En varios rincones de la ciudad hay un rostro que observa en silencio, a la espera de que algo suceda. No busca venganza ni nuevos horrores; solo espera por Justicia. Lo vemos las Plaza San Martín y Moreno, en el Edificio Karakachoff, en casi todas las Facultades, por la avenida 44 y en el mayor Centro Cultura de la localidad de Los Hornos. Su nombre es Jorge Julio López, siempre presente, nunca ausente.

El 18 de septiembre del 2006 no fue un día cualquiera. Después de ocho años de lucha jurídica, los Juicios por el genocidio perpetrado durante la última dictadura militar llegaban a un punto de inflexión. El asesino Miguel Osvaldo Etchecolatz estaba obligado a presenciar los alegatos finales. Por primera vez vería cara a cara a algunas de sus víctimas, y al día siguiente escucharía la condena. Pero esa mañana algo muy trágico ocurrió. El ex albañil Jorge Julio López, testigo clave de la causa, no estaba presente. Había desaparecido en el barrio de Los Hornos. Su ausencia podía demorar la última etapa del juicio; y peor aun, podía transformarse un mensaje contra cualquier otro testigo.

En 1976 Argentina sufría una inmensa ola de odio y violencia política en las calles, lo cuál funcionó como la excusa perfecta para que las Fuerzas Armadas emprendan un Golpe de Estado y una feroz acción represiva. En este contexto, Julio López, de 46 años y peronista de toda la vida, frecuentaba la Unidad Básica “La Maestre”. Conocía a varios jóvenes que militaban en la Juventud Peronista y en la organización clandestina Montoneros; pero principalmente era un albañil que había realizado varias obras en dependencias policiales y militares. A ojos de los represores era alguien que sabía demasiado y con amistades peligrosas.


En diálogo con la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Rubén López, hijo de Jorge, cuenta que a los 12 años vio como el 27 octubre 1976, entre la 1:30 y las 2:00 de la mañana, una patota ingresó por la fuerza a su casa. Los golpearon y se llevaron a su padre. Junto a su madre buscaron al párroco de la iglesia San Benjamín, quien los acompañó hasta el Regimiento N°7 (actual Plaza Malvinas), pero la única respuesta que recibieron fue la amenaza de un fusil FAL. Jorge estuvo detenido y desaparecido hasta mediado de 1979. 
Tras regresar a su casa, con varias heridas mal sanadas y horribles recuerdos, Julio López se mantuvo en silencio durante casi 20 años. Celebró el retorno de la democracia (1983), pero no testificó en la CoNaDep. El cambio llegó cuándo el ex Presidente Dr Carlos Menem firmó los indultos. En absoluto secreto se relacionó con la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y otras organizaciones. Sin avisarle a nadie, el 7 de julio de 1999 declaró como testigo en el Juicio por la Verdad de La Plata en la Cámara de Federal de Apelaciones. No solo narró sus tormentos, también fue testigo de fusilamientos y pudo identificar lugares claves para la causa.
En paralelo el país revisó y actualizó sus leyes, lo cual abrió una ventana mayor para juzgar penalmente los delitos de Lesa Humanidad. De este modo comenzó una segunda oportunidad, dónde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata abrió una causa contra Miguel Osvaldo Etchecolatz. En 1986 había sido sentenciado a 23 años de cárcel como responsable de haber ejecutado 91 tormentos y asesinatos, pero fue beneficiado por Ley de Obediencia Debida.

La nueva Causa Etchecolatz comenzó en el año 2006. Era el primer juicio contra la Dictadura desde 1986. Y más aun, el foco no estaba sobre un represor cualquiera. Miguel Etchecolatz había sido el Director General de Investigaciones de la Policía Bonaerense, había sido la mano derecha del General Ramón Camps, dirigió 21 Centros Clandestinos de Detención y fue el culpable de la Noche de los Lápices Rotos. Su condena o absolución significaban demasiado.

El 28 de junio de 2006, en el Salón Dorado del Palacio Municipal, Julio López dio un testimonio de casi 2 horas. Esta vez lo acompañó su familia, quien por primera vez pudo escuchar su historia. Aquel pasado 27 octubre 1976 fue arrastrado de su casa y le taparon la cara con su pulóver amarillo, sin apreciar que era un poco traslúcido. Fue así que pudo grabar en su memoria algunos rostros y voces, entre ellos Miguel Etchecolatz y Hugo Guallama. Luego de continuar un recorrido de operativos, los detenidos fueron trasladados al CCD Cuatrerismo dónde recibieron las primeras torturas. A los pocos días fueron llevados al CCD Pozo de Arana, en calle 137 esquina 640. Fue aquí dónde Julio López estuvo mayormente detenido, logrando identificar a varios torturadores. También en este lugar fue testigo del fusilamiento de Patricia Dell'Orto y Ambrosio de Marco, entre otras víctimas que no pudo identificar. Los sucesos abrían ocurrido el 8 o 9 de septiembre como venganza a un ataque subversivo contra una Departamental de la Policía. Uno de los ejecutores (no identificado), descrito como gangoso, emuló al ex Presidente Perón diciendo que mataría a cinco por cada uno de ellos. Poco antes de morir, sabiendo lo que ocurriría, Patricia le dijo “López, no me fallés. Si salís… el único que puede salir de nosotros sos vos. Andá, buscalos a mi mamá o a mi papá, a mis parientes, a mis hermanos y deciles… y dale un beso a mi hija, de parte mía”.


