A fines del siglo XIX era muy normal que un escritor o periodista use seudónimos. Pero muy pocas veces un alias fue tan preciso al momento de designar la vida y la personalidad de alguien. Marcado por la tragedia desde su nacimiento, forjado en el compromiso social, humillado por las oligarquías casi hasta su muerte; nadie pudo frenar a Don Pedro Palacios, uno de los mejores poetas y docentes que tuvo este país. Sin dudas un verdadero Alma Fuerte.
Fue un 13 de mayo de 1854 cuándo nació en San Justo el Profesor Pedro Bonifacio Palacios. Y tan pronto como vio la luz también comenzó su tragedia. Su madre falleció al muy poco tiempo. Su padre abandonó el hogar. Y completamente huérfano, en un país sumergido en la Guerra Civil, debió ser criado por sus parientes, quienes a su vez estaban sumergidos en una profunda pobreza. Esta condición determinó una infancia marcada por las limitaciones y las frustraciones que terminaron forjando un carácter y estilo contradictorio: el tormento y la esperanza, la soledad y el compromiso social, el romanticismo y el vanguardismo.
Con todas las dificultades del momento pudo acceder a la educación primaria, pero posteriormente fue rechazado cuándo pidió una beca para cursar Pintura en Europa. Esto lo llevó a incursionar como autodidacta en sus otras pasiones: la docencia y la escritura. Para muchos críticos del momento, él carecía de gracia y técnica; sus textos eran prosaico y solo basados en retórica. Pero sus detractores no notaron que Almafuerte estaba reescribiendo el rol de la poesía. No, no habla de cosas bellas ni le cantaba al amor. Él narraba sobre el dolor y la lucha, sobre las esperanzas que se desangran, el profundo grito por un mundo más humano y fraternal.
Sus letras muchas veces fueron la visibilización y exaltación de las clases humildes, a las que llamaba "la chusma de mis amores", oprimidas y despreciadas por los poderosos, pero a las que consideraba una raza futura de superhombres. Los poemas de Più Avanti constituyen una declaración de principios ante las adversidades con un tono profético y oscuro, pero excesivamente apasionado y humano.
Siendo aun adolescente comenzó a dar clases en escuelas rurales. Esto lo unió y sensibilizó aun más con la realidad social más profunda y oculta del país. Un camino en el cual cosechó grandes logros y pesados dolores.
Fue maestro en colegios de localidades como Balvanera, La Piedad, Mercedes y Salto. En paralelo también se dedicaba a escribir discursos, notas de opinión social y continuos reclamos para mejorar las condiciones materiales de los establecimientos. Pero estos casi siempre eran mal recibidas por los caudillos locales y terminaba siendo despedido o expulsado. La situación pareció cambiar durante su estancia en Chacabuco (1884), donde conoció al ex Presidente Domingo Faustino Sarmiento y lo apadrinó apadrinó. Tras rechazar un cargo político dentro del Ministerio, fue reivindicado como Director de Escuela.
Fue maestro en colegios de localidades como Balvanera, La Piedad, Mercedes y Salto. En paralelo también se dedicaba a escribir discursos, notas de opinión social y continuos reclamos para mejorar las condiciones materiales de los establecimientos. Pero estos casi siempre eran mal recibidas por los caudillos locales y terminaba siendo despedido o expulsado. La situación pareció cambiar durante su estancia en Chacabuco (1884), donde conoció al ex Presidente Domingo Faustino Sarmiento y lo apadrinó apadrinó. Tras rechazar un cargo político dentro del Ministerio, fue reivindicado como Director de Escuela.
La historia podría haber terminado aquí, pero sus adversarios no lo permitieron. En 1888 falleció su protector, y en 1890 el rochismo perdió las elecciones provinciales. Una vez más, víctima de los azares y rencores políticos, debió mudarse. Esta vez fue con destino a la ciudad de La Plata dónde vivió hasta sus últimos días. Aquí trabajó para los diarios "Buenos Aires" y "El Pueblo". Estos no fueron años fáciles para nadie, y menos para los platenses. El avance del Juarizmo sobre los Rochistas se reprodujo en las asfixias presupuestarias, la crisis económica de 1890, en el intento de convertir la región en un pueblo fantasma y en el surgimiento de las primeras revoluciones radicales, socialistas y anarquistas. Y si bien Almafuerte jamás tuvo una filiación partidaria, si era muy escuchado por estos nuevos sectores políticos vinculados a las clases medias y bajas. Sus fuertes palabras interpelaban la contradicción y la necesidad de ir a una lucha contra toda esperanza. Pero no armados con el odio y el rencor, sino con la humildad y la fraternidad.
