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A la Vanguardia del Urbanismo

Visita La Plata | 9:09 |

A fine del siglo XIX todos los países del continente americano iniciaron una carrera por construir nuevas ciudades y afianzar sus territorios. La Argentina y la Provincia de Buenos Aires no fueron la excepción, salvo por un detalle, la planificación urbana de una nueva Ciudad Capital para el territorio bonaerense.

La Primera en su Tiempo.
Pasaron casi 140 años de la planificación y construcción de la ciudad de La Plata, y aun sorprende su perfecto trazado urbano. Pero para comprender verdadera complejidad y profundidad que esconde, debemos remitirnos al pensamiento del 1880. En aquellos años era muy común la expansión territorial de los gobiernos y la construcción de nuevas ciudades/pueblo. Tal cómo se puede ver en las películas norteamericanas del género wester, los pueblos se construían a partir de una avenida principal, la estación del ferrocarril y de algún recurso natural que se deseaba explotar. El resto iba creciendo sobre la marcha, cómo se podía. En nuestro país ocurrió de manera similar; aunque pronto se comprendió la ventaja de la cuadrícula española colonial con una plaza central.
Cuándo el Dr Dardo Rocha asumió como gobernador en 1881 ya tenían pensado construir una ciudad capital desde cero; pero en aquellos años no existía la disciplina del urbanismo ni se había proyectado algo similar en Latinoamérica. Por este motivo, el gobernador compró en Paris el “Atlas Universal de Fayard” (1880) qué incluía 64 planos de las principales ciudades del Mundo. Se cree que también pudo haberse estudiando la construcción la ciudad de Washington DC (1791) y el Plan Beaurepaire en Brasil (1843). 
Mientras se consolidaba una base teórica, el cuerpo de ingenieros de la provincia tuvieron la oportunidad de experimentar y adquirir nuevos conocimientos mediante la construcción e intervención en otras ciudades. Durante su gestión también se fundó Necochea, Coronel Vidal, Pehuajó y Tres Arroyos. En más de una oportunidad el arquitecto e investigador Ruben Pesci concluyó que el diseño de la ciudad de La Plata es un invento puramente argentino surgido de la experiencia y aprendizaje de las 100 urbes construidas desde la Presidencia de Urquiza (1860).
Para el momento del diseño y la construcción se tuvieron múltiples factores, por ello se conformó un equipo multidisciplinario para elegir el lugar y las disposiciones: Médicos Higienistas (Eduardo Wilde, Ramos Mejía y Emilio Coni), Ingenieros-agrimensores (Pedro Benoit y Juan Martín Burgos) y políticos (José y Rafael Hernández); entre muchos otros.

Un asenso meteórico.
En menos de dos años la ciudad de La Plata ya tenía un moderno plano oficial y comenzaba a tomar forma sobre las Lomas de Ensenada. Se trataba de una cuadrícula perfecta con:

➤ Una avenida ancha cada 6 cuadras que favorecen el tránsito y la circulación del novedoso tranvía.
 Una plaza en cada intersección de las avenidas para la renovación del aire y ofrecer espacios de distensión.
 Cuatro avenidas diagonales y cuatro calles-diagonales que favorecen la comunicación desde cualquier rincón de la ciudad. (Totalmente novedoso en el siglo XIX)
 Un destacado eje cívico (avenida 52) que unifica los palacios gubernamentales, los cuales poseen figuras alegóricas a conceptos republicanos y democráticos. Una clara oposición simbólica al antiguo diseño imperial-colonial.
 Planificación masiva de monumentos, esculturas y fuentes públicas para embellecer el espacio público; en particular resaltando los valores republicanos, democráticos y científicos.
 Cuatro avenidas circunvalación que separan el espacio urbano de las quintas, estancias, canteras y sector industrial.
 El estilo arquitectónico de los principales edificios fueron pensados no solo por las tendencias del momento, sino también por la carga ideológica. El Palacio Municipal posee un estilo renacentista alemán, en consonancia con el espíritu comunal vanguardista esta región. El Palacio Legislativo tiene una base renacentista francesa y griega, cunas de la democracia republicanas modernas. Y sin más, el Catedral posee un estilo neogótico, siendo que las logias masónicas se originaron en el siglo XII a partir de la primer catedral gótica del mundo.
 La distribución espacial de las futuras 30 escuelas y centros de salud, en función de la evolución demográfica de la población.



Los Masones y los Números.
Por el enfoque urbanista-vanguardista no fuera suficiente, los fundadores también tuvieron tiempo para introducir elementos estrictamente masónicos, entre ellos: La disposición de los edificios públicos y la ornamentación general de los espacios. La traza urbana dibujando un compás, una escuadra y una plomada. La ubicación y diseño del Cementerio Municipal. Las baldosas del Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha. Las incontables Flores de Liz que adornan la ciudad.
En particular la masonería platense se desarrolló concentrada en los aspectos racionalistas, higienistas y en arte de la geometría aplicada a la geografía. El mejor ejemplo de esta herencia es la existencia de los números en las calles.
Todo ocurrió cuando en 1886 el Profesor de Matemáticas Marcelino Aravena fue nombrado Comisionado de la ciudad de La Plata. Siendo un prestigioso docente de la UBA, con 30 años de trayectoria, tenían una particular preocupación por el futuro de los nombres de las calles, particularmente por la numeración. Él y sus contemporáneo temían que los futuros gobernadores impongan el uso masivo de los nombre en las avenidas/calles, eliminando gradualmente el sistema numérico promovido por la masonería racionalista. Para evitar eso se inventaron las sencillas fórmulas matemáticas que ubican exactamente cualquier domicilio con solo conocer la calle y el número de casa. De este modo los platenses se acostumbrarían a los cálculos numéricos y no usarían el complicado sistema de memorizar decenas y cientos de nombres. (Gabriel Darrigran, la Ciudad de los Geometras).


La ciudad de La Plata nació pensada en los más mínimos detalles. Se consideró la existencia de los arroyos, la proximidad a un puerto natural, la distancia segura de río, la proyección evolutiva de demografía, la ubicación de todas las actividades económicas, un espacio administrativo-gubernamental accesible, las condiciones de higiene pública, el cuidado-conservacionismo del medioambiente y toda una carga político-ideológica. Es el resultado de una visión multidisciplinaría que hoy se consolida como “urbanismo”. Pero esta palabra y objetivos no llegarían oficialmente al área académica-profesional hasta bien entrado el siglo XX. 
Recién en 1933 el Ingeniero Carlos Maria della Parlera funda la primera cátedra de urbanismo (UBA) y un posgrado en 1948. Un año más tarde definió al 8 de noviembre como el “Día Mundial del Urbanismo”. El logo oficial de esta área académica se compone por tres principales elementos: La vegetación, el Aire y el Sol. Una trilogía de elementos naturales esenciales para la vida humana.

Sin dudas la planificación y construcción de la ciudad de La Plata fue una de las mayores obras de ingeniería, arquitectura y urbanismo realizadas en toda la historia de la Argentina. Pasaron casi 140 años de un diseño que fue proyectado para 150 mil habitantes. En pleno siglo XXI somos 800 mil personas compartiendo el mismo espacio. Y si bien es evidente la saturación de algunos espacios, el antiguo esquema aun funciona y sirve de ejemplo para resolver los actuales problemas.


https://www.visitalaplata.com.ar/2019/12/ayudanos-crecer.html

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