Julio López fue uno de los pocos testigos que sobrevivió y pudo identificar el CCD Pozo de Arana. No solo logró dar precisión sobre los espacios de demostraron la existencia y funcionamiento, sino que también dio paso al descubrimiento de una zona de fusilamiento. Un lugar dónde se encontraron 10 mil fracciones de restos óseos. El procedimiento era acumular los cuerpos, dinamitarlos con granadas y finalmente quemarlos antes de ser sepultados. Algunos eran fusilados, pero muchos otros morían torturados o por las pésimas condiciones de hacinamiento. Comían solo cada dos días, no se bañaban, hacían pozos para calentarse en invierno y proliferaban los hongos, piojos y la sarna.

Tras presenciar la masacre de Arana, Julio López fue trasladado a la CCD de la Comisaría Quinta (Diag 74 Nº 2873) y luego al CCD de la Comisaría Octava (Av 7 y 74). Aquí el cambio de las condiciones fue casi total. Primero pudo bañarse y afeitarse. También comía todos los días, dormía en un colchón y hasta le permitieron salir a patio para las Fiestas. En otras palabras, lo preparaban para blanquearlo, que parezca un preso común.
El 4 de abril de 1977 el dictador Rafael Videla puso a Disposición del Poder Ejecutivo a varios detenidos desaparecidos, es decir que los legalizaba. De este modo, de la nada, Julio López comenzó a figurar como detenido dentro de la Unidad 9 (Calle 76 e/9 y 11). Originalmente iba a ser llevado al Penal de Olmos, pero no había celdas disponibles. Y finalmente, dos años más tarde, volvió a su casa. Jamás dijo una palabra sobre lo que había pasado. Tenía miedo por la seguridad de su familia y vergüenza por haber sobrevivido.


Antes del 18 de septiembre de 2006, según contó Rubén López en diferentes entrevistas, su padre estaba muy entusiasmado por volver a Juicio y mirar a Miguel Etchecolatz durante los alegatos. El domingo 17 por la noche, luego de dejar la ropa lista sobre la mesa, estuvo mirando los resúmenes del fútbol y los goles de Boca Juniors. Pero algo pasó. Cuándo su hijo Hugo se despertó a las 7 de la mañana ya no estaba. Pensaron que tal vez solo había salido a caminar, pero se hicieron las 9 y no volvía. Era demasiado raro, era una persona muy puntual y de costumbres muy precisas.
A las 10 debía comenzar el juicio, y era imprescindible la presencia de los testigos. Pero con esta noticia creció la tensión, la confusión y el miedo. La familia hizo la denuncia en la Comisaría Tercera de Los Hornos, dónde todo se convulsionó al escuchar el apellido Etchecolatz. Los abogados lograron que el juicio no se frene, la policía se movilizó para la búsqueda y los teléfonos comenzaron a sonar por toda la ciudad de La Plata. Las Facultades, los sindicatos, los partidos políticos, los organismos de Derechos Humanos y muchas ONG también se pusieron en alerta y cesaron las actividades. Todos buscaban y luchaban por Julio López. Esa misma noche decenas de miles de personas marcharon pacíficamente desde Plaza San Martín hasta Plaza Moreno. La primera movilización, pero no la última. Cada año se repite para recordar que la búsqueda y el pedido de Justicia aun continua.
Cuatro testigos lo vieron caminando cerca de 140 y 66 en la mañana del 18. En su casa faltaba un yogui que usaba para dormir, el calzado laboral, su tradicional boina y un pulóver que solo usaba para salidas importantes. También faltaba un cuchillo pequeño. Por si no fuera poco, veinte días más tarde apareció su llavero tirado en el jardín, lo cual solo sumó incertidumbres.


Se realizaron decenas de rastrillajes y pericias. Se viajo hasta General Villegas, provincia de La Pampa, dónde nació y se encuentra enterrado su padre. Incluso hubo una pericia en la provincia de Misiones luego de una falsa alarma de la Aduana que había activada por un empleado negligente (familiar de un intendente). Su justificación fue que quiso “probar”, ver lo que pasaba si ponía los datos de Julio López en el sistema. Sea por impericias, por la presión del caso, por la actividad de organizaciones pro-dictadura, por encubridores, por personas mal intencionadas, por la falta de protección a testigos, o tal vez por de todo un poco; Jorge Julio López aun no volvió. Y si bien su rostro, su boina y su pulóver ya no están; la imagen aun camina por las calles de nuestra ciudad.

El 19 de septiembre de 2006 Miguel Osvaldo Etchecolatz fue encontrado culpable de homicidio calificado, privación ilegal de la libertad calificada y aplicación de tormentos contra 8 personas entre octubre y noviembre de 1976. Fue condenado a Cadena Perpetua y sin beneficio de prisión domiciliaria porque también se demostró que durante su arresto domiciliario previo mantenía ilegalmente una pistola y una “cantidad significativa de municiones". También estuvo involucrado en unas amenazas con un arma de fuego, aunque la defensa alegó que solo era de juguete.
Con el paso de los años sumó nuevas condenas por otros juicios vinculados. Durante el proceso de “La Cacha”, en el año 2014, fue sorprendido con un papel que decía “Jorge Julio López” y “Secuestrar”. 

Miguel Etchecolatz murió el 2 de julio de 2022 en la Unidad 34 de Campo de Mayo. En su contra tenía siete condenas a prisión perpetua y otros procesos judiciales en curso. Murió prácticamente solo y con el repudio semi-público de su propia ex hija, quien pidió el cambiarse el apellido en rechazo al represor.

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El 24 de Marzo de 1976 comenzó la última dictadura cívico-militar de la Argentina, una de las páginas más oscuras de la historia nacional. Una herida presente en nuestra ciudad mediante los incontables monumentos, museos, centros culturales, escuelas, calles y plazas que aun reclaman por Verdad, Memoria y Justicia.

