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El Arquero Divino

Visita La Plata | 2:46 |

En la esquina sur de la Plaza Moreno se erige una emblemática figura mitológica con un arco tenso apuntando hacia el cielo. Durante décadas, ha persistido el mito urbano de que su objetivo es la cruz de la Catedral de La Plata, como un simbólico acto de revancha masónica contra la Iglesia. Pero esta figura, inspirada en la Antigua Grecia, no busca una venganza terrenal. Su verdadero blanco se encuentra en la historia, la mitología y el cosmos. Descubrí la identidad real del Arquero y qué secreto esconde su flecha.

La Obra Maestra Inspiradora

El origen de la pieza platense se remonta a 1909, cuando su mentor, Émile Bourdelle, presentó su obra cumbre: "Heracles el Arquero". Esta escultura, basada en los antiguos relatos mitológicos griegos y en grabados del Templo de Afaya (Grecia), fue un éxito inmediato y se replicó para museos y ciudades clave en todo el mundo.

Troiano Troiani quedó cautivado por esta representación de la fuerza heroica. Obsesionado con la pieza, se dedicó a crear su propia versión del semidiós griego Heracles, universalmente conocido como Hércules, dando origen a la escultura que hoy preside la Plaza Moreno.

La Fuerza y la Estabilidad

Realizada íntegramente en bronce y empleando la técnica de modelado "Tipo Rodin", la escultura presenta a Hércules en el momento de máxima tensión. Su detallado estudio anatómico resalta:

  • Fuerza Contenida: El héroe es una figura atlética que utiliza toda su potencia para tensar el arco. Se aprecian los músculos del brazo, piernas y torso firmes, e incluso el abdomen contrayéndose al contener la respiración para asegurar la precisión del tiro.
  • Concentración: Su rostro refleja concentración y resistencia, apuntando al cielo en espera del instante exacto.

Este estudio fue analizado por el Licenciado Eduardo Migo, quien en su estudio "El Arquero" destaca la maestría de la composición:

“La figura en su conjunto manifiesta un triángulo sumamente estable, que es la base del armado visual... Desde todos los ángulos que se la mire, la obra es sumamente armoniosa y activa. Se contempla el instante donde la acción y el tiempo se detuvieron.”


¿Un Símbolo Masónico? Desmintiendo la Leyenda Urbana.

La obra, terminada en 1924 y adquirida por la Municipalidad de La Plata, permaneció inexplicablemente guardada durante más de 45 años. Finalmente, fue colocada en su actual sitio en diciembre de 1970.

La leyenda urbana se originó a partir de una casualidad y el vandalismo:

  • Primer Acto Vandálico: A los pocos días de su instalación, la escultura sufrió un robo: alguien se llevó el arco. Este hecho fortuito proyectó la idea de que la figura apuntaba a un blanco específico.
  • Percepción Visual: Al pasar junto a la estatua, la impresión visual es que apunta directamente hacia la Catedral, lo cual, sumado a la posterior crecimiento de los árboles en la zona, alimentó la teoría de un supuesto conflicto (un "acto de venganza masónica").

Las Inconsistencias Históricas

Esta leyenda, sin embargo, presenta dos inconsistencias históricas fundamentales que demuestran su debilidad:

El Contexto de Instalación: El "Arquero Divino" fue instalado en 1970, durante la gestión del Interventor Militar, Coronel Franco A. Icazatti, en el marco de las dictaduras militares (Onganía-Levingston-Lanusse). En un periodo de alta opresión social y política, las decisiones urbanísticas de esta naturaleza estaban en manos de líderes castrenses, fervorosamente católicos y, muy probablemente, anti-masónicos. Es extremadamente improbable que en ese contexto se autorizara un "acto de venganza" masónico tan público.

