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Secretos de la Plaza Yrigoyen: La tragedia de sus pérgolas y la odisea del caudillo radical

Visita La Plata | 16:43 |

Ubicada en la encrucijada de las avenidas 19 y 60, la Plaza Presidente Yrigoyen se caracteriza por su extravagante diseño geométrico adornado con pérgolas. Sin embargo, más allá de su fisonomía, su propia historia encierra una trágica poesía que rima con el destino del caudillo radical.

El rechazo al PAN y el largo camino hacia el homenaje

Originalmente, el predio fue bautizado en 1901 como “Plaza Dr. Valentín Alsina”, en homenaje al influyente exgobernador bonaerense. Esta denominación, que respondía principalmente a los intereses partidarios del oficialismo de la época encarnado en el PAN (Partido Autonomista Nacional), jamás echó raíces en la identidad de la comunidad vecinal.

Fue recién en noviembre de 1975 cuando se aprobó la Ordenanza N° 4246 para rebautizar oficialmente el espacio verde como “Plaza Presidente Hipólito Yrigoyen”. La histórica alternancia entre la “I” y la “Y” en el apellido del mandatario es un debate gráfico que se remonta a su misma presidencia, existiendo documentos oficiales de la época con ambas modalidades. El historiador Guillermo Gasio (1) explica que el Presidente siempre firmó con la Y, pero sus detractores usaban la I, probablemente con ánimos de agravio.

Ese mismo año, se derogó una antigua normativa (Ord N° 2300) que estipulaba la construcción de un monumento a Yrigoyen en la esquina de 7 y 38 para poder erigir uno en su actual plaza de 19 y 60. Esta propuesta fue reiterada en 1984 (Ord N° 5573) y recién logró materializarse en 1992 (Ord N° 7936), cuando el municipio aceptó una donación de la Juventud Radical. Tristemente, esta obra que arrastraba casi sesenta años de postergaciones desde el fallecimiento del líder en 1933, fue vandalizada y hurtada al poco tiempo de su inauguración, dejando en evidencia las profundas pasiones y tensiones políticas que el caudillo seguía despertando décadas después.

Plaza Hipólito Yrigoyen - 19 y 60 - La Plata

El merecido y definitivo homenaje a Don Hipólito Yrigoyen llegó recién en el año 2019. En esa oportunidad, se inauguró una plazoleta interna que cuenta con jardines florales, un relieve con el mapa del trazado platense y un imponente busto realizado por el prestigioso escultor Carlos Benavídez. Esta obra, que hoy custodia el centro de la plaza, surgió una vez más gracias al financiamiento y la donación de los militantes de la Unión Cívica Radical (UCR).

Frontera urbana: Tranvías y luces en el olvido

Al funcionar históricamente como una suerte de frontera geográfica entre el microcentro platense y los barrios de la periferia sudeste, la memoria urbanística de la plaza se ha extraviado varias veces en el tiempo. Esta realidad de "transición" se evidencia lamentablemente en su morfología actual, la cual conserva rasgos de un diseño inconcluso.

Hacia los inicios del siglo XX, los alrededores de la plaza ya constituían una zona habitada y en pleno proceso de urbanización. Durante la década de 1920 se licitó la construcción de sus primeras veredas perimetrales y, en 1937, las autoridades autorizaron la compra de nuevos focos de luz para dotar de alumbrado público al predio; un servicio de vanguardia con el que aún no contaban otros espacios verdes.

Otro entrañable detalle de aquel pasado industrial y de transporte es que, mediante la Ordenanza N° 604 de 1938, se autorizó el tendido de rieles en sus inmediaciones por parte de la empresa “Tranvías La Plata”, operadora de la recordada Línea 5, consolidando a la plaza como un nodo clave para el movimiento de los trabajadores de la época.

Una estructura inconclusa con monumentos anónimos.

Pérgolas de Plaza Yrigoyen

En la actualidad, la plaza se caracteriza por una imponente estructura de hormigón y metal que emerge desde su mismo centro. Este diseño geométrico comenzó a ejecutarse entre los años 1975 y 1980, pero el proyecto original jamás fue concluido. El plan inicial contemplaba un enorme espejo de agua de unos 20 metros de diámetro con un islote central ornamentado con cuatro columnas de luces. Todo el complejo está rodeado por una pérgola circular (o glorieta) de la cual nacen galerías, desniveles y escalinatas que hoy quedan mimetizadas bajo la frondosa copa de los árboles. Algunas personas dicen que esta estructura fue pensada para albergar densas cortinas de plantas trepadoras que nunca llegaron a colocarse.