Un recorrido por una de las páginas más oscuras de la historia nacional y un compromiso de “Nunca Más” volver a repetir las nefastas hojas del pasado. Dependiente de la Comisión Provincial por la Memoria, se trata de una institución que recopila y expone los documentos, relatos, informes, fotografías y obras de arte que aluden a los horrores de la última Dictadura Militar y la violación sistemática de los Derechos Humanos. Un espacio que invita a la reflexión y al compromiso por la democracia y los DDHH.
Se encuentra en la calle 9 Nº 984 entre 51 y 53. 

La Noche de los Lápices Rotos.
En el jardín el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires (7 y 58) se encuentra uno de los lugares más significativos de lo que fue el Proceso Militar, el Monumento a las víctima de la Noche de los Lápices Rotos. Es el cruel recuerdo de la represión contra los estudiantes secundarios que reclamaban solamente el cumplimiento del “Boleto Estudiantil” para poder ir a estudiar todos los días. El 16 de septiembre de 1976 fueron secuestrados, detenidos y torturados 10 referentes del movimiento, de los cuales 6 jamás volvieron.
También en la esquina de 1 y 59, junto a la Escuela Técnica N°6, se construyó un segundo monumento en tributo.

    


Casa Mariani - Teruggi.
En la calle 30 N° 1134 entre 55 y 56 se encuentra el último rastro de la familia Mariano-Teruggi, una de las únicas casas privadas en pie que expone la crueldad de cómo eran los operativos de represión. Daniel Mariano y Diana Teruggi habían comprado la propiedad en 1975 para vivir con su pequeña hija Clara Anahí. Como estudiantes universitarios y militantes, en el fondo de su casa instalaron una imprenta, pero el 24 de noviembre de 1976 todo cambió. Un operativo rodeo la casa a las 13:15 horas, a plena luz del día, y abrieron fuego. Hasta el día de hoy se conservan las huellas de las balas en las paredes. Posteriormente el lugar fue saqueado varias veces.
Ese día fallecieron Diana y cuatro militantes que se encontraban en el lugar. Daniel no se encontraba en el domicilio, pero fue secuestrado el 1° de agosto de 1977 en un barrio de San Carlos y jamás se lo volvió a ver. Por su parte Clara Anahí, de tan solo 3 meses de vida, continúa desaparecida. Ella es sobrina de María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, una de las fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. En su momento, el Monseñor Emilio Graselli le confirmó que Anahí seguía viva en manos de una familia adoptiva muy influyente.
La casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 2004.
“Esta casa en La Plata servirá de ejemplo para las generaciones venideras como la casa de Ana Frank en Amsterdam sirve como símbolo de toda la feroz cobardía de Auschwitz” – Osvaldo Bayer.

Plaza Islas Malvinas.
Si existe un lugar capaz de resumir todo lo que implicaron las diferentes dictaduras militares en la ciudad de La Plata, ese es la Plaza Malvinas Argentinas. Originalmente fue pensada para ser un predio de acceso público en homenaje al ex Presidente Domingo Sarmiento, pero en 1912 fue cedido al Regimiento 7 del Ejército. Aquí fue dónde 6 de septiembre de 1930 firmó la dimisión y fue detenido el Presidente Hipólito Yrigoyen ante el golpe militar de Felix Uriburu. En 1956 el Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno y otras 30 personas fueron fusilados por oponerse a la Dictadura de Eugenio Aramburu. También fue protagonista durante la lucha armada entre militares azules y colorados, concluyendo con el Golpe de 1966. Y finalmente, tras la derrota en la Guerra de Malvinas, los veteranos (conscriptos y subalternos) debieron organizar una histórica fuga porque los Mandos Superiores no les permitían volver con sus familias. Aun se conserva el inmenso portón de hierro que conmemora este suceso.

Rodeada por el Palacio Legislativo, la Casa de Gobierno, Sedes Judiciales y otras áreas de gubernamentales; este espacio verde siempre fue el epicentro de la vida y las manifestaciones políticas. Por eso nos encontramos con tres monumentos vinculados a los años de la dictadura. El primero en llegar fueron los Pañuelos Blancos pintados en torno a la figura del Libertador de América, una referencia las marchas de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Más tarde se instaló el Monumento en homenaje al periodista, militante y literato Rodolfo Walsh; quien desapareció luego de escribir una emblemática Carta Abierta a la Junta. Y finalmente en el año 2021 se inauguró un inmenso pañuelo tridimensional que homenaje a las luchadoras de la Plaza de Mayo.

    

Julio López en la Plaza Moreno.
Ubicada frente al Palacio Municipal, este espacio verde es el epicentro de cualquier movimiento político local. Por eso mismo aquí regularmente se pintan murales horizontales que se renuevan eventualmente. El primero en realizarse fue rostro de Julio López, quien fue un testigo clave durante el juicio contra los represores Román Camps y Miguel Etchecolatz. 
Esta se trata de una historia doblemente trágica y llena de impunidad. Luego de haber permanecido detenido ilegalmente entre 1976 y 1979, tomó su compromiso con la democracia y enfrentó a sus verdugos, pero algo falló. Julio López recibía amenazas de muerte, pero tuvo que rechazar la protección a testigos porque esta no incluía a su familia. Finalmente sus convicciones se impusieron al terror, pero el precio fue muy alto. El 18 de septiembre del 2006, el día anterior a la condena contra sus captores, volvió a desaparecer. 
Desde entonces no se supo más nada de él ni hubo nuevo avances en la causa. Su imagen se volvió un icono del compromiso en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia; pero también de la complicidad e impunidad aun latente. Su rostro también lo podemos encontrar en la Plaza San Martín, en el barrio de Los Hornos y en algunas facultades.

