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Tierra de Campeones - 1968

visita la plata | 13:43 | 0 comentarios

Y de repente la calle fue una fiesta impensada frente a todo pronóstico. Las calles platenses se tiñeron de rojo y blanco. El León del Bosque había demostrado su furia que marcaría su impronta en el Fútbol Internacional. Estudiantes de La Plata, Campeón del Mundo 1968.

Los años 60 no había comenzado particularmente bien para el Club Estudiantes de La Plata, quien temporada tras temporada disputaba el descenso de Primera División. El equipo parecía sostenerse solo por fuerza de voluntad y la suerte, pero pronto pudo demostrar lo contrario al dar un giro de 180°. 

PH: El Gráfico - 1968
En 1965 el club contrata como Director Técnico a Osvaldo Zubeldía, quien era considerado un obsesivo del fútbol y recientemente terminaba de escribir el libro “Táctica y Estratégica del Fútbol”. Consigo llevó sus revolucionarias ideas sobre el entrenamiento, prácticas, concentraciones y manejos en el campo de juego. Junto a Jorge Kistenmacher como entrenador y Mariano Mangano como Presidente del Club formaron un equipo compuesto en un 70% por jóvenes jugadores de la tercera división pincha rata. Su mayoría entre 21 y 23 años que debutaban en la alta liga profesional, sedientos de triunfos y amor por su camiseta.
Los detractores y rivales dirían que el club se había transformado en un “laboratorio de experimentos”, incluso unos tramposos. Pero el intenso entrenamiento y la racionalidad aplicada al fútbol dio sus resultados, el equipo terminó sexto en la tabla de posiciones. El primer haz de luz de la época dorada.


Conmebol - 1968
En 1967 el equipo se consagró Campeón del Torneo Metropolitano y Sub-Campeón Nacional. El vertiginoso ascenso no terminó ahí, la meta de salvarse del descenso-1966 se enfocó ahora en la Copa Libertadores de América 1968. A su paso cayó Independiente de Avellaneda, Millonarios (Colombia), Deportivo Cali, Universitarios de Lima (Perú), Racing Club (Campeón-1967) y finalmente el Palmeiras (Brasil). Lo que fue un momento épico pronto se transformó una costumbre, pues Estudiantes volvería al podio en 1969 y 1970, siendo el primer equipo en conseguir el Tri-Campeonato Libertadores.
Pero pese a los incontables logros de 1968 y su clasificación a la Copa Intercontinental, las esperanzas entre los comentaristas, hinchas y diarios eran pocas. En el otro arco estaría el Manchester United, una joya del deporte británico que contaba hasta con 7 jugadores de selección. Por su parte el club Estudiantes seguía siendo minimizado, ninguna de sus estrellas jugaba en la Selección Argentina, e incluso el DT Osvaldo Zubeldía había sido expulsado a fines del 68 porque la dirección no aceptaba sus métodos. El único jugador activo que había usado la camiseta nacional había sido Salvador Bilardo en 1959.

El primer partido fue el 25 de septiembre en la antigua Bombonera de Boca. Las expectativas fuera del equipo eran pocas, pero el DT del equipo supo sortear la tensión con la prensa local: “No creo que todo sea tan fácil para ellos, hasta lo que pude investigar son seres humanos como nosotros”. Aquella primer noche Marco Conigliaro marcó el 1-0 para Estudiantes de La Plata, pero no se calmaron los miedos y nerviosismos del público. Aun faltaba la prueba más dura, jugar de visitantes y tal vez un repechaje en Holanda.
El Manchester United, fundado en 1878, esperó a su par argentino con toda una campaña de marketing, confiados de tener un triunfo asegurado. “Animals” fue el incansable calificativo de la hinchada local y algunos periódicos obstinados en demostrar una superioridad antes del encuentro. Estudiantes de La Plata no era solo un “equipo emergente” de Sudamérica, también era una formación representante de aquella Argentina del Mundial 1966; la de Antonio Rattin que se sentó en la alfombra y estrujó el banderín de la realiza, cansado y enojado por una injusta expulsión.

Una hora antes del partido los Pincha Ratas entraron al estadio Old Trafford, con una capacidad de 58 mil personas y casi sin barras que los separen del campo de juego. “Animals, Animals” entonó continuamente la barra del Manchester, pero las mentes de los argentinos lograron mantenerse concentradas en el plan de juego.

PH: Gran Bretaña - 1968
A las 19:46 del 16 de octubre comenzó el encuentro que hizo historia. El encuentro comenzó con cruces fuertes en las defensas. La sorpresa llegó al minuto 7 cuándo el árbitro yugoslavo, Konstantin Zecevic, marcó la falta Dunne contra Verón, la llave para una de las jugadas de laboratorio más practicadas por el equipo. Raúl Madero ejecutó el tiro libre desde la izquierda mientras parte del equipo se formó como cortina para confundir al adversario. Desde el otro extremo Ramón Verón cabeceó por detrás del arquero, cruzó la pelota al segundo palo del arquero. El Gol fue tan épico y sorpresivo que el estadio silenció durante casi todo el primer tiempo. Estudiantes ganaba y controlaba el encuentro, estaba camino a convertirse en el primer equipo extranjero que se consagraba campeón en las islas del Reino Unido. 
Con un segundo tiempo aun más tenso, con dos expulsados (Hugo Medina y George Best). El Manchester necesitaba dos goles para abrir la posibilidad a un tercer encuentro definitorio. William Morgan vence finalmente a la defensa y al arquero Poletti, pero es demasiado tarde. El partido termina y los Pincha Ratas corren por el césped festejando, son los Campeones del Mundo.
No habían podido viajar muchos argentinos a Gran Bretaña, pero el país y la ciudad de La Plata se tornaron una fiesta. Un cronista de la épica se pregunta: “¿Para qué existe el fútbol? Para que el pueblo celebre”.

El festejo en Europa fue escueto, no había podido viajar una gran delegación de argentinos, mientras que los locales mantenían la tensión contra los “Animals”. Tras una escala en Italia, dónde el Presidente del Milan brindó un homenaje al equipo argentino, el avión con las estrellas del fútbol aterrizó en Ezeiza. Una infinita carabana lo esperaba para desfilar por una colmada Avenida de Mayo y luego llegar a su hogar, La Plata.


Cuentan las anécdotas que el colectivo de los Campeones no soportó la presión de la marea humana. El recorrido duró 11 horas a paso de peatón, y el motor terminó por fundirse. El micro debió llegar a la ciudad empujado por la emoción y fuerza de los propios hinchas que acompañaban el camino y de quienes los esperaban en pleno microcentro.
Papeles volando desde las oficinas. Una marea humana de trabajadores y estudiantes que desbordó la avenida 7, bañada en color blanco y rojo. Las bocinas de autos y camiones transportando más y más hinchas por la ciudad, conocidos o desconocidos, todos unidos bajo un mismo sentimiento: Estudiantes Campeón.

En menos de tres años los leoncitos de la tercera división crecieron, vencieron el riesgo del descenso, conquistaron el país y tocaron el cielo al consagrarse Campeones Intercontinentales frente al imbatible Manchester United. Se convirtieron en inolvidables Leones de prestigio internacional.

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