Pin It

Widgets

La noche en que el cielo brilló – Nova Puppis

visita la plata | 14:49 | 0 comentarios

Eran cerca de las 23:30 horas del 8 de noviembre de 1942 cuándo el Dr. Bernhard H. Dawson notó algo diferente en el cielo. Una luz, un inusual e intenso brillo apareció dónde antes no había nada. Sin dudarlo, corrió hasta la Facultad para confirmar lo que estaba ocurriendo, ¡Una estrella desconocida acababa de explotar!

Dr. Bernhard Dawson
“Don Bernardo”, cómo le llamaban sus compañeros de trabajo, había nacido en EEUU y estudió astronomía en la Universidad de Michigan. Con tan solo 21 años se mudó a la Argentina para seguir los pasos de su mentor, el Dr William Hussey que se hizo cargo de la Dirección del Observatorio de La Plata (1911-1915). Juntos encabezaron el equipo de trabajo que relevó más de 33 mil estrellas. 
Cuentan las historias qué aquella noche el Dr Dawson se encontraba en el techo de su casa, en calle 59 entre 8 y 9, haciendo estudios a simple vista. Repentinamente se percató de una nueva brillante estrella (magnitud ~1,5) que no podía identificar en ningún catálogo ni carta del momento. Algo estaba pasando en la profundidad del espacio, algo magnífico y de dimensiones siderales. 
Sin tomar reparos volvió inmediatamente volvió a su oficina en el Observatorio de La Plata para dar aviso y mejorar la primera observación. Envió un telegrama al Observatorio de Córdoba, y estos mediaron la comunicación con Harvard, quienes centralizaban las noticias astronómicas. 

CP Nova Puppis - 1942
La noticia no tardó en circular por los principales observatorios del mundo. El evento fue chequeado en Sudamérica, Japón, Europa y EEUU. Desde fines del siglo XIX solo se habían podido observar 17 Novas, pero nunca desde una etapa tan temprana. En esta ocasión se pudo apreciar por completo cómo el brillo aumentó millones de veces en pocos días, para luego descender gradualmente. Aun mantiene el record de ser la tercer Nova más brillante observada, detrás de “V603 Aquilae” (1918) y “GK Perseis” (1901).

Aquella noche cambió la vida del observatorio platense. Todo el equipo se convocó y se mantuvo alerta del acontecimiento. Alexander Wilkens, encargado del reflector Gautier, junto a sus ayudantes Jorge Sahade y Carlos U. Cesco, tomaron las medidas espectrales de la Nova. El Dr Dawson estimó su brillo para determinar la curva de luz. Por su parte, desde Córdoba, Jorge Bobone y Martín Dartayet siguieron la evolución y tomaron placas de foco newtoniano (astrofotografía) para la determinación de posición y realizar el seguimiento de brillo y color. El estudio permanente se mantuvo hasta 1947.

Entrega de la Medalla de Oro AAVSO
En reconocimiento a su descubrimiento, el Doctor en Astronomía Bernhard H. Dawson recibió una Medalla de Oro por parte de la “American Association of Variable Stars Observers” (AAVSO). La recibió el 11 de septiembre de 1943 en la sede social de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía en Buenos Aires, de la cuál Dawson era miembro fundador y director honorario de la revista. En su honor también se bautizó un asteroide (Dawson 1829) y un cráter en la cara oculta de La Luna.
Por su parte, el Dr Dawson continuó su trabajo en la Universidad de San Juan y colaboró con la creación del Observatorio Felix Aguilar.


CP Nova Puppis
CP Nova Puppis - 1942
La observación de aquel 8 de noviembre no fue un evento nada común para la astronomía. Una Nova es una explosión termonuclear causada por el desequilibrio de la fuerza de gravedad y el combustible propio de una Estrella.
Si bien durante los primeros análisis de 1942 no sabía, CP Nova Puppis sería la consecuencia de un sistema de estrellas binarias ubicadas 3720 años luz de nuestro planeta. La estrella protagonista tendría 1.1 veces el tamaño de nuestro Sol. Esto pudo calcularse 14 años más tarde y en el año 2000 con la Sonda Espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea. 

Este sistema está conformado por una Estrella Enana Blanca que está absorbiendo el material de su hermana, una Estrella Gigante Roja Evolucionada que se encuentra al final de su vida. El hidrógeno y el helio transferido es compactado en la superficie de la enana blanca, lo cuál hace que esta eleve su temperatura drásticamente. Llegado un punto, la temperatura y la presión llegan a un punto crítico que desencadena una fusión nuclear. La enorme cantidad de energía liberada produce un destello de radiación electromagnética muy brillante, pero de corta duración. 
Esta explosión crea nuevos elementos químicos que son arrojados al espacio, pero no necesariamente destruyen el sistema binario. Pasado el tiempo, la enana blanca puede volver a generar múltiples eventos de nova, mientras siga habiendo masa disponible en la estrella compañera para la acreción. El ciclo se termina cuándo la estrella donante agota su material o cuándo la enana blanca estalla con suficiente violencia como para destruir el sistema completo.

Durante la CP Nova Puppis 1942, la estrella enana blanca aumentó su brillo al menos 9 millones de veces. Tras la explosión se crearon átomos de nitrógeno, carbono, hierro, oxígeno, magnesio y silicio.

Apreciar la complejidad de una Nova es una oportunidad de conocer nuestra propia naturaleza humana. Sin ir más lejos, todos los elementos de la tabla periódica, todos los átomos que componen nuestros cuerpos, son la consecuencia de una explosión termonuclear, de una Nova o una SuperNova.


También te puede interesar:

Archivado en:: , ,

0 comentarios