El Cementerio.
Una de las últimas etapas del proceso de la represión fue ocultar el cuerpo de las víctimas fatales. Uno de los lugares elegidos para encubrir los horrores fue el Cementerio de La Plata, un lugar a la vista de todos para blanquear los innombrables hechos. Aquí se armaron fosas comunes para personas presuntamente no identificadas. Con el paso de los años, los estudios forenses demostraron que aquí estaban varios de los “Desaparecidos”. 
En 1996 la Municipalidad de La Plata, junto a organizaciones de Derechos Humanos inauguraron en el Sector M de bóvedas el “Monumento a los Desaparecidos y No Identificados”. Más tarde, en el 2010 también se inauguró un mausoleo destinado a los “Desaparecidos Identificados”.

Centro Cultural Daniel Favero.
Ubicado en la esquina de 117 y 40, el Centro Cultural Daniel Omar Favero surge de una horrible cicatriz envuelta en un dilema ético. Daniel, de 19 años, era un estudiante universitario de Letras, escritor, músico y militante de la JUP. Fue secuestrado junto a su amiga Paula Álvarez en junio de 1977 en el marco del Circuito Camps.
Finalizada la Dictadura Militar, el gobierno democrático le entregó una reparación económica su familia, quien tuvo que plantearse el dilema ético de aceptar o no el dinero, y en tal caso cómo usarlo. La respuesta vino de los poemas dejados por Daniel: “Respiraré estos aires en fortines de barrio” (1976). De este modo surgió el Centro Cultural que lleva su nombre. Un lugar para la memoria, el arte y la cultura con un enfoque barrial y popular. 
Actualmente el CC cuenta con la sala “El Último Pájaro” destinado a recitales, espectáculos de cámara, conferencias y presentaciones. También se organizó la “Biblioteca Evaristo Carriego” en tributo al poeta fallecido en 1912, coincidiendo con el nombre que lleva la calle 117.

    

Aquí se encuentra el monumento más grande en conmemoración a las víctimas de la Última Dictadura Militar. Se trata de en un árbol invertido sobre una loma que es el epicentro de una serie de senderos. La obra fue realizada por el "Grupo Raíces” con la participación del reconocido artista Ricardo Cohen – Rocambole –. En su lateral se instaló una placa en mármol con los nombres de los Desaparecidos que residían en el barrio: Gladis Mabel Amuchástegui, Leonardo Zanier, José Luís Romero, Ángel “Coco” Ponce, Delia García y “Pichila” Fonseca.

Centros Clandestinos de Detención.
A lo largo y ancho de todo el Gran La Plata funcionaron varios CCD dónde se detenía, torturaba y asesinaban personas por sus ideologías, géneros, creencias o sus juntas. Luego de un arduo estudio recopilado en el Informe “Nunca Más”, y en trabajos posteriores, se pudieron identificar 21 lugares. Entre estos encontramos: El ex Batallón de Infantería de Marina N°3 (122 y 52), el ex Regimiento de Infantería N° 7, las Comisarías 1°, 2°, 5°, 8° y 9° de La Plata; la comisaría 2° de Ensenada, el Destacamento Policial Arana (640 y 131), la Estancia La Armonía (630 y 137), la Unidad Penal N°8 (av 53 y RP36), la Unidad Penal N°9 (76 e/ 9 y 12), la Sede de Prefectura Naval en Ensenada, la Escuela Naval Militar de la Isla Santiago, el Hospital Naval Militar de Ensenada (129 y 51), el Destacamento de Inteligencia 101 (La Cacha, av 53 y RP36), El Comando Radioeléctrico (12 e/ 60 y 61), La Brigada de Investigaciones (55 e/ 13 y 14), La Brigada Femenina (1 e/ 42 y 43), El Cuerpo de Infantería y Regimiento de Caballería de la policía (1 y 60) y la Jefatura de la Policía Provincial (2 y 51).

Baldosas y Placas de la Memoria.
Por medio del programa “Paisajes de la Memoria”, la Comisión Provincial por la Memoria ha realizado numerosas intervenciones artísticas en el espacio público dónde ocurrieron secuestros o asesinatos en manos de la Dictadura. Para eso se colocaron baldosas, placas, murales, pintadas, árboles, monolitos y mausoleos que señalizan domicilios, nombres y fechas dónde ocurrieron cada suceso. Podemos encontrar cada uno de estos mediante el mapa oficial virtual de la Comisión. Vale mencionar que aquí también figuran los sucesos acontecidos antes del Golpe Militar, es decir en manos de organizaciones como La Triple A y CNU en convivencia con las instituciones democráticas del momento.
Además cada Escuela, Facultad, Unidad Terciaria y sedes sindicales poseen sus propias placas y/o fotografías que conmemoran a las personas desaparecidas que transitaron por esas instituciones.


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Caminar por las ramblas platenses es, a menudo, un paseo entre árboles y monumentos que cuentan historias olvidadas. Al llegar a la esquina de 14 y 53, nos encontramos con una inmensa y particular cruz tallada en piedra. Pero este símbolo está lejos de ser solo un objeto religioso; es el testimonio de uno de los capítulos más oscuros de la humanidad: el Genocidio Armenio.

