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Un Bosque Urbano ¿Porqué La Plata tiene tantos Árboles?

Visita La Plata | 23:15 |

En cada cuadra de nuestra ciudad late una belleza que se siente y se respira. Para los platenses es un detalle cotidiano del paisaje, casi invisibles por la costumbre. En contraste, los turista y visitantes que recién llega se deslumbran apenas pisan nuestras veredas: son los miles de árboles que forman parte de una historia de vanguardia nacida en 1882.

La Revolución Higienista: Salud antes que estética

A finales del siglo XIX, cuando el Dr. Dardo Rocha proyectó La Plata, no solo buscaba construir un centro administrativo, sino la materialización de un futuro mejor. Aunque en ese entonces el "ambientalismo" no existía como lo conocemos, la ciudad fue diseñada bajo las leyes del higienismo. Referentes como Domingo Sarmiento, Eduardo Wilde y Estanislao Zeballos entendían que la vegetación no era un lujo decorativo, sino una herramienta de salud pública.

Mucho se habla del trazado urbano perfecto por ser un rectángulo con avenidas cada seis cuadras, plazas en cada intersección y diagonales que cruzan el mapa. Pero el secreto no está en leyendas masónicas ni numerologías ocultas. La explicación es puramente racional: este esquema favorece el flujo del aire, el tránsito y la luz. En pocas palabras, el diseño de las calles buscaba maximizar la salubridad.

La lección de la fiebre amarilla

Parque Vucetich

Esta obsesión por la circulación del aire y el agua nació de una tragedia. La epidemia de fiebre amarilla de 1871 en Buenos Aires, que se cobró la vida de 14.000 personas (el 8% de la población), fue potenciada por el hacinamiento y la falta de higiene urbana. Es por eso que La Plata nació para ser la "anti-Buenos Aires" en el diseño: una ciudad planificada para prevenir enfermedades antes de que estas aparecieran.

Lo mismo ocurrió con los aspectos de la modernidad y la emisión de gases contaminantes. Mientras que las viejas capitales del mundo sufrían para adaptarse a la Revolución Industrial, La Plata integró la solución en sus cimientos. Los árboles, las avenidas anchas y las plazas se pensaron para oxigenar el aire, absorber la lluvia, equilibrar la temperatura y brindar espacios de bienestar. Lo que hoy llamamos "urbanismo sustentable", nació con la idea previa del "higienismo".

Visión de 1882 (Higienismo) Impacto Actual (Sustentabilidad)
Circulación de Aire: Avenidas anchas para evitar "miasmas". Reducción de Islas de Calor: Los túneles verdes bajan la temperatura urbana.
Suelo Sano: Plazas para evitar el estancamiento de agua. Drenaje Natural: Las raíces absorben el exceso de lluvia en las tormentas.
Higiene Pública: El árbol como "pulmón" contra el hacinamiento. Captura de Carbono: Limpieza del aire frente a la contaminación actual.

El nacimiento de un pulmón gigante

Paseo El Bosque

El sueño de la "Ciudad Verde" se materializó oficialmente el 5 de junio de 1882 con la expropiación de las tierras de Martín Iraola, lo que hoy conocemos como el Bosque, pero que en su momento fue bautizado como "Parque Buenos Aires". Aquél fue el primer pulmón de la ciudad, y junto a la Plaza Moreno fueron el punto de partida de una transformación radical.

Para 1886, el primer comisionado de la ciudad, Marcelino Aravena, inició la "arbolización" oficial con un toque exótico: plantó palmeras Pindó, traídas directamente de la selva misionera, para custodiar las avenidas 51 y 53. Mientras tanto, el Paseo del Bosque se urbanizaba con una ambición impresionante: originalmente se proyectaba con el doble del tamaño que tiene hoy. Es decir que los primeros árboles llegaron junto a los primeros palacios.

Una ciudad pionera: La Fiesta del Árbol

La Plata no solo plantaba árboles, sino que los legislaba. Mientras en otros puntos del país la naturaleza se veía como algo dado o como un lujo, aquí se la celebraba como una política de Estado.

El 10 de septiembre de 1900 se aprobó la Ordenanza Municipal 275, que instituyó la "Fiesta Pública Anual de los Árboles". Este fue un hito absoluto: el gobierno local se adelantó a la tendencia nacional, estableciendo un compromiso formal y constante con su bosque urbano mucho antes de que se volviera una costumbre generalizada.

El siglo XX y la llegada de los Tilos alemanes

Avenida 38

Al comenzar el nuevo siglo, las cifras hablaban solas: la ciudad contaba con 16.000 árboles para 95.000 habitantes, un promedio de un ejemplar cada seis personas. Pero el cambio definitivo de identidad llegó en 1908, bajo la gestión del comisionado Luis María Doyhenard.