En 1894 intentó retomar la docencia rural, la cual se había tornado en una pasión en su vida. Viajó hasta Trenque Lauquen, dónde fue bien recibido por la población y nombrado Director. Pero tristemente en 1896 un telegrama que lo cambió todo. Desde el Magisterio de la Provincia le enviaron la notificación de despido por no tener un Título Habilitante. Humillado y arrancado de su labor, cayó víctima de una profunda depresión.
Volvió a la ciudad de La Plata, a su casa de avenida 66 entre 4 y 5. Aquí vivía con sus 5 hijos adoptivos, dictaba clases y cocinaba para los vecinos. Sumergido nuevamente en la pobreza, pasó su tiempo concentrándose en publicar su legado literario. En 1906 se editó “Lamentaciones”, en 1915 “Evangélicas” y en 1917 “Poesías Completas”. Entre sus poemas más famosos aparecen: “Piu Avanti”, “La Sombra de la Patria”, “El Misionero”, “Letanías Jesús”, “Mancha de Tinta” y “¿Flores a mí?”.
Luego de 20 años, el Congreso Nacional y el Presidente de la Nación Hipólito Irigoyen enmendaron los errores y los odios del pasado. Le entregaron el titulo de “Profesor”, una jubilación y aprobaron todos pliegos que había hecho para mejorar las condiciones de las escuelas rurales. Por si no fuera poco, luego de ser recibido por el Presidente, en la ciudad de La Plata lo esperó una comitiva provincial con un Gran Acto Público en Plaza Moreno para entregarle el diploma habilitante. Tristemente no pudo disfrutar de su consagración, pues falleció a los pocos meses. Exactamente el 28 de febrero de 1917.
Durante décadas trataron de callarlo, humillarlo, someterlo, comprarlo y/o borrarlo de la historia. Pero su legado en la educación y la literatura habían marcado la vida de miles de personas. Fue una reinvindicado por los Grupos Literarios de Boedo y Florida. En La Plata es considerado uno de los “Cinco Sabios”. Sus prosas se leen en los murales y se escuchan en las marchas. Incluso la banda de Heavy Metal Almafuerte lleva dicho nombre en su honor.
Además su casa fue conservada por los vecinos y amigos organizados bajo la “Agrupación Bases”. En 1945 fue transformada en Museo Municipal y en 1961 se la declaró “Monumento Histórico Nacional”. En su interior no se conservan grandes vitrinas con objetos de valor económico, pues su vida fue todo lo opuesto. Pedro Bonifacio siempre vivió de manera muy austera. En parte nunca pudo tener un gran salario, y lo poco que ganaba siempre lo destinaba al arte o a la caridad. Por eso mismo su historia se narra con fotos, documentos, textos y los mínimos objetos cotidianos de la época.
Además su casa fue conservada por los vecinos y amigos organizados bajo la “Agrupación Bases”. En 1945 fue transformada en Museo Municipal y en 1961 se la declaró “Monumento Histórico Nacional”. En su interior no se conservan grandes vitrinas con objetos de valor económico, pues su vida fue todo lo opuesto. Pedro Bonifacio siempre vivió de manera muy austera. En parte nunca pudo tener un gran salario, y lo poco que ganaba siempre lo destinaba al arte o a la caridad. Por eso mismo su historia se narra con fotos, documentos, textos y los mínimos objetos cotidianos de la época.
La Plata cumplía sus primeros 10 años cuándo llegó a sus calles un joven médico oriundo de San Vicente. Luego de haberse graduado en 1882 con la tesis “Locura y Crimen” ingresó al cuerpo de policía. Poco tiempo después se transformó en un verdadero líder de la salud, la filosofía, la política y de la docencia. De este modo Alejandro Korn se consagró cómo uno de los platenses más destacados y en una de las mentes más brillantes del país.
El 3 de mayo de 1860 nació en San Vicente, Argentina, Alejandro Korn; hijo del prusiano Carlos Adolfo Korn. Su padre había sido un alto oficial del ejército que debió exiliarse a nuestro país luego de ser sentenciado a muerte por negarse a reprimir las protestas de los obreros textiles (1848). Una vez en el país ingresó a la Logia Masónica Germania N°19, dónde también se afiliaron sus hijos. En particular Alejandro ingresó el 15 de junio de 1881, y con el paso de los años fue nombrado Venerable Maestre.