Refugio en las Diagonales: El origen de la colectividad

PH: diarioarmenia.org.ar

A fines del siglo XIX, Argentina se proyectaba como una tierra de promesas. Sin embargo, a diferencia de otras corrientes migratorias, los armenios no solo huían de la economía, sino de un plan sistemático de exterminio del Imperio Otomano. Entre marchas forzadas por el desierto y campos de concentración, se estima que 1,5 millones de personas fueron asesinadas.

Para salvar la vida, la única opción era el exilio. Así fue como decenas de miles de refugiados llegaron a los puertos de La Plata, Buenos Aires y Rosario. De hecho, nuestro país se convirtió en el hogar de la tercera colonia de refugiados armenios más grande del mundo. En la década de 1920, muchos se establecieron en La Plata y Berisso, atraídos por las oportunidades de una ciudad joven que los recibió con los brazos abiertos.

📍 Camino al Reconocimiento

Durante décadas, el silencio rodeó esta tragedia. La lucha de las colectividades logró hitos fundamentales para la memoria global:

  • 1965: Uruguay se convierte en el primer país del mundo en reconocer oficialmente la masacre.
  • 1985: La ONU califica el Genocidio Armenio como Delito de Lesa Humanidad.
  • Era Alfonsín: Con la democracia, Argentina reconoce el genocidio y lidera el pedido de justicia en foros internacionales.

El Jachkar: Fe y Memoria talladas a mano

Jachkar en La Plata

En el año 2009, la esquina de 14 y 53 se transformó en un pedazo de Armenia con la instalación de un Jachkar (Cruz de Piedra). Se trata de la tercera escultura de este tipo en nuestro país y representa uno de los máximos pilares de su identidad: Armenia fue el primer territorio en convertirse oficialmente al cristianismo en el siglo III, y desde entonces, estas cruces custodian su historia.

Este monumento es una pieza imponente: mide 2,30 metros de altura y pesa unos 800 kilos. No es una obra industrial; fue fabricada íntegramente en la República de Armenia, esculpida a mano con técnicas ancestrales usando buril, gubia, punzón y martillo. Su acabado, pulido con arena fina y tratado con arcilla y cal, le otorga esa textura única que desafía el paso del tiempo.

Un lenguaje de símbolos en nuestra rambla

Si observamos con detalle la obra, podemos descifrar el intrincado lenguaje que los artesanos grabaron en la piedra:

Guía Visual: ¿Cómo leer un Jachkar?
✝️ Cruz Florecida: A diferencia de la cruz latina tradicional, esta tiene brotes en sus extremos. Simboliza que la fe es un "árbol de vida" que vence a la muerte.
☸️ Rueda de la Eternidad: Ubicada en la base, representa el tiempo infinito, el sol y la supervivencia del pueblo armenio a pesar de las tragedias.
🍇 Racimos de Uvas: Referencia a la abundancia y a la tradición milenaria del vino en Armenia. Es un símbolo de la vida y el renacimiento.
🍎 Granadas: Fruto nacional de Armenia. Sus numerosas semillas dentro de una sola cáscara representan la unidad del pueblo y la fertilidad de su tierra.
Identificá estos detalles en el monumento de 14 y 53.

Cuando fue inaugurado en abril de 2009, el embajador Vladimir Karmirshalyan subrayó el valor de este gesto: el Jachkar no solo conmemora una tragedia, sino que agradece a la Argentina por haber sido el refugio de los sobrevivientes. Es un símbolo de hermandad profunda entre las diagonales platenses y las montañas del Cáucaso.

El Genocidio: El camino hacia el olvido y el desierto

El pueblo armenio es una de las culturas más antiguas de Oriente, una estirpe que sobrevivió a siglos de invasiones gracias a una resiliencia única. Sin embargo, al llegar el siglo XX, esa persistencia se convirtió en el blanco de un plan sistemático de exterminio. Bajo la mirada del Imperio Otomano y el ascenso de los "Jóvenes Turcos", se instaló una ideología de "pureza" que marcó a los armenios y otras minorías cristianas como los culpables de la decadencia imperial.

La maquinaria del horror se puso en marcha con una precisión quirúrgica:

24

El Domingo Rojo (Abril de 1915)

En una sola noche, el gobierno secuestró y ejecutó a más de 250 intelectuales, científicos y líderes religiosos armenios. Dejaron al pueblo sin cabeza para anular cualquier intento de resistencia.

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La Trampa Militar

Los hombres en edad de combatir fueron desarmados y enviados a la retaguardia con pretextos logísticos. El verdadero objetivo fue el fusilamiento masivo, privando a las familias de sus protectores.

Las marchas de la muerte: El "Auschwitz" de arena

Sin líderes y sin hombres que protegieran los pueblos, el 29 de mayo de 1915 se aprobó la Ley de Deportación. Con la excusa de "proteger a los civiles", cientos de miles de armenios, asirios y griegos fueron despojados de sus bienes y obligados a marchar hacia el desierto sirio de Deir ez-Zor.

Genocidio Armenio - 1915

Fue un calvario a cielo abierto. Familias enteras caminaron bajo un sol abrasador, sin agua ni comida, sufriendo el acoso constante de fuerzas parapoliciales que cometían robos, abusos y asesinatos en el camino. Aquellos que lograban llegar al destino no encontraban refugio, sino una red de 25 campos de concentración. Allí, la muerte llegaba por hambre, experimentos médicos, incineraciones en masa o el uso de gases primarios.

El saldo del horror

Antes de la masacre, vivían cerca de dos millones de armenios en el territorio. Tras los sucesos de 1915-1922, un millón y medio de personas habían sido borradas del mapa. Junto a las vidas, se perdió un tesoro cultural incalculable: 2.000 iglesias y cientos de templos fueron destruidos para eliminar cualquier rastro de que ese pueblo alguna vez habitó esas tierras.

