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Plaza Sarmiento

Damián | 18:25 | 0 comentarios

En 1911 se cumplió el primer centenario del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento, por lo que se aprobó homenajearlo con una plaza en la entrada del Paseo el Bosque, pero el proyecto jamás prosperó. Décadas más tarde se retomó la idea en el espacio verde que unifica las avenidas 19 y 66. Esta plaza es otra prueba de cómo la planificación urbana platense estuvo sujeta a modificaciones, las creencias del momento y la evolución social.

Con la fundación de la ciudad en 1882 se intentó valorar la imagen de los fundadores del país, la “Generación del 37” y la intelectualidad nacional. Precisamente la trayectoria del ex-Presidente Domingo Faustino Sarmiento cumplía de sobra con estos requisitos. Es por ello que el ingeniero Pedro Benoit y el arquitecto Juan Martín Burgos lo homenajearon con una plaza entre las avenidas 51 y 19 (actualmente Islas Malvinas), pero en 1912 el espacio fue cedido al histórico Regimiento N°7. En modo compensatorio se aprobó en 1911 la construcción de un monumento frente al ingreso del Paseo El Bosque, pero este jamás se terminó.

Conforme al crecimiento demográfico, el 4 de octubre de 1949 aprobó la ordenanza municipal 1803 para la urbanización del espacio verde de 19 y 66 mediante una inversión de $50.000 moneda nacional. Fue en este momento cuando apareció el primer monumento a Sarmiento, un monolito realizado por un autor anónimo.
Tuvieron que pasar otros 17 años para que se oficialice el reconocimiento a uno de los padres de la educación pública y la construcción del Estado Nacional. En septiembre de 1966 se trasladó la piedra fundacional del inconcluso monumento del Paseo El Bosque, y el predio se bautizó “Plaza Sarmiento”. Al año siguiente se colocó un mosaico que evoca a la función docente de Sarmiento cuando tenia sólo 15 años; obra realizada por el artista Ricardo Sánchez. El monumento oficial se siguió postergando hasta caer en el olvido. Finalmente ante el primer centenario de su muerte, el 11 de septiembre de 1988, el monolito sumó una placa conmemorativa a encargada por la municipalidad y los vecinos.

Al igual que otras plazas de la ciudad de La Plata, la riqueza y diseño forestal es una característica identitaria que bañan con sus sombras los diferentes caminos internos. Para los más pequeños existen juegos y una calesita mecánica, mientras que para los mayores se han colocado tres mesas con tableros de ajedrez. Definitivamente una plaza que pese a las demoras y los infortunios, representa los ideales y del Gran Maestro, intelectual y uno de los primeros proteccionistas-ambientalistas del país. 

      

La Plata – La Autocrítica de Sarmiento

Suele decirse que el ex-Presidente Domingo Faustino Sarmiento era una persona de carácter fuerte y de difícil trato. Su oposición a la Fundación de La Plata es uno de los tantos ejemplos, principalmente porque creía que la mejor opción era construir una nueva Capital Nacional con el nombre “Argirópolis” en la isla Martín García. Tal fue su rechazo a la idea de José Dardo Rocha que decidió ausentarse a la fundación de la ciudad, al igual que el por entonces presidente Julio Argentino Roca. Pero a diferencia de este último, el gran educador cambió de postura a los pocos días y se convirtió en un gran admirador y defensor de La Plata.
El prócer tomó la costumbre de viajar a la inauguración de los principales edificios educativos, tal como la Dirección General de Escuelas y Cultura en 1884. Dos años más tarde abrió sus puertas el Colegio Normal 1 por encargo e impulso de Domingo Sarmiento, bajo la dirección de la maestra Mary Olstine Gram, quien había llegado al país en 1879 para formar a las primeras docentes primarias del país.

Hacía sus últimos años de vida, opinó en el diario El Nacional su más profunda admiración, una expresión de gratitud al ver una ciudad moderna, progresista e intelectual como siempre deseo para la nación:

“Siéntase el visitante de Buenos Aires en el mundo que ha soñado porque La Plata es el pensamiento argentino, tal como viene formándose e ilustrándose hace tiempo, sin que nadie se de cuenta de ello (...) Me despido de La Plata reconfortado, revivido, pues antes de ver lo que somos, y podes conjeturar lo que seremos cuando se acaben de derrochar las tierras públicas, ya que no podemos derrocarlas, dudaba de la fuerza vegetativa y de los progresos morales y sociales que hacemos, para salir del molde colonial que en La Plata ha sido dejado para inventar habitantes con moradas modernas”.


Leer más sobre Sarmiento y la fundación de La Plata en:
www.misteriosdelaplata.blogspot.com.ar



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