Inaugurado el 19 de noviembre de 1886, el Teatro Podestá (ex Politeama Olimpo) fue una de las primeras instituciones artísticas de la ciudad de La Plata. Y en consecuencia su historia, arte, humor y objetos son una pieza central para comprender la identidad local.

El Museo Juan José Podestá fue creado el 14 de octubre de 1991 mediante la ordenanza municipal 7572. Su objetivo es la investigación, la conservación y la divulgación de objetos y documentos relacionados a la historia del Teatro. Su fundación ocurrió en sintonía con los trabajos de recuperación de la institucional y arquitectónica, la cual había sido abandonada por el sector privado en los años 70.

    

Una identidad policultural

Su acervo es particularmente importante porque data casi desde los años fundacionales de la ciudad (1882). Además su producción artística interpelaba a todos los estratos sociales de la época porque se brindaban desde shows de Opera Lírica hasta espectáculos Circenses. Para cumplir este doble rol se había desarrollado toda una compleja arquitectura para armar y desarmar una arena (picadero) donde hoy se encuentran las butacas centrales

Las salas del Museo Podestá son recorrido por la historia de la institución, pero también por el arte y la política. Aquí se pueden ver fotografías de personajes destacados de cada década. Por estos salones transitaron grandes figuras como Gemma Bellincioni (soprano), Roberto Stagno (tenor), Ángel Magaña (actor) y Ramón Novarro.

Además se expone una colección y archivo de libretos de cada obra presentada, algunas complejas por su riqueza musical y otras por el contenido ideológico. El mismo Teatro se inauguró con “El Barbero de Sevilla” de Gioacchino Rossini. Incluso se puede apreciar elementos muy curiosos como una letrina de mármol tallado, trajes confeccionados para las obras, una colección de boletos, envoltorios de golosinas y muchos mobiliarios de madera que fueron parte de las primeras configuraciones del teatro

La Familia Podestá

Una segunda sala está destinada a la vida de la Juan Podestá, considerados uno de los padres del Teatro Nacional. Don Juan José Podestá era hijo de inmigrantes genoveses radicados en Uruguay. Junto a sus hermanos crearon una compañía de circo para brindar show en ambas orillas del Río de La Plata. Hasta que finalmente Pepe (Juan José) se casó con la rosarina Baldomero Arias y se instalaron en nuestra ciudad.

    

En estos año nació “Pepino el 88", un payaso para adultos con el cuál llegó a ser considerado el primer capocómico del país. Este personaje fusionaba aspectos de la vida cotidiana con las complejidades de la política contemporánea bajo un punzante sarcasmo. El mismísimo Juan Podesta cantaba el verso “Acepto, estudio, trasnocho, salto, brinco, con maestría, y el público casi chocho, me llama desde aquel día. Pepino fue el equivalente a un Tato Bores o Enrique Pinti.

También se su pluma nacieron otros personajes icónicos como El Gaucho Juan Moreira y Antonio Cocoliche. Todos estos emblemas teatrales son elementos sustanciales para comprender la historia local, nacional y artística porque se construían de una manera muy analítica del momento social. No por nada cuándo fallece Juan Podestá el Diario El Mundo tituló “Murió Don José J. Podestá, el patriarca del teatro nacional” (6/03/1937).

  

Mucho más que un Museo

Las visitas guiadas coordinadas al museo poseen un valor agregado porque suelen incluir el ingreso a otros sectores de muchísimo valor artístico, arquitectónico e histórico. De este modo se puede conocer en detalle la Sala Principal “China Zorrilla”, con su delicada forma de herradura italiana y el enorme lienzo realizado por José Bouchet. También suele incluirse un ingreso al Salón Dorado, dónde a veces se realizan show de cámara. Todos estos espacios habían sido abandonados en los años 70 y quedaron al borde del derrumbe. Recién en los años 80 la Municipalidad de La Plata pudo tomar el control del Teatro e iniciar un largo proceso de restauración.

Por si no fuera poco, en la página oficial del teatro se puede encontrar un archivo histórico digitalizado sobre las funciones y libros.

Contacto

Abierto al público general:
              Martes a jueves, de 10:30 a 14 hs.

Visitas guiadas al público general:
              Primer jueves de cada mes, 17 hs.

Previa inscripción a museopodesta@gmail.com

Visitas guiadas a instituciones:
               Martes y miércoles, 10 y 14 hs.

