatamente un segundo impacto que acabó con su vida sobre el cuerpo de la joven.

Incapaz de afrontar lo sucedido, el padre ordenó la retirada. Sin embargo, atormentado por el remordimiento, regresó al lugar con las primeras luces del alba. Al llegar a la choza no encontró rastros de sangre ni de la tragedia: en el sitio exacto donde habían caído los enamorados, se erguía un hermoso árbol de tronco firme, cubierto por una frondosa copa de flores azul-violáceas que se mecían suavemente con la brisa.

Comprendió entonces que la divinidad había tenido misericordia de la pareja, transformando a Mbareté en aquel árbol protector, mientras que los ojos de su hija Pilar lo contemplaban desde cada una de las flores del jacarandá.

Fuentes y referencias

  1. Ordenanza de la Municipalidad de La Plata N° 10.259 (Sancionada el 21 de marzo de 2007).
  2. Ordenanza de la Municipalidad de La Plata N° 11.197 (Sancionada el 26 de noviembre de 2014).
  3. Asesor, Patricia N. (2019). Tarco, jacarandá (Jacaranda mimosifolia). Revista "Universo Tucumano" N° 22, CONICET - Unidad Ejecutora Lillo.
  4. Chertudi, Susana (1967). Cuentos y leyendas folklóricos de la Argentina. Centro Editor de América Latina / Recopilación de folclore tradicional del litoral argentino.

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