Pin It

Widgets

Siete Años en el Tibet

visita la plata | 17:08 | 0 comentarios

La avenida uno se llenó de automóviles clásicos. Una marea humana entre extras, fans y curiosos cubrieron el diagonal 80. Y en la estación de trenes ondeaban banderas y estandartes nazis. La ciudad se sintió como en Hollywood.

En enero de 1997 llegó al país el hiper famoso actor Brad Pitt, el director de cine Jean-Jacques Annaud y una gran comitiva para rodar escenas de la película “Siete Años en el Tíbet”. En el largometraje quedaron poco más de 2 minutos de los 3 días de rodaje, pero la experiencia para los cientos de extras y colaboradores locales aun perdura.

La película narra  la autobiografía del alpinista austriaco Heinrich Harrer, quien viaja desde la Austria Nazi de 1944 al Tíbet para escalar el monte Nanga Parbat, el segundo más letal del mundo con 8125 msnm. Tras frustrarse su expedición por el inicio de la guerra pasó 7 años en el Tíbet, dónde cambiará para siempre su forma de ver y pensar el mundo. Pasaría de ser un deportista egoísta y miembro del partido nazi a una voz por los derechos del Tibet y el final de las guerras.

La travesía del alpinista se había iniciado en la Estación Central Graz de Austria, pero en 1997 esta ya no tenía la misma fachada. En oposición la
Estación de La Plata mantiene el estilo clásico y Nouveau de principios del siglo XX. Incluso en 1997 aun funcionaba y se usaba el viejo tablero de madera para anunciar los servicios.

El casi centenario edificio platense se transformó por completo. Recibió pintura, limpieza y refacciones luego de décadas de abandono.  En tanto más de 3000 personas se postularon para cubrir los 300 puestos de extras. Se seleccionaron más de 20 automóviles de época. Se juntaron trajes de época, civiles y militares. Se construyó un microclima dónde la Austria de 1944 revivía en dos cuadras de La Plata.


La jornada comenzaba a las 6 de la mañana con un abundante desayuno para todos los actores en los salones del colegio San Vicente de Poul. Luego la marea humana caminaba hasta la estación, un verdadero desfile entre judíos, aristócratas, disidentes políticos en búsqueda del exilio, la prensa y una fuerte presencia de militares y militantes del partido nacionalsocialista que imponía su opresión. Incluso la locomotora a vapor que entró y salió innumerables veces de los andenes.

Las jornadas fueron largas y agotadoras, hasta entrada la noche, repitiendo una y otra vez las tomas. La recompensa fueron 40 dólares por día, una compensación extra por la prueba de vestuario y cortarse el pelo, 3 tres comidas abundantes y saludables, y la posibilidad de ser parte de un largometraje de nivel internacional.

El corte parcial de las avenidas 1, 44 y diagonal 80 causaron el malestar de los comerciantes, quienes recibieron una compensación base de 100 dólares diarios, según el rubro e impacto otros recibieron hasta u$s 500.
En sintonía, detrás del vallado perimetral decenas de fanáticas y curiosos se agolparon para intentar ver la filmación y a la estrella del cine norteamericano. En ocasiones Brad Pitt, quien llegaba desde Buenos Aires, se tomó su tiempo para saludar y posar para el público. 

La película “Siete Años en el Tíbet” tuvo un presupuesto total de 70 millones de dólares, y generó ingresos por encima de los 130 millones; pero no se la consideró como un éxito de taquilla ni una de las grandes joyas del momento. Recibió muchas críticas negativas por el guión, pero cumplió un objetivo mayor al exponer la cruel historia del Tíbet por la invasión China. Un tema que hasta el día de hoy es “tabú” en muchos medios de comunicación. Incluso luego del estreno, Brad Pitt y parte de la producción fueron declarados por el Gobierno Popular de China como personas no gratas de por vida.


Archivado en::

0 comentarios