Previa inscripción a museopodesta@gmail.com

Página Web: https://coliseopodesta.laplata.gob.ar/

    

  

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Suele decirse que una sociedad que olvida su pasado está condenada a repetirlo. Bajo esta premisa, nuestra ciudad alberga una institución emblemática dedicada a señalizar las huellas de los totalitarismos y, fundamentalmente, a revitalizar los valores de la democracia a través de la cultura.

El arte como testimonio

Museo de Arte y Memoria

Fundado en el año 2002 por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), el MAM propone un cruce único: narrar la historia desde la producción artística. Si bien su eje central son los procesos dictatoriales, la violación de los Derechos Humanos y la Guerra de Malvinas en Argentina; el museo expande su mirada hacia la historia totalitaria de Latinoamérica, la violencia social y la lucha contra la discriminación.

A través de sus seis salas, su hall y su jardín, el museo ofrece una cartelera dinámica de muestras itinerantes que abarcan desde la fotografía y la pintura hasta experiencias de inmersión, cine y teatro. No es solo un lugar de contemplación; es un espacio vivo donde se presentan libros, se realizan talleres y charlas colectivas. 

El objetivo es claro: utilizar el arte como herramienta para forjar un debate abierto y una reflexión necesaria para todas las edades.

Datos útiles:

La entrada al museo es libre y gratuita. 

Durante el año se pueden programar visitas guiadas escolares.

Por las temáticas abordadas las actividades escolares del MAM se enfocan pre-adolescentes y adolescentes.

La Comisión Provincial por la Memoria: Guardiana de la verdad

El origen de este espacio se remonta al 13 de julio del 2000, cuando la Legislatura Bonaerense aprobó la Ley 12.483 para la creación de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). Como organismo público, autónomo y autárquico, su misión es la investigación y promoción de políticas públicas en defensa de los Derechos Humanos.

De centro de espionaje a sitio de memoria

En marzo de 2001, la CPM estableció su sede en la calle 54 N° 487. El valor simbólico de este edificio es inmenso: allí funcionó la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA). En este lugar, hoy señalizado como “Sitio de Memoria” (Ley Nacional Nº 26.691), se recuperó y gestiona uno de los archivos más grandes del mundo sobre espionaje ilegal, cubriendo más de 50 años de persecución política (Ley Provincial 12.642).

El prestigio alcanzado por la CPM, gracias a su rigor en la reconstrucción de historias ocultas, permitió que sus archivos no solo sirvieran para el ejercicio de la memoria, sino también como pruebas fundamentales en los avances judiciales contra los culpables del terrorismo de Estado.

El nacimiento del MAM

Para que este enorme caudal informativo no quedara encerrado en estanterías, la Comisión decidió abrirlo a la comunidad. Lo que comenzó como pequeñas actividades en la sede de calle 54, terminó de consolidarse en 2002 con la apertura definitiva del Museo de Arte y Memoria en la casona de la calle 9 (entre 51 y 53), transformando el dolor del pasado en una expresión artística de esperanza y futuro.






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En la ciudad de La Plata hay muchas historias y tesoros ocultos a la vista de todos. Uno de estos casos es la Galería Patrimonial de la Facultad de Artes. Una colección de invaluables trabajos que replican las mayores obras escultóricas del Mundo.

Cuándo en 1881 el Gobernador Dr Dardo Rocha planificaba la construcción de una ciudad Capital, consideró que la promoción de la Cultura sería un eje central. De este modo se ocupó personalmente de comprar y/o encargar diversas obras. En particular, la colección que hoy se conserva en la Facultad de Artes (FBA) de la UNLP tuvo como primer hogar el Museo de Ciencias Naturales. Con el paso del tiempo y el crecimiento propio del Museo del Bosque, estas piezas fueron trasladas la Escuela Superior de Artes. Entrado el siglo XXI, comenzó el proceso para la creación de un “Área Museo y Patrimonio” (Resolución n°186/07) dedicado a la administración, restauración y exhibición de los diferentes tesoros de la Academia.
Al cruzar la gran puerta de la FBA, sobre el Diagonal 78 n°680, nos encontramos con una inmensa figura toda poderosa. Se trata de un imponente Moisés de mármol creado por el mismísimo Miguel Ángel Buonarroti entre los años 1513 y 1536. Por su parte este calco de 2,35 metros fue realizado en yeso respetando las medidas exactas. Esta adquisición fue una donación de los señores Nocetti y Reisling luego de su  viaje por Europa.

