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El Asteroide Platense: Un rastro de nuestra Ciudad en el vecindario Estelar

Visita La Plata | 23:19 |

A millones de kilómetros de distancia, un objeto deambula por el vacío del espacio. Solitario, frío y casi invisible en un océano de oscuridad, viaja un fragmento de nuestra historia: un asteroide que lleva el nombre de nuestra ciudad.

Hacia fines del siglo XIX, la astronomía era una de las ciencias de vanguardia. Bajo esa premisa, se decidió que la futura capital bonaerense debía contar con una institución de élite. Así, en 1881, se fundó el Observatorio de La Plata, con la misión inicial de observar el tránsito de Venus y realizar un mapeo del cielo nocturno del Hemisferio Sur, fundamental para la navegación de la época.

Johannes F Hartmann

Con la nacionalización de la Universidad y el impulso de la Reforma Universitaria de 1918, el Observatorio se integró a la UNLP con un objetivo netamente científico. En 1921, llegó al país el experimentado astrónomo alemán Johannes Franz Hartmann con la meta de modernizar los equipos y cimentar las bases de los estudios geofísicos. Su gestión marcó el inicio de una "Segunda Edad de Oro" para la institución, consolidándola como líder en todo el hemisferio.

El 4 de noviembre de 1921, Hartmann obtuvo las placas de su primer hallazgo: el asteroide 1921KT, al que bautizó “Angélica” en honor a su esposa. Pocos años después, el 28 de abril de 1924, descubrió el asteroide 1029, al que nombró “La Plata”, como tributo a la ciudad y a la Universidad que lo habían acogido. Finalmente, en 1932, identificó al asteroide (1254) Erfordia, en recuerdo de Erfurt, su ciudad natal. Todos estos objetos habitan el Cinturón de Asteroides, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Desde aquel entonces, más de 20 cuerpos celestes han sido identificados desde nuestra ciudad.

Anatomía de "1029 La Plata"

Modelo de 1029 La Plata
Instituto de Astronómico de
la Universidad Charles - Praga

El “1029 La Plata” es un cuerpo rocoso situado a una distancia media de 2,89 Unidades Astronómicas (UA) del Sol; esto significa que está casi tres veces más lejos de nuestra estrella que la Tierra. Su periodo orbital es de 1794 días, por lo que tarda casi cinco años terrestres en completar una sola vuelta al Sol.

Su número 1029 surge la nomenclatura utilizada para ir identificando los asteroides observados en nuestro Sistema Solar. En aquellos años se debía realizar complejas fotografías en placas y comparar cada detalle de manera artesanal. Hoy existen métodos mucho mas sencillos que ha permitido identificar más de 1 millón de asteroides.

Gracias a que fue observado más de 3000 veces, sabemos que tiene un diámetro aproximado de 20 kilómetros. Para darnos una idea de su magnitud, equivale a la distancia que separa al Río de La Plata de la localidad de Olmos. Es, incluso, dos veces más grande que el famoso asteroide Chicxulub, responsable de la extinción de los dinosaurios en Yucatán.

En la escala técnica (Tholen), se clasifica como un cuerpo de Tipo S, lo que indica una composición rocosa rica en silicatos de hierro y magnesio. Su órbita extremadamente estable se debería al curioso "Efecto Yarkovsky" por el cual la luz y calor del Sol lo hace girar (1).

En su viaje eterno no está solo: el "1029 La Plata" pertenece a la familia de asteroides Coronis, un grupo de 86 objetos que comparten origen y trayectoria. Entre sus "parientes" se encuentra el famoso 243 Ida, el segundo asteroide en la historia en ser fotografiado de cerca por una sonda espacial (la Galileo, en 1993). Un estudio publicado en la Revista Science (2) sugiere que toda la Familia Coronis nació con un gran choque de cuerpos celestes hace unos 2000 o 3000 mil millones de años.

¿Es peligroso para el Planeta Tierra?

Aunque tiene tamaño suficiente para causar una extinción masiva, el 1029 La Plata es un vecino pacífico que prefiere quedarse en el Cinturón de Asteroides, a unos 400 millones de kilómetros de nuestras diagonales.

Fuentes:
(1)- Bottke, W. F., et al. (2001). "The Structure and Evolution of the Koronis Family". Publicado en Science.
(2)- Vokrouhlický, D., et al. (2003). "The Calibrated Yarkovsky Chronometer: Backup for a Recent Collision in the Koronis Family". Publicado en la revista Nature.


https://www.visitalaplata.com.ar/2019/12/ayudanos-crecer.html

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