Un puente entre el Cáucaso y las Diagonales

El Jachkar de 14 y 53 es mucho más que una escultura de roca volcánica traída desde lejos. Es un recordatorio de que nuestra ciudad se construyó con los restos de naufragios históricos, con hombres y mujeres que trajeron sus tradiciones para que no murieran en el desierto.

En una ciudad como La Plata, tan atravesada por la lucha por los Derechos Humanos y la memoria, este monumento armenio se siente como en casa. Nos enseña que el olvido es la etapa final de cualquier genocidio, y que cada vez que un platense se detiene a mirar los intrincados tallados de esta cruz, está cumpliendo con el acto de resistencia más simple y sagrado: recordar.

La próxima vez que camines por la rambla y veas la piedra rojiza, recordá que ahí no solo hay arte; hay un pueblo que se negó a desaparecer y una ciudad que, hace más de un siglo, decidió abrirles las puertas para que vuelvan a florecer.


El 2 de Abril de 1982 el país cambió para siempre. En el marco de la última dictadura militar se dio comienzo la Operación Rosario y la Guerra de las Islas Malvinas. Miles de conscriptos, soldados, suboficiales y oficiales se movilizaron al congelado sur. Muchos de ellos oriundos de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio.

Hacía fines de 1981 la Argentina se encontraba sumergida en una crisis social, política y económica. El retorno de la democracia golpeaba las puertas de la Casa Rosada, pero el sector más duro de las FFAA, representadas en la figura de Leopoldo Galtieri se resistían. Luego del Golpe Interno contra el General Roberto Viola, la nueva Junta Militar creyó que tomando la Gran Causa Nacional podrían retener el ansiado Poder (Informe Rattenbach). Para poner en marcha este plan se ordenó la movilización de 23 mil los argentinos que realmente creían en la causa y que dejarían por defender las Islas. Muchos de estos jóvenes (conscriptos, voluntarios y de carrera) eran oriundos de nuestras ciudades rioplatenses.

El Ejército en Malvinas

En la icónica Plaza Malvinas Argentinas funcionaba el Regimiento de Infantería Mecanizada N°7 “Coronel Conde”, creado en 1810 por el revolucionario Juan José Castelli. En su pasado habían combatido en las guerras por la independencia. En aquellos primeros días de abril partieron unos 820 soldados, de los cuales 36 fallecieron y 180 volvieron con heridas de gravedad.

También partieron unidades desde el Comando de la X° Brigada de Infantería Mecanizada, el cuál se encontraba en el Diagonal 80 esquina 116, y del Distrito Militar de calle 10 y 62. 

Los tres cuerpos platenses partieron hacía las Islas Malvinas durante la primer quincena de abril y se emplazaron en la periferia de Puerto Argentino. Juntos combatieron en algunos de los principales y más crueles choques armados como Monte Longdon, Monte Tumbledown, Wireless Ridge y Puerto Argentino.

    

Luego de la Guerra el Regimiento N° 7 se trasladó a la localidad de Arana, devolviendo el predio a la Municipalidad para que se recuperara el espacio verde perdido a principios del siglo XX. Solo quedó en pie el edificio del Casino de Oficiales, el histórico portón y un Túnel Secreto reabierto el 9 de julio de 2016
A lo largo de toda la plaza existen referencias, monumentos y placas vinculadas al a extensa historia de la unidad. Dentro del Centro Cultural se colocó el mural "Las Tejedoras" en tributo a las mujeres que elaboraron abrigos para los combatientes. Frente al edificio se encuentra una fuente con una Paloma Herida y tres enormes columnas con las leyendas "Memoria, Justicia y Soberanía". Además el Centro está rodeado por "El Bosque de los Caídos" compuesto por 36 placas en recuerdo a los soldados que no volvieron.

Por su parte, la X° Brigada de Infantería Mecanizada se trasladó a la provincia de La Pampa. Posteriormente la Universidad Nacional de La Plata, el Conicet y agrupaciones de ex-combatientes (CECIM) fundaron el “Instituto Malvinas", una unidad académica dedicada a investigaciones y desarrollo en políticas de soberanía. El Distrito Militar también fue reubicado y las instalaciones volvieron a tener el rol educativo original bajo la órbita de la Facultad de Trabajo Social (UNLP).

En paralelo el Batallón de Comunicaciones 601 “Sargento Mayor Manuel de Escalada”, aun emplazado en la localidad de City Bell, participaron en la detección de los movimientos marítimos y aéreos de Gran Bretaña.

    

La Armada en Malvinas

Creado el 15 de julio de 1940, el Batallón de Infantería de Marina N°3 se encontraba emplazado en la avenida 122 y 51. Desde aquí partieron rumbo a Tierra del Fuego unos 300 soldados de las compañías CAL, GOLF, H y Servicios. Posteriormente la Compañía “H” se trasladó a las Malvinas, en el sector de la península Camber y la Isla Borbón; en el perímetro de Puerto Argentino. Desde allí combatieron contra las SAS Británicas (Servicio Aéreo Especial) mientras lidiaban constante bombardeo de los destructores adversarios.
En 1999 la Armada trasladó la Unidad a Zárate y abandonó el edificio. Luego de varios años sin tener un destino claro, los terrenos fueron entregados a la Universidad Nacional de La Plata. Desde el año 2014 funcionan tres facultades, un centro deportivo y la Casa de la Memoria. También se encuentra habilitado un helipuerto y se proyecta el Museo de la Memoria de la Municipalidad de Ensenada.