En esta figura se representa al líder de judio-cristiano sentado en el Monte Sinaí, con las Tablas de la Ley debajo del brazo, mientras que con la otra mano acaricia su barba. Por sus expresiones, postura y tensión muscular, suele decirse que Moisés está lidiando con el éxtasis de recibir los Diez Mandamientos y con la una intensa ira por ver a sus feligreses adorando a un becerro de oro. La perfección de Miguel Ángel y del replicador se nota en los detalles musculares, la tensión de las venas y en la poderosa mirada.
La escultura original se encuentra en el mausoleo del Papa Julio II, en la Basílica de San Pedro de Roma, Italia.

También dentro del Hall Central, hacía la izquierda, hay una enorme y glamorosa cabeza pensante. Se trata de un calco exacto de la extremidad superior de “El David” (1501-1504) de Miguel Ángel. Siendo una de las obras de arte más conocidas del mundo, referente del Renacimiento, si tendría el cuerpo entero debería medir 5,17 metros.
Esta figura refleja un momento próximo al épico combate contra Golliat. Con el paso de los años, también se transformo en un símbolo de la resistencia Florentina luego de la caída de los Medici. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo de la Academia de Florencia.
Este calco fue recientemente restaurado, por lo cual se puede apreciar los hiperdetallados rasgos faciales. Algunos creen que la cabeza mira hacia su izquierda, manteniendo los ojos fijos en su objetivo, con la nariz dilatada y el ceño fruncido, porque está concentrado en su inminente ataque contra Golliat. Otros han interpretado que es el momento final, cuándo comienza a relajar la tensión de la lucha y comienza a contemplar su triunfo.
Continuando el pasillo de la derecha se pueden apreciar gran parte de la colección de calcos que emulan a las mayores obras de las culturas griegas, católica y románica. Estas réplicas fueron compradas específicamente a los talleres de los grandes museos europeos.

“Las Venus” son unas las esculturas más conocidas del Mundo Antiguo, y dentro de la Facultad de Artes se conservan tres calcos diferentes. La historia de estas esculturas datan de los años de la Antigua Grecia (1200-126 AC), cuándo se intentaba personificar la imagen de los dioses olímpicos. En particular el caso de Afrodita, la Divinidad de la Belleza, la Sensualidad y el Amor.
La más conocida es la “Venus de Milo”, la cual habría sido tallada entre el 130 y 100 antes de Cristo por Alejandro de Antioquía . Con más de dos metros de altura, fue encontrada a principios del siglo XIX en la isla egea de Melos o Milo. La pieza fue comprada por el Museo de Louvre, Francia, quien luego entregó la réplica que se puede apreciar aquí en La Plata. Tristemente, esta réplica donada por el vecino Manuel Anasagasti sufrió del vandalismo y el abandono, por eso ahora se encuentra a la espera de una próxima restauración. En su momento también llegaron réplicas de la Venus de Cirés y de la Venus de Arlés.
Otra pieza icónica es la “Amazona Mattei” de Mengs (1770), quien intentaba recuperar las obras escultóricas de Policleto (480-420AC). La versión original de esta figura de 2,09 metros se encuentra en el Museo del Vaticano. Otras ilustres figuras donadas fueron: el “Toreur d´epecie” (Museo de Louvre) a cargo del vecino Pedro Sciacaluga, y el Dios Mercurio (Museo de Florencia) obsequiada por Juan M. Carreras.

Pero si de mitología se trata, nada supera al grupo escultórico de “Laocoonte y sus hijos”. Cruel, sufrida, desgarradora y agonizante; esta escena de 2,42 metros de altura dataría de los últimos años de la cultura helénica. Realizada por Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas; narra el asesinato divino del sacerdote troyano Laocoonte junto a sus hijos.
Existen diversas versiones sobre los sucesos. En la “Eneida" de Virgilio se narra que fue condenado por Poseidón luego de haber intentando alertar a los troyanos de la trampa del Caballo. Otra versión dice que fue Atenas, en situación similar, quien sentenció la muerte de sus hijos, mientras que Laocoonte murió intentando salvarlos. Incluso un tercer mito se basa en la furia del Dios Apolo porque el sacerdote se casó con Antiopa y rompió su celibato en su propio templo.
Pero lo llamativo no termina aquí. Durante muchos años se pensó que esta obra tallada sobre un solo bloque de mármol blanco se había perdido para siempre junto con el “Domus Aurea” de Nerón. Tras la muerte del Emperador, sus detractores se esforzaron mucho por saquear, destruir y borrar de los registros de Palacio. Pero para sorpresa de todos, en enero de 1506 un joven cayó accidentalmente en un pozo que resultó ser la bóveda perdida.
Retomando la terrenidad, en la Colección de la Facultad se conserva un calco de la escultura del poeta griego Sófocles (496-406AC). Uno de los máximos referentes de las “tragedias griegas” con los textos de “Edipo”, “Electra” y “Áyax”. Esta también fue donada por los señores Noceti y Reissig. La versión original se encuentra en el Museo de Letran (Italia).
Viajando más de un milenio en el tiempo, también se apreciar una réplica de la lápida funeraria del Guidarello Guidarelli. En particular se trata de uno de los regalos del Dr Dardo Rocha a la ciudad de La Plata.