La Historia de la Masonería Platense: El aspecto más débil del mito reside en la propia historia fundacional de La Plata. Tanto la Ciudad como la Catedral fueron impulsadas por la Masonería de fines del siglo XIX. Es más, el fundador Dardo Rocha no solo donó el campanario de las torres, sino que sus restos descansan en la cripta del templo católico, por elección de su propio hijo. Preguntarse por qué un símbolo masónico buscaría profanar uno de los mayores logros del movimiento y el lugar de descanso de su máximo líder revela la inconsistencia total de la leyenda.


¿A qué le apunta Hércules, El Arquero?

Antiguo Mosaico Romano.
PH: De Luis García, CC BY-SA 3.0

La obra de Troiani está basada en "Heracles el Arquero" de Bourdelle, la escultura más conocida del artista francés. Su origen se remonta a un encargo del mecenas Gabriel Thomas, con la intención de representar uno de los famosos doce trabajos que Hércules debía cumplir para saldar sus graves ofensas. El éxito de esta imagen del héroe tenso llevó a que fuera replicada en las principales galerías del mundo, y su verdadera intención es puramente mitológica.

La razón de estos trabajos es una tragedia familiar. Según el mito, la Diosa Hera, celosa de Hércules, le provocó un episodio de locura en el que mató a su esposa e hijos. Al recuperar la cordura, Hércules huyó al exilio, atormentado por sus actos. Para cumplir su penitencia y purificarse, el Oráculo de Delfos le ordenó regresar a Micenas y ponerse al servicio del Rey Euristeo, quien le encargaría una serie de doce misiones imposibles para su redención.

La Sexta Misión: La Bestia de Bronce en el Cielo

La sexta misión de este viaje era expulsar las Aves del Estínfalo. Estos peligrosos pájaros tenían picos, alas y garras de bronce. Además sus excrementos eran venenosos para cultivos. Y por si no fuera poco, al ser carnívoras solían alimentarse del ganado y de los habitantes.

Cuándo Hércules llegó al pantano se encontró con un escenario imponente, la inmensa bandada era mayor a la que esperaba. Tomando su arco, comenzó lanzar una flecha tras otra, pero una y otra vez fallaba. Las bestias voladoras no solo eran aterradoras, también estaban organizadas para defenderse. Cada vez que él lanzaba una flecha, las criaturas coordinaban su vuelto para protegerse entre todas. La extraordinaria fuerza de Hércules no hacía efecto alguno.

La ayuda llegó de la mano de la Diosa Atenea, quien le entregó un cascabel de bronce y le ordenó hacerla sonar en la cima una gran colina.

Al oír el ruido ensordecedor del cascabel, las aves huyeron hacia el cielo. En ese preciso instante, Hércules actuó. La escultura capta ese momento exacto donde el héroe debe combinar su potencia con una puntería impecable para encontrar los pocos puntos débiles en el blindaje de bronce de las bestias. Una tras otra, fue derribando a sus peligrosas presas.

Finalmente se quedó sin flechas y la bandada huyó a la Isla de Ares, supuestamente su mentor y protector, dónde volvieron a ser vistas por los Argonautas.

Este es el blanco de la flecha de la Plaza Moreno: la estela de las Aves del Estínfalo que huyen, un objetivo mitológico, cósmico y digno de un semidiós.

El Legado Filosófico: Estrategia, No Solo Fuerza

La mitología griega, más allá de la fantasía, siempre buscó dejar una enseñanza moral o social para la vida en sociedad. Como señala el reconocido mitólogo Joseph Campbell, los mitos son "mapas para el alma". En el caso de Hércules, la moraleja de la Sexta Misión es muy clara: el desafío de las Aves del Estínfalo le enseña al héroe que la fuerza bruta no siempre es suficiente. Para vencer a una amenaza con una "armadura de bronce", Hércules necesitó estrategia (esperar a que volaran) y la ayuda de Atenea (la sabiduría). La escultura de La Plata, por lo tanto, no solo captura un momento épico, sino que también nos recuerda que los desafíos monumentales se superan con ingenio, inteligencia y cooperación, como fue la Fundación de la Ciudad de La Plata, y no solo con poder físico.




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