En el Partido de Punta Indio aun funciona la 1.ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque, quienes se sumaron a la guerra con el envío de 10 aviones Aermacchi MB-339 (MC-33) y siete Aermacchi MB-326 (MC-32). Para el momento eran aeronaves antiguas, casi sin aplicación, pero aún así se desempeñaron en tareas de espionaje, vigilancia y apoyo cercano. Especialmente participaron en los vitales combates de Pradera del Ganso y contra el Desembarco de San Carlos.


Al conjunto anteriormente mencionado también se sumaron otros vecinos platenses, berissenses y ensenadenses que estaban a bordo de Unidades Navales que no tenían asiento en esta región:

➣ En el Crucero ARA General Belgrano tenía 1069 tripulantes. Al ser atacada y hundido fallecieron 323 tripulantes, de los cuales Tres eran de nuestras ciudades.
➣ El Teniente Juan José Arrarás fue platense que se sumó a la Fuerza Aérea.  Al momento de iniciar la guerra, el oficial estaba en la V Brigada Aérea con asiento en la Provincia de San Luis. Falleció el 8 de junio durante el ataque de Bahía Agradable. Un inmenso mural-monumento se colocó en su memoria en el Parque Castelli, el barrió dónde nació y creció.

Aunque sea una herida abierta y sea difícil de aceptar, la Guerra de Malvinas comenzó solo por el deseo y la ambición personal de Dictador. Pero los ex combatientes y todo el pueblo argentino son los verdaderos héroes e íconos de la gesta por las Malvinas. No fueron los Altos Mandos quienes estuvieron en el frente de batalla con el frío, el hambre, la humedad, la soledad, el miedo y fuego cruzado. Tampoco fueron ellos los representantes del país que se bañaron en gloria, valentía y valor hasta el último de sus suspiros. Por ello el 2 de abril se recuerda a los Veteranos y a los Caídos; aquellos son y fueron nuestros amigos, familiares, vecinos y conocidos que combatieron motivados por la Soberanía Nacional, y no por intereses personales. Es una conmemoración a los más de 23 mil movilizados, a los 649 fallecieron en combate y a los posteriores 500 que no soportaron las horribles marcas de una guerra..

Centro Cultural Islas Malvinas / Ex-Regimiento de Infantería Mecanzada N°7


https://www.visitalaplata.com.ar/2019/12/ayudanos-crecer.html

Placas, murales, huellas e incontables historias cubren los rincones del Partido de La Plata. Estos son los rastros latentes, la memoria de la mayor tragedia socioambiental que padeció la ciudad de La Plata. Una de las mayores de toda la historia nacional: La Inundación del 2 de abril de 2013.

Junto al Palacio Municipal, a la izquierda del ingreso principal, existe un hermoso jardín de flores que corona un mensaje sencillo y profundo “Homenaje a las Víctimas del 2 de Abril”. Fue una de las primeras muestras de respeto, resistencia y lucha realizada por los vecinos de La Plata y la Asamblea de Familiares de Víctimas; quienes reclaman por el esclarecimiento de la cantidad de fallecidos. Por aquél entonces, desde la Intendencia del Dr Pablo Bruera y la gobernación provincial de Daniel Scioli, se afirmaba que habían fallecido 51 personas, aunque la realidad era otra. La posterior investigación del Juez Luis Federico Arias determinó que al menos perecieron 89 personas, siendo la segunda inundación más fatal de toda la historia nacional. Además se comprobó la existencia de certificados truchos para reducir las cifras de la catástrofe.

Durante los siguientes dos años existió una continua confrontación entre las instituciones gubernamentales y los vecinos autoorganizados: la versión oficial contra la narrada por las propias víctimas agrupadas en las Asambleas Barriales. En consecuencia el espacio público, las paredes y las plazas comenzaron a hablar. La iconografía más grande se encuentra en Plaza Moreno, un gigante graffiti en el piso de color negro que recuerda: “La Plata, Familiares de Víctimas de la Inundación”. La acompañan los recuerdo a Julio López (testigo clave desaparecido en 2006), un dibujo de las Islas Malvinas y un mapa de Femicidios.

La Primer Escultura y Murales


La escultura más icónica se inauguró el 12 de octubre de 2013 en Parque Castelli, en la esquina de 26 y 65. Esta obra fue realizada por el artista Carlos Franchimont e impulsada por la Asamblea Vecinal Parque Castelli. Realizada enteramente en hierro, la misma posee tres ejes que representan los principales aspectos de la tragedia. 
Entre los hierros del desastre, las manos apuntan hacía el cielo emulando el dolor y desesperación de lo vecinos, en contraste a la ausencia de la ayuda gubernamental. Estas emergen del plano de la ciudad, la cuál se encuentra sumergida bajo las olas. En el tercer nivel, el inferior, se observan los sumideros, arroyos y desagües obstruidos de basura y falta de mantenimiento.


A menos de 100 metros, en 66 y 26, también se encuentra el mural “El agua bajó, las marcas quedan”. El mismo cubre ambos laterales de la esquina para reflejar el agua cubriendo el barrio. Por encima se grita las consignas por Obras, Subsidios y Justicia. Al igual que los murales realizados en Tolosa, en más de una ocasión fue vandalizado con consignas electorales brueristas durante la campaña 2015. Luego apareció otro en la esquina de diagonal 74 y 24.

A pocos días de cumplirse el primer aniversario, sobre la pared de la escuela EPB N°102, se construyó colectivamente un mural con trozos de mosaicos. Esta fue una experiencia de un Taller Popular bajo la dirección de Andrea Marder y Damián Demaro. Un “Homenaje al Vecino Solidario” con la técnica de mosaiquismo. La inauguración incluyó una chocolatada popular que renovó y conmemoró la participación ciudadana.