Nacido de Ravenna (Italia) en el año 1450, Guidarello fue un líder y caballero veneciano que participó en varias guerras de los estados itálicos, hasta que finalmente se puso al servicio del Duque César Borgia, hijo del muy controversial Papa Alejandro Borgia. Sumergido en una época de violencia, oscurantismos y complot; resultó gravemente herido y falleció varios días después. El historiador G. Fantaguzzi afirma que hubo una pelea con Virgilio Romano porque este le intentó robar una camisa. Por su parte Pier Pasolini afirma que todo fue un ajuste de cuentas orquestado por los Borgia ante un presunto acto de doble espionaje.
Más allá de las causa del deceso, su esposa Benedetta Del Sale encargó una gran lápida que se ubicaría en capilla de San Liberio (Ravenna). Luego fue traslada a Quadrarco de Braccioforte y finalmente a la Academia de Bellas Artes de Ravenna. Se cree que en algún momento de la historia se haber perdido la versión original. Y para empeorar las cosas, tampoco se conoce el nombre del autor. 
Siendo una historia rodeada de preguntas, pronto creció otra leyenda por la cual las mujeres solteras que besaran la tumba de Guidarelli se casarían en menos de un año. Este mito habría nacido en los años 30 cuándo el Director de la Academia Vittorio Guaccimanni estableció que la escultura nunca más saldría a recorrer Europa porque volvía manchada con lápiz labial.

Con un acervo de 90 piezas, no todas exhibidas, la Galería Patrimonial de la Facultad de Artes es un verdadero tesoro de la ciudad de La Plata. Además de lo anterior mente narrado, también se conserva una amplia colección de capiteles (terminaciones de columnas), ornamentos y grabados que reflejan a las famosas Catedrales de Reims y Chartres. Toda una  colección que recorre el arte románico, gótico y grutescos-renacentistas. Pero todo ya sería imposible de resumir en una sola nota.


Las Visitas Guiadas para grupos se solicitan por pedido telefónico o por mail. Están destinadas a un público infantil, joven, adulto, adulto mayor y familias en general.
Teléfono: 423-6598  Int.146 // 4235756 (Of de Extensión, directo)
E-mail: areamuseo@fba.unlp.edu.ar
Dirección: Diagonal 78 n°680. A pocos pasos de Plaza Rocha (7 y 60)
Entrada: Libre y gratuita.
También se puede recorrer la galería, sin guías, cuándo la Facultad está abierta.


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Un típico caso dónde las apariencias engañan. Ubicada sobre avenida 66, a simple vista no ostenta ninguna majestuosidad ni pomposidad, sino más bien todo lo contrario. Es una casa sencilla y humilde que parece accidentalmente extraviada en el tiempo. No fue la casa de un Lord, un General ni de un político. Fue la casa de un prestigioso y amado Profesor y Poeta Popular llamado Pedro B. Palacios.

¿Quién fue el Profe Palacios?

Pedro Bonifacio Palacios fue un reconocido maestro rural que se comprometió a luchar en contra de las injusticias sociales de su tiempo. Él repudiaba que la educación pública sea solo para unos pocos, que los recursos sean escasos, que las infancias deban trabajar en vez de estudiar y que las autoridades locales abusaran de su poder para imponer la explotación laboral/social. Su actitud combativa despertó el rencor de las clases sociales privilegiadas, pero también la atención y el respeto del ex Presidente Domingo Sarmiento, quién le brindó su protección. Pero tras la muerte de su benefactor llegó una mayor persecución política. Los intendentes/comisionados le rechazaron masivamente la validez de su título como profesor y amenazaron su vida.