Siguiendo los pasos de su progenitor, quien había sido una figura prominente en la lucha contra la Epidemia de Cólera (1867), Alejandro ingresó a la Facultad de Medicina de la UBA y egresó en 1882 con la tesis de "Locura y Crimen" basándose en su experiencia laboral penitenciaria.
El Médico
A los 22 años se casó con María Villafañe y se mudaron a Navarro para ejercer la medicina rural, pero pronto volvió a las grandes urbes. Se mudó a la recién fundada capital bonaerense e ingresó a la Logia La Plata N°80 fundada por su amigo Pedro Bonoit, una de las mentes maestras detrás de la Fundación de Nueva Capital.
La ciudad que crecía a pasos agigantados sobre la base del conocimiento, el desafío, las oportunidades y el progreso; pero hacían falta manos capacitadas. En 1884 se había fundado el Hospital Provincial de Melchor Romero, especializado en salud metal, pero hacía falta un director experimentado y vanguardista que consolide el programa. De este modo el Dr Alejandro Korn tomó las riendas entre 1897 y 1916.
En sus inicios se trataba de un Hospital de Barracas (casillas de madera) con 80 hectáreas destinadas al cultivo. Con profundas limitaciones presupuestarias, el objetivo final era consolidar una institución psiquiátrica guiada por las corrientes Open Door, el alienismo y la laborterapia para pacientes transitorios y permanentes. En particular se buscaba abandonar el esquema de nosocomios de "reclusión y castigo" para abrazar el estudio, la comprensión, cuidado y sanación de las personas. Con estas ideas en mente fue necesario reconstruir todo el tejido institucional, las teorías, los procedimientos y la mismísima infraestructura. Durante la gestión Korn el Hospital creció hasta adquirir 160 hectáreas. Se creo una reserva de especies arboleas, casas para los internados, talleres de oficio y una huerta. En la actualidad también funciona un teatro, un club social y una escuela.
Consagrado como uno de los principales doctores de la ciudad, en 1910 colaboró con la fundación de la Sociedad Médica de La Plata. Con esta organización se buscaba cimentar la unión entre los profesionales de la salud, fomentar el intercambio de opiniones y experiencias, consolidar una biblioteca sanitaria, fomentar el desarrollo científico y construir un Consultorio Gratuito (53 e/ 11 y 12) para atender pacientes de bajos recursos.
El Profesor
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| PH: Archivo General de la Nación |
En 1889 los senadores provinciales Rafael Hernández, Marcelino Aravena, Valentín Blanco y Emilio Carranza lograron que se apruebe la fundación de la Universidad Provincial de La Plata. Por problemas económicos y políticos este proyectó no fue reglamentado hasta 1897 gracias a la presión del ex-gobernador Dr Dardo Rocha. Este fue electo Presidente de la Casa de Altos Estudios acompañado en la vicepresidencia por el Dr Alejandro Korn. Juntos iniciaron una gran cruzada para dar vida a la institución pese al continuo ahogo presupuestario. Aun así lograron poner en marcha cuatro facultades, dos de ellas vinculadas a la salud: "Química y Farmacia" y "Medicina". En 1901 comenzó a funcionar la Escuela de Obstetricia y en 1903 una Maternidad.
Por un breve periodo pasó su actividad docente a la Universidad de Buenos Aires como Profesor de Historia de la Filosofía. Su condición de prodigio polifacético y bilingüe lo habían transformado en un gran lector autodidacta de la filosofía alemana, vanguardia mundial del momento.
Con el estallido de la Reforma Universitaria de 1918 en contra de las estructuras aristocráticas y utilitaristas, Korn se convirtió en el Primer Decano Electo de la UBA con respaldo estudiantil. Esto se debía a su gran popularidad en todos claustros por defender el cogobierno, la autonomía y los cargos por concurso; en oposición a las castas familiares ligadas a la corrupción y el acomodo en los cargos. Además, como muchos contemporáneos, Korn creía que las universidades debían tener un enfoque menos utilitarista y más experimental según las necesidades del país.
En estos años también volvió brevemente a la vida académica platense frente a La Gran Huelga de 1919. Ante acefalía del Rectorado generada por el Dr Rodolfo Rivarola, tomó las riendas del prestigioso Museo de Ciencias Naturales de La Plata con el acuerdo del Presidente Hipólito Yrigoyen y de la Federación Universitaria de La Plata (FULP)
El Político
La salud y la educación no fueron su única preocupación. Cuándo el país se debatía y luchaba por la modernización del gobierno, la democratización y el progreso social; Korn sintió su llamado.
