Imponente, elegante y misterioso. En el corazón del Parque Pereyra vive el único ejemplar sudamericano de “Agathis Alba”. Un exótico gigante árbol que atrae a los turistas y ciclistas por sus historias y leyendas.

Popularmente conocido como el “Árbol de Cristal”, y científicamente como Agathis Alba o Dammara Alba, se trata de uno de los mayores atractivos dentro de la ReservaBiosfera Parque Pereyra Iraola.
Su origen se remonta al siglo XIX (1860-70) cuándo el estanciero Leonardo Higinio Pereya Iraola quiso formar un jardín botánico que sea único en su tipo. Con esta idea en mente contrató al paisajista belga Carlos Vereecke. De este modo, luego de su viaje por Europa, Leonardo trajo los 12 ejemplares de Agathis Alba desde el Archipiélago Malayo.
Si bien se trata de una especie propia del hemisferio sur y de condiciones tropicales/semitropical; solo dos ejemplares pudieron sobrevivir al viaje. Y para empeorar la situación, una no logró consolidarse al ser replantada. Desde entonces, con más de 150 años, el actual Árbol de Cristal es considerado el único ejemplar en Argentina y sin chancees de reproducción por carecer de una pareja.
Pero no todas fueron malas noticias para este árbol fundacional. Su nombre e historia se consolidó a partir de su resina en forma de “lágrimas”, la cual brilla con el reflejo de Luna Llena generando la sensación de cristalidad. Y si bien pareciera estar condenado a vivir en soledad; todos los días es acompañado por decenas de turistas, ciclistas y curiosos que se acercan para saludarlo.
Finalmente el 9 de noviembre de 1992 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires lo declaró “Monumento Natural” mediante la Ley 11.341.

    

Un árbol ancestral.

El género Agathis o damar, se compone de un grupo relativamente pequeño de 21 especies de árboles de hoja perenne en la familia Araucariaceae. Se caracterizan por tener un tronco grande y de pocas o ninguna rama en parte del tronco. Los árboles jóvenes tienen una forma cónica y solamente en la madurez adquieren la magnífica copa redondeada.
La corteza es generalmente uniforme, de color gris y con escamas irregulares que adquieren densidad en los árboles más maduros. Por temporadas también puede presentar manchas rojizas.
Las hojas jóvenes son a menudo cobrizo-rojizas, con un marcado contraste con el follaje generalmente verde o verde-blanquecino de la estación anterior. Junto a los conos de polen y fragmentos de corteza superior terminan por teñir el piso con una alfombra de tonalidad cobre.
En particular, el Agathis Alba puede alcanzar hasta los 60 metros de altura, considerándose una especie confiera mediana-grande que se favorece al vivir en las selvas tropicales de regiones montañosas.
Por si no fuera poco, como parte de las Araucariaceae, el Árbol de Cristal es una huella del pasado, del Mesozoico. Se estima que su origen se remonta hasta hace unos 200 millones de años derivado del género extinto Protodammara. De hecho su actual nombre (basinomio) Dammara Alba es una referencia su antepasado. Con la caída del meteorito que extinguió a los Dinosaurios hace 65 millones de años, gran parte de las Araucariaceae del hemisferio norte desaparecieron, y por extensión se transformaron en una especie casi exclusiva Oceanía y el sudeste asiático.


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Con más de 10 mil hectáreas, el parque provincial se ubica en la inserción de los partidos de La Plata, Ensenada, Berazategui y Florencio Varela. Desde 2008 es una de las 14 "Reservas Biosfera" declaradas por la UNESCO en Argentina. Este inmenso y majestuoso predio se divide en tres grandes sectores que organizan la vida silvestre, los espacios urbanizados y los científicos.

El Parque Pereyra Iraola es una de esas grandes joyas a la vistas de todos pero que no siempre se conoce a fondo. Su historia se puede remontar hasta los primeros años coloniales, pasando por la modernización de la agricultura, el desarrollo de los grandes jardines y su expropiación en 1949.
Siendo la segunda Reserva Natural más grande de la Provincia de Buenos Aires, posee un rol central para el sustento del acuífero puelche. Además es el hogar de al menos 372 especies de árboles, plantas, arbustos y hongos. Por si no fuera poco, se suma un invaluable patrimonio arquitectónico y destacadas actividades científicas.