En 1887 se mudó a la ciudad de La Plata. Aquí no solo continuó con su pasión por la educación popular, sino que además encontró trabajo en de los diarios “El Pueblo” y “Buenos Aires”. Por si no fuera poco, también se concentró en su apasionada y temperamental producción literaria. De este modo se hizo muy famoso bajo el seudónimo “Almafuerte”. Una narrador casi anónimo que denunciaba todo funcionaba mal, pero siempre con una narrativa poéticamente esperanzadora. 

Aun resuena su Piú Avanti: “No te des por vencido, ni aun vencido. No te sientas esclavo, ni aun esclavo”.

(Leer más de si biografía)

    

Una Casa Histórica

Caracterizado por un espíritu temperamental, apasionado y entregado al prójimo; la casona de Pedro Bonifacio Palacios tomó físicamente esta identidad. Don Pedro valoraba la honradez, la solidaridad, la lucha y la educación. No estaba interesado en los muebles de lujo, objetos de colección ni en las arquitecturas palaciegas. No podía concentrarse en el placer de las riquezas materiales mientras un infante carezca hasta de lo más básico (comida, ropa, medicamentos). Es aquí cuando aparece la primera gran particularidad de la institución: la sencillez.

A pesar de ser un Museo del tipo biográfico, casi no posee elementos materiales que fueron propiedad de Pedro Bonifacio Palacios porque él mismo no tenía pertenencias. Vivía en la prácticamente en la pobreza, y no por falta de un sueldo, sino porque se gastaba todo en ayudar a los demás. Pero la sencillez del edificio contrasta con la riqueza de sus obras literarias, sus amadas pinturas, carbonillas y los monolitos. 

Literalmente hablando el museo nos grita sobre 
las hay cosas que el dinero no puede comprar.

    

En el fondo de la propiedad aún se puede ver el horno de barro donde cocinaba para sus cinco hijos adoptivos y sus vecinos, a quienes también les enseñaba a leer y escribir. Su lema era: “Todo lo que yo sé y que pudiera serles útil, lo desparramé sobre aquellas cabezas a plenas manos”.
La mayoría de sus bienes materiales son elementos básicos de subsidencia como utensilios, anteojos de lectura, bastones, libros, una guitarra, fotografías y mobiliarios elementales. Esta precariedad es también un reflejo de cómo vivían los asalariados a fines del siglo XIX. Actualmente no se conservan muchas viviendas de clase obrera fundacional (1885).

En la Vida Todo Vuelve

Casi como si fuera un acto de noble poesía viva, cuándo en 1917 falleció Pedro Bonifacio Palacios, sus amistades tomaron el compromiso de fundar el Museo. En 1921, por iniciativa de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires, la Municipalidad de La Plata adquirió la casa mediante un remate público. Al poco tiempo se concedió la administración a la “Agrupación Bases”, que tenía como Secretario al Sr. Francisco Timpone. En estos años se reacondicionan los espacios y se crea oficialmente el Museo y la Biblioteca. Finalmente en 1945 volvió a ser administrada por la Comuna.

Gracias al porte voluntario de las personas que conocieron a Pedro Bonifacio, o que admiraban su obra, el Museo fue recuperando y adquiriendo nuevos elementos de exhibición. Recorrer sus salas implica un viaje hacía un pasado mediante pinturas al óleo, retratos hechos a lápiz, fotografías, recortes de diario, libros, esculturas, cartas/correspondencias y elementos de la música popular. 

    

En el año 1936, la casa fue declarada Monumento Histórico Provincial

En 1961, nuevamente por iniciativa de la Sociedad de Escritores de la Provincia, se convirtió en el Primer “Monumento Histórico Nacional” de la Ciudad de La Plata.

En los últimos años la institución también comenzó a brindar actividades específicas al público como espacios para presentaciones de libros, proyección de películas, respaldo a las actividades barriales, dictado de talleres de poesía e idiomas, representaciones teatrales y adhesión activa con el evento “Museos a la Luz de la Luna” (Noche de Museos).

    

Dirección: Avenida 66 N° 530 entre 5 y 6.
Entrada: Libre y Gratuita.
Horario: Lunes a Viernes de 9 a 17hs
                Sábados de 15 a 18 hs.
Las visitas guiadas se realizan con previa coordinación con la institución.



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