Por si fueran pocos los misterios y las obras interrumpidas, en este predio también conviven dos piezas de mobiliario urbano de autoría anónima y gran curiosidad patrimonial: un antiguo Reloj de Sol y una Veleta de hierro utilizada para medir la dirección del viento.

Un pulmón de vida y anécdotas de barrio

Con una superficie cercana a las 2,1 hectáreas, la Plaza Yrigoyen es mucho más que una curiosa estructura a medio construir. En su conjunto es un espacio vivo colmado de anécdotas e ilusiones vecinales. En su interior, el predio alberga una tradicional calesita electromecánica, una pista de patinaje, sectores de juegos infantiles renovados y una destacada diversidad botánica. Entre su notable riqueza forestal y paisajística se puede apreciar el contraste y la sombra de hermosos ejemplares de tipas, palmeras, cipreses y fresnos.

En este paisaje con obras inconclusas, amplios espacios verdes y sectores de juegos por doquier; han nacido grandes curiosidades y fantasías sobre lo que pudo haber sido. De hecho, el célebre escritor platense Gabriel Báñez se inspiró en la atmósfera de esta plaza para ambientar su célebre novela “Los chicos desaparecen”, la cual fue llevada al cine en el año 2008 por el director Marcos Rodríguez, contando con las notables actuaciones de Lorenzo Quinteros y Norman Briski.

El Dr Yrigoyen y su vínculo histórico con La Plata

Busto de Hipólito Yrigoyen

Don Hipólito Yrigoyen fue una figura política fundamental para el progreso de la nación y mantuvo un lazo indeleble con la capital bonaerense. En esta ciudad cosechó algunos de sus primeros éxitos políticos durante la Revolución Radical de 1893, cuando La Plata se transformó temporalmente en la base operacional de las tropas rebeldes. El país se había hundido en una crisis económica e institucional similar al 2001.

En 1916, Yrigoyen hizo historia al convertirse en el Primer Presidente Argentino elegido mediante el sufragio universal, secreto y obligatorio (bajo la Ley Sáenz Peña, en aquel entonces exclusivamente masculina). Posteriormente, en 1928, revalidó su liderazgo al ser electo para un segundo mandato con el 61,4% de los votos.

Durante sus gestiones, se priorizó el desarrollo de la infraestructura nacional, la educación pública y la soberanía energética; tres ejes que impactaron de lleno en la vida platense. En estos años, la ciudad de La Plata recuperó parte de su dinamismo fundacional gracias al impulso de grandes proyectos nacionales: el sistema ferroviario volvió a expandirse, se definió la creación de la destilería de YPF en la vecina Ensenada y se respaldó con fuerza el desarrollo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) bajo ideales reformistas y científicamente experimental.

El Último Refugio de Don Hipólito

En la dirección opuesta, el mandatario debió lidiar con escenarios sumamente complejos: las secuelas internacionales de la Primera Guerra Mundial, el preludio de la Gran Depresión económica y el avance global de las ideologías fascistas. Pese a sus trascendentales logros en materia de democratización, legislación laboral e industrialización, el 6 de septiembre de 1930 fue derrocado por un Golpe de Estado Cívico-Militar.

En una última e íntima iniciativa de resistencia, el Dr. Yrigoyen inició un repliegue hacia la ciudad de La Plata. Ante la imposibilidad material de revertir el levantamiento y con el firme objetivo de evitar un sangriento enfrentamiento civil, el presidente firmó su renuncia formal dentro de las instalaciones del entonces Regimiento de Infantería N° 7 (predio que hoy funciona como el Centro Cultural Islas Malvinas). Tras su detención, fue trasladado como prisionero a la Isla Martín García, cerrando así uno de los capítulos más conmovedores de la historia argentina contemporánea. Durante toda una década se persiguió a cualquier persona que mencionara su apellido o ideas.

¿Cómo llegar a la Plaza Yrigoyen?

Fuentes:
(1) - Libro "La caída de Yrigoyen. 1930", año 2006, del historiador Guillermo Gasio.
(2) - Libro “1893 levantamiento, revolución y desarme de la provincia de Buenos Aires” del Dr. Luís Ricardo Fors. Año 1895. 
Ordenanzas Municipales N° 16/37, 2300/75, 5573 y 7936

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