El Lapacho en La Plata: El Árbol que Anuncia la Primavera y su Leyenda Tupí-Guaraní
Publicado: Febrero 2026 | Última actualización: Septiembre 2026
Los seres humanos dependemos de calendarios y cálculos astronómicos para precisar el cambio de las estaciones, mientras que la naturaleza emplea sus propios mecanismos. Al recorrer las calles de La Plata durante las semanas de transición entre el invierno y la primavera, un árbol destaca por ser siempre el primero en florecer: con su esplendor visual, el lapacho marca el final de los días fríos y el renacer de la ciudad.
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Un guardián autóctono de las calles platenses
Conocido científicamente bajo el nombre de Handroanthus impetiginosus (anteriormente Tabebuia impetiginosa), el lapacho es una especie neotropical exclusiva del continente americano, con presencia natural desde México hasta el norte y centro de la Argentina. Se trata de un ejemplar noble y versátil que ha tenido múltiples aplicaciones históricas en la medicina tradicional, la ebanistería y la ornamentación paisajística de los centros urbanos.
Su período de floración se extiende habitualmente entre los meses de agosto y octubre, sirviendo como preámbulo natural a la primavera. Tal como puede apreciarse en las calles 10 y 12, en las arboledas del Parque Saavedra y en la Plaza Güemes, los lapachos producen frondosos racimos de flores tubulares de unos 4 centímetros de largo. Su tono más característico es el rosado o morado, aunque existen variedades que presentan flores totalmente blancas o amarillas.
A lo largo de las décadas, esta especie autóctona ha sido seleccionada de forma prioritaria para su cultivo en el Vivero Municipal de La Plata por su notable adaptación a las condiciones urbanas. Con una altura promedio de 10 metros y un sistema radicular profundo pero no invasivo, sus raíces rara vez deterioran el arbolado público o la infraestructura de las veredas, resistiendo con firmeza los vientos de las tormentas locales.
Símbolo cultural y homenaje en la ciudad
Por su inconfundible valor estético y ambiental, el lapacho ha sido elegido en numerosas oportunidades como un emblema de profunda carga simbólica. En la ciudad de La Plata, una alineación muy especial de lapachos colorados crece sobre la avenida 19, entre las calles 44 y 46. Se trata de 21 ejemplares implantados por la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. La arteria elegida lleva el nombre de Dr. Alejandro Korn, insigne médico, filósofo, integrante de los "Cinco Sabios" platenses y reconocido miembro de la masonería.
La cifra de 21 árboles rinde tributo a la cantidad aproximada de litros de oxígeno que respira un ser humano al día. La plantación fue realizada el 22 de abril de 2021 con motivo de las conmemoraciones por el Día Mundial de la Tierra. Al pie de la placa conmemorativa del paseo se inmortalizó una célebre reflexión de Martin Luther King Jr.:
Asimismo, el lapacho ostenta la distinción de ser el Árbol Nacional de la República del Paraguay, donde se lo conoce en idioma guaraní como Tajy (que traduce "Árbol de la Vida" o "Fuerte y Resistente"). También ha sido declarado oficialmente como el Árbol Emblema de la ciudad de Ibagué, en Colombia.
La Leyenda Tupí-Guaraní del Lapacho
La tradición oral de los pueblos originarios guarda una conmovedora historia que explica el origen de sus variados colores y su capacidad para florecer antes que los demás árboles durante los días más fríos del año:
Cuenta la antigua historia que, cuando el Creador estaba preparando el mundo, reunió una tarde a todos los árboles de la tierra y les pidió que eligieran libremente la época del año en la que deseaban florecer para embellecer la creación.
En un estallido de entusiasmo, las especies comenzaron a exclamar: ¡Verano!, ¡Otoño!, ¡Primavera!
Sin embargo, Dios observó con atención que ninguna de las especies elegía la estación invernal. Entonces les preguntó: —¿Por qué nadie escoge el invierno?
Cada árbol expuso sus razones: unos temían a la sequía, otros al frío severo y la helada, y otros a los incendios del bosque. Ante esto, el Creador les hizo un pedido especial: —Necesito al menos un árbol valiente que acepte engalanar el invierno, alguien capaz de resistir las bajas temperaturas y la aridez para regalarle color al mundo en los días más oscuros.
Un silencio rotundo envolvió al bosque. Fue entonces cuando un árbol humilde y tranquilo, situado en el fondo, agitó suavemente sus ramas y dijo con firmeza: —¡Yo iré!
Con una sonrisa, el Creador le preguntó su nombre, a lo que el ejemplar respondió: —¡Me llamo Lapacho!
Asombrados por la osadía del lapacho al ofrecerse a florecer en medio de la rigurosidad del invierno, los demás árboles lo contemplaron en silencio. En agradecimiento por su valentía, el Creador le otorgó un don especial: —Por atender mi llamado, no solo florecerás en invierno, sino que te concederé múltiples tonalidades y una copa frondosa para que tu linaje llene de vida la tierra.
Así fue como nació uno de los árboles más bellos de la naturaleza, ofreciendo al mundo variedades de flores blancas, amarillas, púrpuras, moradas y rosadas.
Fuentes y referencias normativas
- Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones (Paseo Conmemorativo de Av. 19).
- Ordenanza de la Municipalidad de La Plata N° 11.610 (Año 2017).
- Ordenanza de la Municipalidad de La Plata N° 816 (Año 1942).
- Ley Nacional de la República del Paraguay N° 4631 (Declaración de Símbolo Nacional al Lapacho/Tajy).
- Chertudi, Susana (1967). Cuentos y leyendas folklóricos de la Argentina. Centro Editor de América Latina / Recopilación de narrativa oral de la cuenca del Plata y el Litoral argentino.
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