En predio tiene una forma irregular y fraccionada por los corredores viales. Esta condición facilita  la identificación de cada sector según su historia, características y formas usos.

    

La Estancia Santa Rosa.

Ubicada entre el Camino General Belgrano (RP N°1) y el Camino Centenario (RP N°14), se trata del sector más apto para las actividades sociales. Encabezada por la Casona de la Ex Estancia Santa Rosa, aquí nos encontramos con un inmenso jardín delimitado por senderos cuidadosamente diseñados a mediados del siglo XIX. A partir de un circuito basado en curvas euclidianas, se puede recorrer prácticamente toda la zona un con epicentro en el histórico palacio.

Con una dimensión aproximada de 4500 hectáreas, el Jardín fue diseñado y forestado por el paisajista belga Carlos Vereecke bajo la definición de “estilo inglés” y modelos franceses decimonónicos dónde “los objetivos del arte del paisaje se basaban en la sorpresa, la variedad, la simulación y la consecución de idílicas perspectivas”. Algunas de las especies que encontramos en los senderos son araucarias, acacias, pinos, álamos, abetos, olmos, castaños, helechos, geranios y rosas. Además un detalle particular son los eucaliptos, cuyas semillas fueron traídas desde Australia por el Presidente Domingo Faustino Sarmiento para su programa forestal. 

En sus años de apogeo su fama transcendió las fronteras nacionales. En 1910 la Estancia fue visitada por la Infanta Isabel del Reino Unido. En su libro “De Buenos Aires al Gran Chaco” (1911), el periodista francés Jules Huret describe un parque “en cuyo centro corre un riachuelo de aguas tranquilas, bordeado por sauces y avenidas de palmeras y cocoteros, magnolias y cipreses”.

    

La Casona suele ser uno de los puntos de referencia por sus dimensiones y esplendor. Diseñada por el arquitecto Esteban Guichet, posee características neocoloniales, escasa ornamentación, múltiples terrazas y una torre de observación. También podemos encontrarnos con la Capilla Santa Elena (1940), un Molino Holandés y varias instalaciones que funcionaron como saladero, cocina, talleres, galpones y residencias de servidumbre. En total son 40 construcciones, más puentes y arcos a lo largo del predio.
La gran amplitud de los espacios abiertos brindan una gran oportunidad para realizar picnic. Aunque es importante aclarar que NO se permite encender fuegos ni hay sectores habilitados de parrilla.

Exactamente en el extremo noreste, sobre el Camino Centenario, se encuentra la Estancia de Cría de Animales Silvestres (ECAS). Inaugurada en 1971, se trata de un centro de cría y exhibición de especies de la fauna autóctona y exótica en semi-cautiverio o en recintos ambientados. Con 230 hectáreas, un circuito vehicular de 6Km y otro de tránsito peatonal; se puede observar ciervos, carpinchos, ñandúes, tortugas, guanacos, caranchos, zorros, iguanas, tucanes, loros y chimangos, entre muchas otras especies.

    

La Estancia San Juan.

Delimitada y fraccionada en dos por los Camino Centenario, la Autopista Ricardo Balbín y el Ferrocarril Roca; nos encontramos con el sector más silvestre y valioso del parque. Si bien son zonas que se pueden visitar, prácticamente no existen senderos ni se permite acampar. Esto se debe a que posee un estricto rol como reserva natural silvestre. 
El sector oeste suele ser el mejor y más habitual para el turismo-aventura. La cabecera se inicia en la Estación Pereyra del Ferrocarril Roca. Desde aquí se puede ingresar a pie o bicicleta a través de un sendero que se bifurca en tres destinos: El Árbol de Cristal, la ermita de la Virgen Robada y un precioso Lago. En modo irregular también se puede llegar a la vera de los arroyos Baldovino, Carnaval, Martín y Pereyra.

El “Árbol de Cristal” se trata de un inmenso ejemplar de Agathis Alba oriundo de Malasia. Con casi 150 años y 40 metros de altura, se trata del único sobreviviente en Sudamérica. Su fama también se vincula a su brillante resina que tendría un reflejo especial durante las noches de Luna Llena.