En 1891 participó de la fundación de la Unión Cívica Radical y participó de la Revolución de 1893. Por su liderazgo y compromiso con lucha a favor del “Voto Secreto” fue nombrado cómo “Intendente de La Plata” por la Junta Revolucionaria. Si bien el mandato fue corto, el tiempo y la sociedad le devolvieron los honores. En 1894 fue elegido diputado provincial, pero por diferencias ideológicas y en repudio a la corrupción dentro del Banco Hipotecario renunció en 1897.
En 1917 volvió al escenario político, esta vez como Concejal, pero nuevamente las diferencias prácticas e ideológicas lo llevaron a renunciar y desafiliarse. En este periodo incursionó en su faceta más intelectual. En 1918 escribió “Socialismo Ético” e “Incipit Vita Nova” (Comienza una nueva vida), siendo los primeros textos de una extensa obra fundacional de la filosofía moderna latinoamericana. Korn creía en un socialismo superador al de Marx basado en una democracia y libertad individual guiada por una ética solidaria con la otredad.
El Golpe de 1930 marcó un fuerte giro en la vida de Alejandro Korn. Por ser un intelectual vinculado a la democracia y al progresismo fue victima de las purgas universitarias y de la censura. Esto lo llevó a terminar por abrazar las ideas y militancia socialdemócrata. En 1931 ingresó al Partido Socialista, fundó el Teatro del Pueblo y colaboró en el Diario La Vanguardia. En 1934, junto a su hijo Guillermo Korn y otros destacados miembros del Partido Socialista, fue electo Convencional Constituyentes; pero debieron renunciar a los cargos frente al abrumador fraude electoral del oficialismo. Con 74 años, esta sería su última gran actividad política.
Incansable y apasionado, también tuvo una fuerte influencia en sus hobbies. Amante del esgrima, se hizo socio del club Gimnasia y Esgrima de La Plata. Estos no resultaron años particularmente favorables para el país. En 1890 estalló una gran crisis económica que incluso puso en riesgo a la existencia misma de la ciudad de La Plata. Pero como no hay mal que por bien no venga, entre 1891 y 1894 Korn fue electo como Presidente de la institución. Bajo su mandato la entidad obtuvo la habilitación de un predio para construir su primer campo de deporte en 1 y 47. Este lugar era conocido como la "Plaza de Juegos Atléticos", el cuál funcionó hasta 1905.
Luego de una vida completamente ligada al bienestar público, el 9 de octubre de 1936 falleció en su casa de avenida 60 entre 9 y 10. Con 77 años, además de una magnífica obra en salud, educación y política, también nos legó casi una extensa obra literaria de dominio público: Socialismo Ético (1918), Libertad Creadora (1920), El Concepto de la Ciencia (1926) y Axiología (1930), entre otros.
Homenajes
➤ Un año después de su muerte el Partido Socialista fundó la Universidad Popular Alejandro Korn.
➤ La Municipalidad nombró la avenida 19 cómo “Dr Alejandro Korn”. La provincia hizo lo mismo con el Hospital de Melchor Romero (1954)
➤ El 19 de noviembre de 1942 el Doctor Alfredo Palacios, Presidente electo de la Universidad Nacional de La Plata, donó el monumento “Los 5 Sabios de La Plata” compuesto por los bustos de Alejandro Korn, Vucetich, Spegazzini, Almafuerte y Ameghino.
➤ Por su aportes como Maestre a la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones, el 29 de mayo de 2009 se creó la Respetable Logia “Alejandro Korn” N° 488 del Oriente de La Plata.
➤ Empalme Víal en el Partido de San Vicente (1964).
➤ Desde 1997 la Universidad Nacional de La Plata brinda la Catedra Libre "Alejandro Korn" destinada a la difusión de sus estudios en modo comparativo con las novedades actuales del arte, ciencia y filosofía.
Alejandro Korn fue una mente brillante. Un incansable visionario que buscaba materializar el progreso para el bien de la comunidad. Llegó a una ciudad cuándo aun estaba construcción, llena de promesas y con mucho por hacer. Se arremangó las mangas, y en poco tiempo se fusionó en su desarrollo aportando nuevas ideas. No solo supo estar en el lugar y tiempo indicado; su vocación lo llevó a crear las oportunidades y compartirlas para que el progreso sea entre y para todos.