Las Asambleas Vecinales de Tolosa, la Asamblea Barrio Norte y la Asamblea Plaza Belgrano fueron los principales impulsores de los murales en el sector norte del Partido de La Plata. En 1 y 528 se encuentra el mural “Los Desaparecidos”, en referencia al intento de falsificar documentos y ocultar la verdadera cantidad de muertes. En 526 y 5 se expresa “La Solidaridad y los Vecinos”, en recuerdo a cómo los platenses se autoorganizaron para brindarse ayuda ante la ausencia de los servicios de emergencia gubernamental. Mientras que en 1 y 524 se graficó una referencia a la urbanización y los negocios inmobiliarios que no contemplaron los sistemas hídricos regionales.

PH: Asamblea B° Norte y Asamblea Parque Castelli

Iniciativa 100% Vecinal

Luego del primer impulso de las Asambleas por dejar historia narrada en las paredes de los barrios, muchas otras instituciones y vecinos individuales encontraron la misma necesidad. En parte para revalidar la dolorosa realidad que se intentaba ocultar, pero también como una forma expresión psicológica de lo sucedido.

El reconocido muralista local “Luxor” y su par “Acra” también dejaron sus marcas dentro de proyectos de reconstrucción de la memoria y expresión de las traumáticas vivencias. Estos pueden verse en la intersección de 61 y 25 bajo la dedicatoria “para las personas que ya no están” y en la calle 65 entre 9 y 10. También en la esquina de 9 y 65 se encuentra un magnífico mural a base de cerámica. Del mismo modo el cruce de 8 y 65 una mano emerge sarcásticamente del agua para expresar un OK. Una referencia directa a los memes virtuales y emociones que surgieron como respuesta ante el discurso gubernamental de que la tragedia había sido bien gestionada.

Con el paso de los años han ido apareciendo y desapareciendo varios murales por todo el Casco Urbano y las localidades cercanas. La inundación literalmente afectó de manera directa a un tercio de la población, es decir a unas 150 mil personas. Fue literalmente imposible no ser interpelado por el trágico suceso porque quién no se inundó, seguro que conocía a alguien que si le ocurrió. Esto unificó a vecinos particulares y ONGs que tenían grandes paredes y a los Grupos de Artistas Muralistas que estaban recuperando la costumbre platense de pintar.
Bajo el proyecto “Volver a Empezar”, se realizaron murales en Villa Elvira (76 entre 121 bis y 122), Los Hornos (134 y 57), La Loma (29 y 36), Los Hornos (137 y 57) y Parque Castelli (68 y 28), entre otros. Mientras que por su parte el grupo “Paredes Marcadas” también realizó su aporte en 18 y 48, dónde el agua alcanzó el 1,40 metros.

Las expresiones artísticas fueron una gran herramienta para superar el estrés postraumático, el abandono y la pelea discursiva por la Verdad, la Memoria y la Justicia. Esta práctica se concentró principalmente en la producción de murales en todos los barrios, pero no fueron el único medio. También surgieron poesías, producciones audiovisuales, pinturas y hasta canciones.

PH: Grupo "Volver a Habitar" y Asamblea Vecinal Tolosa

La Mayor Tragedia Hídrica de los últimos 100 años

La Inundación del 2 de abril de 2013 fue una de las peores catástrofes que debió afrontar la cuidad de La Plata. Al menos 89 personas perdieron la vida por la falta de obras, mantenimiento y servicios de emergencias preparados. Más de 150 mil vecinos fueron afectados en modo directo, de las cuales el 90% no recibieron ayuda gubernamental inmediata.
Jamás un funcionarios públicos de alto rango fue condenado, ni siquiera por el intento de ocultar la cantidad de fallecidos o ignorar las órdenes del Poder Judicial (2008) para que se realicen las obras hidráulicas (culminadas recién en 2019). El único condenado fue Sergio Ariel Lezana, funcionario de segunda línea de Defensa Civil, con un multa de $12.500 (100 dólares del momento). Su par provincial, Miguel Ángel Di Lorenzo falleció al poco tiempo de ser procesado.

Por suerte, gracias a la presión vecinal, muchas otras cosas si cambiaron positivamente. Luego del 2015 se conformó un servicio municipal meteorológico (@ClimaLaPlata) con red propia de censores en los arroyos y de estaciones meteorológicas. El área de Defensa Civil recibió nuevas capacitaciones, equipos y personal. Pero principalmente se pudieron terminaron las megas obras hidráulicas sobre los Arroyos de la ciudad para triplicar la capacidad de escurrimiento en la zona norte-oeste. Con una inversión de 2000 millones de dólares, bajo un férreo control de veedores vecinales y de la Universidad Nacional de La Plata, se construyeron dos gigantescos derivadores (31 y 143) y se canalizaron más de 12km del principal arroyo.

Pese a todo el dolor y heridas que jamás sanarán, la tragedia también sacó lo mejor del platense:
La Solidaridad, La Lucha, La Resistencia, El Arte, La Creatividad y La Unión.

PH: Agrupación "Volver a Empezar"

- Bajo las Aguas del 2A - Documental

"Bajo las Aguas del 2A" es ciclo documental sobre las causas y consecuencias en torno a la inundación del 2 de abril de 2013. El primer episodio narra los aspectos ambientales, el cambio climático y la situación tecnológica del país antes de que ocurriera el desastre. Esta investigación se realizó en el año 2015 como parte de mi Tesis de Grado en Licenciatura en Comunicación Social.


https://www.visitalaplata.com.ar/2019/12/ayudanos-crecer.html