La ermita de “La Virgen Robada” es historia doblemente trágica e inmoral que se tiñó de oscuras leyendas fantasmales. Cuándo Leonardo Pereyra era Presidente de la Sociedad Rural Argentina, su hija de 5 años habría sido secuestrada y asesinada frente a sus ojos luego de pagar el rescate. Conmovido por la tragedia, Leonardo construyó la ermita en el mismo lugar dónde cayó su hija; pero la imagen de la Virgen fue robada al poco tiempo. Desde entonces crecieron las anécdotas sobre el fantasma de una niña que merodea sin descanso.

      

En dirección noreste, la segunda mitad de la Estancia San Juan es delimitada por la Autopista Ricardo Balbín y el Río de La Plata. Siendo el área más silvestre y nativa, posee unas 6000 hectáreas. Esta sección también es conocida como “Reserva Natural Punta Lara” o “Selva Marginal”. Su interior es el hogar de cientos especies nativas distribuida entre los pastizales, juncales, bosque ribereño, arroyos y ribera. Su ingreso se realiza desde la Avenida Almirante Brown (Ruta Provincial 11, Ensenada), pasando obligatoriamente por un puesto de guardaparques. Desde aquí se puede seguir un sendero con pasarelas de 600 metros para luego continuar por el paraje o la costa. Todos estos resguardos y controles se deben a que se trata de una reserva casi virgen y de alto valor para las investigaciones biológicas y arqueológicas.

Naturaleza, Ciencia y Desarrollo.

En dirección oeste se encuentra el sector más irregular y desconocido de todo el Parque. Delimitado por el Camino General Belgrano (RP1), la Ruta 2 y varias calles internas; se trata de un área semi-silvestre dedicada principalmente al desarrollo científico, agropecuario y forestal.
Aprovechando la baja contaminación sonora, este es el hogar del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR-UNLP) y del Observatorio Argento Alemán de Geodesia (AGGO, CONICET-BKG). Desde aquí se realizan continuos trabajos y desarrollos vinculados al estudio del espacio exterior profundo y a la atmósfera planeta Tierra.
En este sector también funcionan: la Escuela Agraria Secundaria N°1, la Estación Biológica de Aves Silvestres (EBAS) y el vivero productor “Carlos Darwin”.

Breve Historia.

Siendo una de las primeras tierras conquistadas por Juan de Garay (1580), pasaron a ser propiedad del español Antón Higueras de Santana. En 1850, luego de numerosas sucesiones, el terrateniente Simón Pereyra las compró y bautizó como “Estancia San Juan”. Su objetivo era mejorar la producción agropecuaria con la inserción de bovinos hereford-Shorthorn. Tras su muerte la propiedad pasó a manos de su hijo Leonardo, quien además inició las primeras etapas de modernización y forestación.
Cuándo en 1899 fallece Leonardo Pereyra, el predio es subdividido entre sus hijos. De este modo se crearon las Estancias San Juan, Santa Rosa, La Porteña, Las Hermana, Abril y El Carmen. En particular, su hijo Martín Pereyra Iraola fue el responsable al momento del máximo esplendor.

Con el crecimiento exponencial de los asentamientos urbanos nació la necesidad de fomentar los espacios verdes. Durante las décadas del 30 y 40 surgieron varios proyectos para la preservación de esta inmensa propiedad privada. Pero no fue hasta 1949 cuándo el Presidente Juan Domingo Perón y el Gobernador Víctor Mercante expropiaron el predio con el objetivo de: “Salvar este tesoro forestal y artístico estratégicamente implantado entre Buenos Aires y La Plata y realizar una vasta obra cultural, social, científico y turística que incluyera institutos experimentales, laboratorios, viveros y parques zootécnicos”.

      

Con la adquisición de las 10.246 hectáreas, el 24 de febrero de 1950 se inauguró el “Parque de los Derechos de la Ancianidad”. Al poco tiempo se lo rebautizó como “Parque Presidente Perón” (Ley 5753/54), y finalmente luego de la Revolución Libertadora, adoptó el actual nombre (Decreto Ley 701/55). En 1964 sumó otras dos hectáreas más.
Lamentablemente con el paso de los años el predio perdió algunos territorios en manos de instituciones gubernamentales (Escuela de Policía), emprendimientos inmobiliarios, cordón agrícola y un área de producción maderera.
En el año 2008 la UNESCO declaró Reserva de la Biosfera al Parque Pereyra Iraola. La iniciativa tiene como objetivo preservar la biodiversidad ante el avance de las edificaciones en la zona.

    

   


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