Florentino Ameghino fue un científico y una de las mentes más ilustres de la denominada “Generación del 80”. Si bien nació en el partido de Luján el 18 de septiembre de 1854, pronto se convirtió en uno de los primeros platenses por adopción. En nuestra ciudad completó gran parte de la obra académica que lo consagró como uno de lo padres de las Ciencias Naturales Modernas. Además fue un miembro muy activo y querido de la Logia Masónica N°80.
En 1878 realizó su primer viaje a Francia, a la Exposición Universal de Paris, con el fin de sintonizar con la vanguardia del pensamiento científico. Para cubrir sus gastos recolectó y vendió su propia colección de restos fósiles.
Devuelta en Argentina, pasó por la dirección del Colegio Municipal de Mercedes y por la cátedra de zoología en la Universidad de Córdoba.
En 1886 se instaló en La Plata con el respaldo del Dr Francisco Perito Moreno, quien lo nombró vicedirector y secretario del Museo de La Plata. En particular le fue asignada la sección de Paleontología, la cual Ameghino enriqueció con su propia y aun presente colección de mamíferos del Mioceno Inferior (16-25 millones de años). Su estadía en el museo fue corta, hasta 1888, por discrepancias operativas y teóricas con el director P. Moreno.
Tras su salida de la academia platense fue nombrado Director del Museo Nacional de Buenos Aires (CABA). Esto no implicó que abandonara la ciudad de La Plata, pues junto a su hermano Carlos habían abierto la librería Rivadavia en la esquina de 11 y 60. Este doble oficio, se transformó en uno de los habituales pasajeros del tren. Tal fue su vínculo con este sistema que llegó a presidir en 1906 la “Liga Popular de Resistencia a las Altas Tarifas del Ferrocarril del Sud”, desde donde luchaba por mejoras en el servicio y confort.
En 1889 presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: “Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina”. Con esta magnífica obra se consagró en las ciencias y fue galardonado con una medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1889.
Otras de sus trabajos más destacados dentro de la paleontología fue “Filogenia, principios de clasificación transformista basados sobre leyes naturales y proporciones matemáticas”.
En 1906 volvió a revolucionar las aulas con la publicación de “Formaciones sedimentarias del Cretáceo Superior y del Terciario de Patagonia”. Un estudio que describe, plantea hipótesis y analiza la evolución de los diversos mamíferos en función de las capas de la corteza terrestre.
Entre 1907 y 1911 retomó sus primeros estudios: los fósiles humanos y las descripciones de los primeros habitantes, sus industrias y culturas.
Florentino Ameghino murió el 6 de agosto de 1911 en La Plata, a los 57 años. Una posterior recopilación de sus obras computó 24 volúmenes que poseen entre 700 y 800 páginas cada uno. El mismo posee clasificaciones, estudios, comparaciones y descripciones al menos 9.000 animales extintos, muchos de ellos descubiertos por él mismo en sus viajes.
Los Restos Mortales de Florentino Ameghino descansan en el epicentro del Cementerio de La Plata, en un mausoleo encargado por la Municipalidad de La Plata. Posteriormente fue declarado Monumento Histórico Nacional. No es casual la ubicación privilegiada elegida para su descanso final, pues Florentino Ameghino había sido un muy destacado y querido miembro de la Logia Masónica N°80 fundada por el Ing. Pedro Benoit.
Reconocimientos:
➣ La Escuela Primaria N°11, fundada en 1884 y actualmente ubicada en 12 y 66, fue bautizada como Dr Florentino Ameghino. Desde el frente del colegio, acompañado por ex-presidente Domingo Sarmiento, su estatua mira hacía el Parque Saavedra.
➣ En 1942 la Universidad Nacional de La Plata, por directiva del Dr Alfredo Palacios, erigió el monumento “Los Cinco Sabios” en el Paseo El Bosque. Una de las celebridades homenajeadas fue Florentino Ameghino.
➣ En 1961, por iniciativa vecinal, se colocó una placa de bronce en la esquina de 11 y 66, dónde residió el Dr Florentino Ameghino.
➣ El 16 de abril de 2008 el Honorable Concejo Deliberante declaró al Dr. Florentino Ameghino como Ciudadano Ilustre Post Mortem de la Ciudad de La Plata.
➣ Con un diámetro de 9 kilómetros, uno de los cráteres de la Luna fue bautizado “Ameghino” en homenaje al científico naturista argentino.





















