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Una Princesa disfrazada de Ganadera

Visita La Plata | 19:34 |

En el sector cerrado del Parque Saavedra descansa, casi en el anonimato, una mujer sobre el lomo de un toro blanco. Por desgracia, su rostro original se perdió en el tiempo víctima del vandalismo. En nuestra ciudad, desde su llegada, se la conoce popularmente como “La Ganadería”, pero su verdadera identidad es Europa, una de las princesas más influyentes y simbólicas del mundo antiguo.

El sueño de la Belle Époque platense

A inicios del siglo XX, tanto el país como la ciudad de La Plata se sumaron con entusiasmo a la Belle Époque, una etapa histórica donde el embellecimiento de los espacios públicos a través del arte era una prioridad absoluta.

Europa en la Plaza Moreno

Aprovechando la gira americana del prestigioso escultor francés Raymond Rivoire, se adquirieron cuatro imponentes esculturas de mármol blanco con el objetivo de rejuvenecer las plazas y transmitir los ideales de la época. Aunque estas obras ya poseían nombres vinculados a la mitología griega, aquí fueron rebautizadas para resaltar el carácter nacional y el modelo agroexportador del país. Así nacieron las alegorías de “La Ganadería”, “La Agricultura”, “El Río de la Plata” y “El Océano Atlántico”.

Sin embargo, la historia de estas piezas está marcada por la tragedia y el descuido. A partir de la segunda mitad del siglo XX, una ola de vandalismo dañó profundamente la figura de Europa: le arrancaron la cabeza y las extremidades, y la superficie de mármol sufrió constantes grafitis, daños punzantes y una falta total de higiene. Durante décadas, su estado de deterioro ha despertado una profunda pena entre quienes valoran el patrimonio platense.

El misterio de la "segunda cabeza"

En enero de 2019, ocurrió un hecho tan curioso como efímero. De manera anónima, alguien le colocó a la escultura una nueva cabeza femenina. Además de lucir muy sonriente, su piel era dorada y estaba coronada por un gorro andino.

Este intento espontáneo de "revivir" la imagen generó opiniones cruzadas. Por un lado, se percibía un claro deseo ciudadano de saldar una deuda histórica de abandono; por el otro, el estilo artístico, el color, las dimensiones y el motivo no guardaban ninguna relación con la pieza original de Rivoire. La polémica duró poco: apenas una semana más tarde, la princesa Europa perdió su segunda cabeza con el mismo misterio con el que la había recuperado.

Mitología: Un romance entre Europa y Zeus

Según diversos relatos antiguos, Europa era una joven princesa oriunda de Oriente Medio. Si bien no existe una precisión exacta, el poeta Homero afirma en La Ilíada que era hija de Fénix, mientras que otros registros la sitúan como su hermana. No obstante, todas las fuentes coinciden en ubicarla en la antigua Fenicia (territorios actuales de Israel, Palestina y el Líbano) y la describen como una hermosa doncella descendiente de Poseidón.

La Princesa Europa y Zeus
Parque Saavedra

Por su parte, el dios Zeus era conocido por su naturaleza voluble y su insaciable deseo de seducción. Al quedar cautivado por la belleza de Europa, y sabiendo que no podía acercarse físicamente debido a las posibles represalias de otros dioses como Hera, decidió urdir un plan: se transformó en un majestuoso toro blanco y se mezcló entre el ganado que pastaba cerca de la costa.

Allí esperó pacientemente hasta que apareció la princesa junto a sus amigas. Mientras jugaban a orillas del mar Mediterráneo, las jóvenes se sintieron atraídas por el inusual animal, que se mostraba manso y dócil. Tras acariciarlo y caminar a su lado, Europa decidió montarlo. En ese instante, Zeus se encaminó directo hacia el mar. La acción tomó por sorpresa a la princesa, cuyas doncellas solo pudieron observar desde la orilla cómo la figura del toro se perdía en el horizonte.

A lomos del gran toro, Europa llegó a la isla de Creta, donde convivió con Zeus y dio a luz a tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón. Posteriormente, Zeus dispuso que el rey Asterión de Creta se casara con ella para que se convirtiera en la primera reina de la isla y protegiera a sus descendientes. Como muestra de afecto, el dios le otorgó cuatro regalos extraordinarios: un collar fabricado por Hefesto, el autómata de bronce Talos, los perros cazadores Lélape y una jabalina infalible. Incluso, en honor a este vínculo, Zeus habría creado la constelación de Tauro.

Su primogénito, Minos, se convirtió en un mandatario tan ejemplar que su legado dio nombre a la civilización minoica. A través de su descendencia, se abrieron las puertas a los ciclos épicos de Teseo, Hércules, Fedra y el mítico Minotauro.

El significado político: Del Oriente al origen de Occidente

Zeus convertido en un Toro Blanco

Más allá de la narrativa fantástica, el mito de Europa funciona como una alegoría de la "translatio imperii" o el traslado del poder. Como señala el historiador francés Jean-Pierre Vernant, experto en mitología griega, los mitos no eran meras ficciones, sino una forma de "organizar la realidad y establecer los fundamentos de las instituciones sociales".