Doyhenard decidió importar Tilos desde Alemania, específicamente una variedad que era furor en Berlín, la meca de la modernidad de aquel entonces. Estos ejemplares germanos fueron elegidos por dos razones clave: su perfume intensamente característico —que hoy es el ADN aromático de La Plata— y su polen antialergénico, una decisión de salud pública brillantemente pensada.

La idea de Doyhenard trascendió y evolucionó a la ambiciosa idea de que cada calle tuviera su propio aroma: naranjos en la 47, acacias blancas en la 9, árboles de Judea en la 8 y "patitos dulces" en la 10. Esta guía aromática no prosperó del todo debido a desafíos económicos, la falta de continuidad y principalmente a las dificultades genéticas de cada especie. Pero más allá del resultado, la intención quedó grabada en el imaginario colectivo y en los ejemplares que aún resisten el paso del tiempo.

Hitos de la Ciudad Verde (1882 - 1936)

1882 Expropiación del Bosque

Nace el "Parque Buenos Aires", primer pulmón de la ciudad en las antiguas tierras de la familia Iraola.

1886 Primeras Palmeras Pindó

Se traen ejemplares de la selva misionera para custodiar las avenidas 51 y 53.

1900 Vanguardia Legislativa

Se aprueba la Ordenanza 275 para instituir la "Fiesta Pública Anual de los Árboles", un hito de conciencia ambiental.

1908 Importación de Tilos de Berlín

Llegan los ejemplares con polen antialergénico que definieron el aroma y la identidad platense.

1920 Jacarandás en la Diagonal 73

Comienza la plantación de la especie que hoy tiñe de lila las ramblas cada primavera.

1936 El Árbol Patrono

Se planta el histórico Ombú de la Plaza Paso, símbolo del compromiso forestal de la ciudad.

Conservación y compromiso vecinal

Ese mismo año, en 1908, se inauguró el Jardín Zoológico y Botánico bajo la dirección del renombrado conservacionista Dr. Alfredo Plot. Aunque hoy el concepto de "zoológico" está en debate, la visión de Plot era avanzada: buscaba crear un espacio de instrucción y educación científica para la población.

Plaza Paso - Avenidas 44 y 13

Este compromiso oficial encendió una chispa en los vecinos. El espíritu verde dejó de ser solo una política "de arriba" para ser una exigencia popular. En 1913, la Unión Vecinal Zona Este logró la urbanización de Plaza Matheu, marcando el camino para que barrios enteros se organizaran para transformar las plazas Máximo Paz, Rivadavia y el Parque Saavedra en los oasis que disfrutamos hoy.

El éxito de estas políticas públicas traspasó las generaciones hasta límites poco imaginados. Un ejemplo ocurrió en 1967, en plena dictadura, se intentó destruir parte de la Plaza Paso. Fue entonces cuándo la resistencia vecinal le puso un freno a una política que se alejaba del higienismo fundacional.

De la Diagonal 73 al Árbol de Cristal

Jacarandá en el Diagonal 73

Para 1920, la ciudad recibió a los icónicos Jacarandás, que desde entonces transforman la rambla de la Diagonal 73 en un túnel lila cada noviembre. Solo cuatro años después, en 1924, el concejal Manuel Chinchurreta marcó un nuevo hito burocrático con alma verde: creó la primera Comisión Municipal dedicada exclusivamente a inventariar, preservar y fomentar el patrimonio forestal. Esta comisión no solo cuidaba los árboles, sino que organizaba exposiciones de floricultura para celebrar cada aniversario de la ciudad.

Con el correr de las décadas, el mapa platense se pobló de una diversidad asombrosa: Ceibos, Cedros, Araucarias, Ginkgos Biloba e Ibirá Pitá se sumaron al paisaje.

En 1936, durante la forestación de la Plaza Paso, el intendente Luis Berro plantó un Ombú, declarándolo "Ábol Patrono de La Plata". Sin embargo, la corona de la excentricidad se la lleva el famoso "Árbol de Cristal" en la Reserva de la Biósfera Pereyra Iraola, una reliquia botánica casi única en la región.

Una identidad que echó raíces

No todos los proyectos fueron fáciles. Los primeros Tilos estuvieron a punto de morir durante el largo viaje desde Europa, y el crecimiento de la ciudad fuera del casco fundacional no siempre pudo respetar el estricto régimen de plazas originales. Sin embargo, lo que sí prosperó fue una identidad.

Hoy, La Plata alberga más de 100 especies diferentes que suman decenas de miles de ejemplares. El concepto de "Ciudad Verde" no es solo estética o una frase electoralista; es una melodía de hojas al viento, es la sombra que nos salva del verano y es el pulmón que absorbe nuestras lluvias. Son, en definitiva, nuestros "hermanos platenses" de madera y savia que llevan más de 140 años contándonos nuestra propia historia.

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