En términos sociopolíticos, el rapto de la princesa fenicia por parte de Zeus simboliza el proceso mediante el cual la civilización —técnicas, leyes y cultura— se desplaza desde las costas del medio oriente hacia el mundo griego. Europa deja de ser una extranjera para convertirse en la "madre" de la realeza cretense, estableciendo así un vínculo genealógico que legitimaba el dominio heleno sobre el Mediterráneo y definía la identidad de un continente que, siglos después, adoptaría su propio nombre.

Europa: La princesa en la historia real

La mitología griega es un mosaico de relatos de diversos autores que intentaban explicar los sucesos del pasado, cada uno con su propia versión de los hechos. Sin embargo, esta forma de entender el mundo comenzó a cambiar con Heródoto (484-425 a.C.), considerado el padre de la Historia como disciplina científica. Siendo un gran admirador de los relatos míticos, Heródoto se propuso indagar qué había de verdad y qué de ficción en aquellas narraciones. Para lograrlo, emprendió un extenso viaje por todo el mundo conocido, buscando los hechos detrás de la leyenda.

"La Ganadería"
"El Secuestro de Europa"

Según el primer libro "Historias", Europa era efectivamente una princesa fenicia de la ciudad de Tiro (en el actual Líbano), pero su "rapto" no fue obra de un dios, sino de marinos cretenses. Heródoto sugiere que esta acción fue una suerte de represalia. Previamente, los persas habían secuestrado a la princesa Ío de la ciudad de Argos (Grecia). El historiador incluso menciona una versión menos heroica, sugiriendo que tal vez Ío no fue secuestrada, sino que huyó a Oriente al descubrir que estaba embarazada. Esta ola de secuestros y revanchas no solo agravó las tensiones entre ambas orillas del Mediterráneo, sino que además sembró el camino para el posterior rapto de la princesa Helena y el estallido de la sangrienta Guerra de Troya.

Otro de los hallazgos fundamentales de Heródoto fue el mapa realizado por Anaximandro (610-546 a.C.), donde por primera vez se denomina "Europa" al continente que hoy conocemos. Esta designación pudo ser una referencia directa a la reina de la principal civilización prehelénica (la minoica), o bien una derivación de lenguas asirio-arameas, donde términos similares hacían referencia al "occidente" o al lugar donde se pone el sol.

La huella del tiempo en Creta

En la actualidad, los arqueólogos han confirmado que la isla de Creta ha estado habitada al menos desde el año 3000 a.C. Se cree que los relatos vinculados al Rey Minos I y la princesa Europa datan del Periodo Minoico Medio (1700-1600 a.C.), coincidiendo con los años de mayor esplendor de la civilización prehelénica.

¿Quién fue Raymond Rivoire?

Raymond Rivoire
PH: olympedia.org

Antoine Joseph Léon Raymond Rivoire nació el 21 de octubre de 1884 en Cusset, Francia. Su destreza técnica le permitió ingresar a la prestigiosa Escuela de Bellas Artes de París, iniciando un ascenso meteórico: a los 21 años ya exponía en el Salón de Artes de Francia (1905). Especialista en piedra, bronce y mármol, su talento lo llevó incluso a participar en las competencias de arte de los Juegos Olímpicos de Verano de 1924 y 1928.

Entre sus obras más recordadas se encuentra el “Beso de la Gloria” (1907). Años más tarde, gran parte de su producción se centró en figuras de mujeres y madres que lloraban las pérdidas de la Primera Guerra Mundial. Con el tiempo, su estética se volcó hacia la mitología griega, dando vida a obras como la Venus (1930) del Ministerio de Educación francés y la fuente “El Argonauta” en Cannes. Lamentablemente, muchas otras de sus piezas se perdieron en el mar, ya que decoraban los salones de grandes trasatlánticos que terminaron hundidos o incendiados.

Condecorado como Caballero de la Legión de Honor en 1932, Rivoire realizó una gira internacional que lo trajo a Buenos Aires, dejando en nuestras tierras una muestra de su maestría. Falleció el 27 de septiembre de 1966, a los 81 años.

Un tesoro patrimonial a la intemperie

Es complejo cuantificar el valor de una obra de autor. Hay que evaluar el prestigio del artista, los materiales, las dimensiones, si fue encargo o autoría propia, la demanda y el conocimiento. Pero más allá de las dificultades, para una primera aproximación se puede considerar qué un pequeño busto de cerámica de Rivoire, de apenas 24 cm, ha llegado a cotizar 3.000 dólares, mientras que figuras de bronce de 20 cm alcanzan los 10.000 dólares.

La escultura que hoy descansa en el Parque Saavedra es un bloque de mármol de Carrara de aproximadamente 1,5 metros de altura. Esto significa que, a pesar de su avanzado estado de deterioro, solo por su material, autoría y dimensiones, la pieza podría cotizar decenas de miles de dólares.

"La Ganadería" no es solo una estatua dañada; es un verdadero tesoro patrimonial que, aunque no haya sido valorado por todas las gestiones de gobierno, sigue guardando la esencia del arte europeo en el corazón de nuestra ciudad.

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